Por Inambú Carrasquero - Estoy segurísima de que muchos argentinos, o por lo menos en vastas zonas del país, ignoran o no recuerdan que hoy, 29 de julio, se cumplen diez años de la trágica y lamentable desaparición del Dr. René Favaloro. En cambio me atrevo a jurar, que ni en el más apartado rincón de la Puna o en la cuesta más escarpada de la alta montaña, ni en el paraje más helado del sur o en medio de los esteros del Iberá, se ha pasado por alto que Diego Armando Maradona fue separado de la conducción de la Selección Nacional.
Un nuevo capítulo de la vida del 10, con sus entregas diarias, al que accederemos todos los argentinos, por motus propio o de prepo, a través de cuanto medio de información tengamos a mano.
Más allá de las consideraciones personales que hagamos al respecto, cierto es que Maradona y sus circunstancias, desde hace años, han pasado a ser un miembro más de cada familia argentina, agregándonos, por lógica, alegrías y soponcios, adhesiones y rabietas, pero en definitiva, una preocupación más, como si no tuviéramos suficientes con nuestros asuntos privados. Acabo de caer en la cuenta de que, sin proponérmelo, estoy más al tanto de los vaivenes de la vida de Diego Armando, que de los pormenores de la existencia de mi querida amiga de la infancia, radicada en Córdoba hace 30 años.
Por supuesto que no me da el intelecto para hacer un profundo análisis del fenómeno “Maradona y los argentinos:¿amor u odio?”, pero si, creo que más de uno coincidirá conmigo en que esa relación tan particular que se ha establecido entre él y nosotros, es por lo menos, muy especial.
Qué tendrá el petiso para que, al menor sobresalto en su vida privada o profesional, los medios entren en un estado de frenesí, se aparten absolutamente de cualquier tema de la vida nacional, por importante o grave que sea y se dediquen con presteza, ahínco y abnegación a informar, analizar y mostrar en detalle el acontecer maradoniano en cuestión, a un país que por días permanecerá en vigilia, expectante, debatiéndose en medio de la ansiedad y la angustia.
Tan vez no quepan aquí apreciaciones acerca del nivel cultural de un país que se conoce ampliamente, entre otras cosas, por sus emergentes, por esos modelos que llegan a alcanzar gran relevancia, que se convierten en verdaderos ejemplos a imitar y seguir; aquellos que marcan modos de vida y terminan forjando los contenidos morales y espirituales de una sociedad. Ello no suele ser casual y tal vez sea mucho más simple.
Maradona no es un argentino más, es la suma de todos nosotros. Ha logrado lo que todos querríamos lograr, ha llegado desde muy abajo a ocupar esos ámbitos soñados por todos y ha caído hasta donde sabemos que cualquiera de nosotros puede caer. Y se ha levantado. Hemos cargado sobre sus espaldas todo lo bueno y lo malo que tenemos, nuestros sueños de triunfo y nuestro miedo al fracaso. Para bien o para mal, a través de los años nos hemos identificado con sus conquistas y con sus derrotas, con su coraje y con su cobardía, con su alegría y con su depresión, con su genialidad y con su falta de sabiduría para vivir y capitalizar sus aciertos y talentos.
Nos hemos identificado con él, como lo hace una adolescente con la heroína de la telenovela de moda: llora, ríe, sufre, goza, se enamora, se desilusiona, cae y se reivindica con ella, vive en su carne y en su alma los trajines de la fulanita buena y hermosa, cuya vida es la única que merece ser vivida.
Así, tal cual, Maradona es nuestro fiel espejo; es como nosotros y nosotros somos como él: agrandado en las buenas e inconsistente en las malas; petulante, inconstante, intuitivo, ingenioso, creativo, indisciplinado, irreverente, soberbio, increíblemente ingenuo, llorón, arbitrario; el prototipo del argentino es así, ¡cómo no reconocernos en él!, quizá por eso lo hemos convertido en un ídolo y al ídolo no se lo critica, no se lo discute, sencillamente se lo adora.
Ahora ¿eso está bien, es bueno para nosotros?, ¿Maradona y su vida son ejemplos a seguir?; no lo sé, pero no hay duda de que más que elegirlo, lo creamos y no sabemos o no podemos prescindir de él.
Al Dr. Favaloro lo reconocemos, lo admiramos, nos enorgullece, pero no era como la mayoría de nosotros, era la virtud y la excelencia y para ser como él, hay que esforzarse mucho, hay que tener una enorme capacidad de sacrificio, saber despojarse de lo que no es esencial y poseer una inusual valentía. Nosotros los argentinos, somos como Maradona; llenos de posibilidades pero derrochones y dilapidadores de tanta potencialidad para ser verdaderamente grandes; sino, solo hay que mirar como estamos. Defendemos tanto a Diego Armando, porque defendiéndolo a él, nos justificamos a nosotros mismos.
A esta altura del partido sería bueno hacer la tentativa de vencer esa debilidad que tenemos a la hora de ser pragmáticos, de separar la paja del trigo, de poner cada cosa en su justo lugar. El impulso más fuerte, la exigencia más urgente de una sociedad en crisis, debería ser, generar en su seno valores de igualdad e independencia en virtud de los cuales, cada argentino, sin tener en cuenta su origen social, se atreva a cultivar sus particulares aptitudes, a transitar su propio camino y a perseguir sus propios sueños.
Inambú Carrasquero

29 Julio 2010 10:03 pm
es una lastima la perdida de una eminencia como RENE
29 Julio 2010 11:20 pm
Admiré y admiro a Mradona-jugador de futbol, todavía agradezco todo lo vivido gracias a él.
Todo lo demás en la vida de Maradona es irracional.
El ciego apoyo de todos los sectores (muchos hacen buenos negocios con él) al gran Diego es la apología del fracaso,del delito, de la desorganización, de la soberbia, de la incultura, atenta contra la moral y las buenas costumbres.
Es la palmaria explicación de la decadencia Argentina, la muestra de la obcena inmoralidad de apoyar lo equivocado a sabiendas.
29 Julio 2010 11:28 pm
Yo si me acorde apenas me fije esta pagina esta mañana estaba la noticia
No se como puede importar un jugador de un juego visto por muchas personas sea mejor que una persona que salvo miles o mas bien dicho millones de vidas por no decir toda la humanidad
A mi no me gusta el futbol pero eso no me ase diferente
Comparen La Mano de Dios, con el Baipas, que es mejor????
Diganme sus opiniones haber que dicen
29 Julio 2010 11:44 pm
¡¡¡¡¡BUENIIISSSIIMOOOOOOO!!!!!
30 Julio 2010 12:02 am
El DR Favaloro fué un excelente ejemplo de cietífico brillante con sensibilidad humana,el infeliz final no es un ejemplo digno a seguir frente a las adversidades que muchos enfrentan y resuelven de maneras mas inteligentes.
Favaloro hizo lo suyo, y la sociedad y el estado también le dieron la oportunidad de ser lo que fué.
30 Julio 2010 9:32 am
A VER SI LOGRO EXPRESAR ESTA IDEA CON CLARIDAD PARA NO SER MAL INTERPRETADO
PORQUE COMPARAN A MARADONA CON FAVALORO? NO HAY COMPARACION POSIBLE , UNO FUE UN MEDICO CIRUJANO INNOVADOR Y EL OTRO UN JUGADOR DE FUTBOL
FAVALORO TUVO LA OPORTUNIDAD DE ESTUDIAR Y SER MEDICO , EL OTRO SOLO TUVO LA PELOTA Y EL DON QUE DIOS LE DIO PARA LLEGAR A SER EL MEJOR DEL MUNDO
LOS DOS APROVECHARON MUY BIEN LA OPORTUNIDAD QUE TUVIERON EN SUS VIDAS
LO DE FAVALORO , SU FUNDACION , SUS INTERVENCIONES , Y LO QUE ES MAS IMPORTANTE DE TODO , LOS EQUIPOS QUE FORMO , SON UN LEGADO INVALORABLE
PERO QUE CULPA TIENE DIEGO DE SER COMO ES, YO LES PREGUNTO NUEVAMENTE, USTEDES CREEN QUE ES FACIL SER MARADONA ? DIEGO ES LO QUE PUDO SER , SE HIZO A LOS GOLPES , DENTRO Y FUERA DE LA CANCHA
DECIA LA HERMANA TERESA DE CALCUTA , NO PIDAN VIRTUD EN LA MISERIA
LOS DOS , FAVALORO Y MARADONA , EN SUS VIDAS HICIERON LO MEJOR QUE SABIAN HACER
LO QUE HICIERON CON SUS VIDAS , SOLO A ELLOS LES TENDRIA QUE IMPORTAR , JUZGARLOS O COMPARARLOS ES INJUSTO
30 Julio 2010 10:26 am
a la ilustración le falta una cruz detrás, porque a Maradona lo crucificaron y el culpable es Grondona ( y no casualmente Mariano)
30 Julio 2010 12:32 pm
enrique rafael…no te equivoques…maradona se crucificó solo…(y no es que defienda al mafioso de grondona ni mucho menos).
30 Julio 2010 12:43 pm
Porque se me hace que quieren que veamos mal a maradona? porque apoyo el futbol para todos. o porque está cerca del gobierno? Que mejor gancho que ponerlo en contrapunto con un genio (por lo que era como dr y mucho mas por su humildad) como rene Favaloro. son uds los que despues pregonan el consenso y atacan la crispación supuestamente impulsada desde el gobierno.
Iñambú es entendible lo tuyo, pues tu posición (oposición) es manifiesta y conocida; a los foristas por favor no seamos ingenuos. Maradona y Favaloro son y serán iconos argentinos por siempre y cada cual con sus argumentos e historia.
Pongan mi comentario porque ultimamente no lo hacen. Será la libertad de opinion que tanto pregonan?
30 Julio 2010 7:45 pm
dE ACUERDO CON TACO, DOS VIRTUOSOS CON POSIBILIDADES DIFERENTES FRENTE A OPORTUNIDADES DE LA VIDA…CADA UNO DE EXCELENCIA EN LO SUYO,,CREO QUE, ES MÁS DIFÍCIL Y MERITORIO ELEGIR VIVIR Y PONERLE VOLUNTAD Y SACRIFICIO (VALORABLE EN DIEGO) PARA SALIR DE LA ADVERSIDAD, QUE REPITO LO Q DIJE EN OTRO COMENTARIO LA INMOLACIÓN FRENTE A UN FRACASO (UNA DEUDA??? LE SOLTARON LA MANO???…EL SABRÁ PORQUÉ)
31 Julio 2010 6:01 am
No entiendo porque a cada fenomeno popular vos Inambú le encontras la vuelta para desfenestrarlo, que tenes contra el pueblo; vos no formas parte de la sociedad argentina, cuan superior te consideras, no te entiendo.
No seria mejor expresar tu pensamiento directamente,sin recurrir como en este caso a comparaciones traidas de los pelos.