La maravillosa historia del maestro pastelero tucumano con síndrome de down

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(Facebook Chody Bom)

Su nombre es Rodrigo Villagra. Es un joven tucumano con síndrome de down y para él los obstáculos no existen. Fundó y trabaja junto a su familia en un emprendimiento de repostería y bombonería. Infobae dialogó largamente con su madre quien lo acompaña con mucho amor en esta aventura con gusto a chocolate. Una historia de vida entrañable.

Mientras que Rodrigo estudiaba en el secundario un amigo le nombró la palabra “repostería”, y allí quedó encapsulado su deseo de futuro: convertirse algún día en un verdadero profesional entre masas y aromas deliciosos. Hoy, a los 22 años este oriundo de Yerba Buena, provincia de Tucumán, logró su sueño con un doble mérito: la dedicación y el talento que volcó en la Escuela gastronómica Patagónica, y su deseo de superación en su condición de ser un joven con síndrome de down. El año pasado su emprendimiento Chody Bom se conoció entre muchos vecinos tucumanos como un clásico para comprar buen chocolate.

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“Rodrigo cursó los estudios de repostería durante un año y medio como cualquier otro alumno convencional.  Incluso rindió la tesis final. Su trabajo se centró en la repostería francesa para lo que también tuvo que estudiar algunos aspectos básicos del lenguaje. El día que le entregaron el título fue una alegría inmensa para todos, ya que se trataba de un logro personal y del comienzo de un largo camino como profesional”, aseguró Liliana Cassina arquitecta y mamá de Rodrigo a Infobae.

Su proyecto Chody Bom como se inició en vísperas de las Pascuas del año 2016, los huevos de chocolate rellenos de bombones finamente elaborados, se convirtieron en el éxito de Yerba Buena. Hoy, Rodrigo dedica gran parte de sus tardes a los pedidos de clientes golosos y gracias a la calidad de sus productos, gusto y diseño logra increíbles combinaciones de sabor.

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Rodrigo para aumentar sus ingresos y poder financiar su “sueño repostero” se desempeña además todas las mañanas en un depósito del Grupo Autopartes, donde es muy valorado por su trabajo y querido por los lugareños. Necesita ahora reunir alrededor de USD 5 mil dólares para invertir en maquinaria y tecnología y ampliar así su producción de bombones y chocolates.

“Él se siente bien e importante, entre sus objetivos figura siempre ayudar a los demás. Su mayor sueño es llegar a tener su local propio y por qué no, su propia franquicia, donde pueda ser él quien brinde trabajo a aquellos que más lo necesitan”, subrayó Liliana a Infobae.

“El paso que sigue es la compra de la maquinaria adecuada para poder realizar los pedidos de manera más rápida y con menor margen de error. Preparamos juntos una línea de tiempo con un presupuesto determinado para poder lograr el objetivo”, aseguró su mamá Liliana.

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Se estima que en una tarde de máxima producción se puede producir hasta 1 kg de bombones. Con el equipamiento adecuado, se podría llegar a una partida de hasta 20 kg de deliciosos chocolates para la venta. Pero cuando el sueño es grande, nada ni nadie lo detiene. Y este es el ejemplo de Rodrigo que pese a que el mundo le diga que no puede, él sabe que con amor, dedicación y esfuerzo no existen barreras que no permitan alcanzar los objetivos planteados.

“Rodrigo tiene un abanico de posibilidades y es capaz de hacer mil cosas. Nuestra intención es demostrar que se puede. Nosotros como familia con Rodri a la cabeza, empezamos de abajo. El se siente hoy en día muy feliz como también útil e importante.  Realmente hoy creo que uno aprende mucho de sus hijos, quienes terminan dando el ejemplo”, concluyó Liliana.

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La Fundación Iberoamericana Down 21 recogió una serie de características de personas con síndrome de down que los convierten en seres únicos a la hora de considerar sus cualidades laborales. Se trata de individuos constantes, tenaces, puntuales y responsables, que acostunbran a realizar las tareas con cuidado y perfección.

Además poseen una menor capacidad para inhibirse, y una mayor tendencia a expresar manifestaciones de afecto. Rodrigo es, sin duda, un ejemplo claro de estas maravillosas y múltiples cualidades.

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Por Carolina Lomazzi

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