Cuan bella y caprichosa es la alegría…

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Porque así, como los árboles no empiezan su existencia por la fronda sino por la raíz, la alegría no nace de la voluntad ni de una declaración, sino que proviene de nuestro modo de estar en el mundo. No se trata de vivir para estar alegre, sino de sentirnos alegres por la vida que vamos eligiendo.

La alegría es fruto del alma en movimiento. Es eso que nace en la vida interior, no en el bullicio externo. La alegría brota silenciosa, perdurable y fértil cuando nace de actos que dan sentido a nuestra vida.

Ella es la expresión de una vida plena. No puedo ansiar la alegría por sí misma, pero sí puedo intentar vivir mi vida con todos los sentidos. Entonces tomaré contacto con la alegría que hace tiempo se encuentra en mí.

En los momentos difíciles o de tristeza, si te hace cosquillitas, déjala salir…

Parte de un texto de Sergio Sinay

Publicación: Teresita Seminara

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