La Biblia y el calefón

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El Diario se ha referido de manera elogiosa al trabajo que se realiza en las plazoletas del bulevar René Simón entendiendo que todo aquello que se ejecuta para mejorar el aspecto de nuestras calles redunda en un beneficio para todos ya que lo estético, que entra por los ojos, contribuye en alguna medida a que nos sintamos mejor, lo que buena falta nos hace a todos. Así como toda belleza estética logra lo que se comenta, lo contrario sucede cuando de fealdades se trata y la referencia está hecha de manera específica para lo que está ocurriendo desde hace meses, en el mismo bulevar René Simón.
Se asfaltaron algunas cuadras, se podaron las plantas cuya frondosidad hacía que quedaran semi ocultas las luminarias logrando de esa manera que la calle tuviera un merecido realce. Ahora se está construyendo la senda de cada plazoletra, ya están los bancos listos para ser colocados pero… hay dos cuadras al menos que siguen esperando su ya largo turno para que el asfalto también las visite. Es tan malo el aspecto y estado que esas cuadras ofrecen, que son muchos los vecinos que prefieren no transitarlas y buscan calles alternativas para evitarlas.


Puede que haya razones valederas para la llamativa postergación, pero también existen límites para estas cosas y, hay que decirlo, el lapso de espera se ha tornado muy prolongado. Demasiado.

El Diario de Baradero

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