La potencia y la emoción de las imágenes que da el fútbol

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El Diego. Una de las fotografías expuestas. / Jorge Viejo

Para llegar a la sala principal de la Fototeca Latinoamericana (FoLa) primero hay que subir un piso por escalera. Gigantografías en blanco y negro de la cancha de River colmada, aquella tarde de junio de 1978 en que Argentina le gana a Holanda y obtiene su primer Mundial, acompañan el camino hasta la muestra “Mundo Fútbol”, que reúne imágenes históricas y contemporáneas vinculadas al deporte más lindo del planeta. Es evidente que el visitante que sube no se siente Mario Alberto Kempes trepando la escalerita del vestuario del Monumental hacia el campo de juego, ni siente que está por jugar la final del mundo, pero la escalera está ahí, el Monumental está repleto, es el año 1978, está fresco y, aunque no hay sonido, igual, de alguna manera, es posible escuchar el aliento de la tribuna.

Precioso. Pelé , con recortes de revistas. / Foto Vik Muniz

Es cierto que el año mundialista brinda la ocasión de armar una exposición temática. Pero también es la oportunidad para combinar, por qué no, una forma del arte, como es la fotografía, con otra forma de arte, como es el fútbol. En lo formal, la muestra, que abre sus puertas este viernes y se queda hasta el 5 de agosto, se divide en dos ejes temáticos: uno relacionado al fútbol como deporte, en cualquiera de sus manifestaciones -desde una canchita inundada en la selva peruana hasta una impecable canchita en Holanda- y otro vinculado al fotoperiodismo.

Maradó. Diego con la copa del mundo. / Diego Goldberg

El primer eje abre la muestra con una treintena de artistas locales y del exterior. Aquí es posible ver fotografías de distintos artistas, videos, instalaciones sonoras y esculturas, con el fútbol como tema en común. De la colección de FoLa, hay, por ejemplo, una pelota de fútbol hecha de tetillas masculinas, original obra, cuándo no, de la argentina Nicola Costantino. Hay una imagen, captada por la particular mirada del fotorreportero argentino Rodrigo Abd, premio Pulitzer 2013, en la que un nene con camiseta de Messi carga una pesada bolsa de arpillera en algún rincón montañoso de este mundo. Todo ese peso sobre la espalda de un pequeño Messi.

Es la oportunidad para combinar, por qué no, una forma del arte, como es la fotografía, con otra forma de arte, como es el fútbol

También está la instalación del mexicano Manuel Rocha Iturbide: un rectángulo de madera en el piso, que no es otra cosa que una cancha de fútbol tipo metegol, reproduce “las ondas sonoras de las canchas”. “Cuando era chico, me gustaba escuchar a los comentaristas con el ruido del estadio de fondo. Aquí, combiné relatos de distintos partidos de fútbol, en diferentes partes del mundo y en diferentes lenguas. Es decir, son ocho minutos que narran un partido de fútbol, hecho con fragmentos de relatos. O sea, es una Torre de Babel de relatos”, cuenta Rocha Iturbide, de 54 años, hincha del Cruz Azul. Además de artista, es compositor y será esa sensibilidad por los sonidos la que lo llevó a crear esaTorre de Babel de relatos, pero también una pelota de fútbol con pequeños parlantitos incrustados y cables que se cruzan y que emiten repetidamente el sonido de los estadios, el aliento de los hinchas, esa voz que no es más que la sumatoria de tantas voces que dan como resultado la voz de la tribuna. Y son también grabaciones de distintas canchas del mundo.

En tamaño real. Un Maradona ochentoso y con rulos. / Marcello Mortarotti.

 

El brasileño Vik Muniz hizo un retrato de grandes dimensiones del Rey Pelé, con la particularidad de que no es una fotografía ni un retrato al óleo, sino que es un collage hecho de pedacitos de páginas de revistas. “El espectador no sabe si lo que está viendo es un dibujo, una pintura o una fotografía, sino que antes localizará esta imagen dentro de un contexto”, explicó alguna vez sobre sus obras el paulista reconocido, en parte, por “hacer arte con basura”.

El abrazo del alma. La foto de Ricardo Alfieri.

Si está Pelé, no puede faltar Diego. Una imagen en tamaño real de un Maradona ochentoso y con rulos, de su primera época en Boca, brilla en una de las paredes. No es una manera de decir: brilla literalmente, porque al mendocino Marcello Mortarotti se le ocurrió intervenir la imagen con purpurina, y el resultado es, por si algo le faltaba, un Diego bañadito en purpurina.

El artista Charly Herrera destaca el “una dimensión erótica masculina”

El rosarino Charly Herrera, aquel que revolucionó arteBA 2011 con una instalación de calamares en descomposición (y con bastante mal olor), llega a esta muestra con una serie de pares de botines usados y colgados de la pared, “unos ataditos de botines” como les dice, que el artista acumuló durante años. Cada atadito está unido a algún otro objeto deportivo, como vendas, shorts, termos, canilleras o la cámara de una pelota. “Primero empecé con fotos de ese universo deportivo. Noté que en ese mundo había mucho de desecho, muchos objetos con carga de uso; los pedí y acumulé hasta que armé algo”, cuenta este hincha de Rosario Central, de 42 años, que jugó al rugby hasta los 24 en el Club Mitre de Rosario. Dice que sus obras “tienen también la carga de lo que no fue, porque en un momento te das cuenta de que no vas a ser Messi o que no vas a jugar en Los Pumas”. Hay algo más: el artista destaca “una dimensión erótica masculina” y dice que los botines son objetos “bastante olorosos” y que dan la idea de sudor y de mucho uso.

Ah, la pelota. Una imagen de Pablo Ortiz Monasterio.

El segundo eje de la muestra es el del fotoperiodismo, que reúne imágenes históricas, en su mayoría en blanco y negro. “En esta parte, se exhiben muchas fotos del archivo de la revista El Gráfico, y en menor medida de un coleccionista privado”, señala Pablo Cabado, curador de la exhibición. Las hay de Diego con la Copa del Mundo, del Checho Batista y del Bichi Borghi, las hay de la década del 30 y de Messi hace pocos años.

De valor histórico y gran calidad, no faltan imágenes clásicas comoLa mano de Dios, aquel instante único que captó Eduardo Longoni, ni El abrazo del alma, de Ricardo Alfieri. En este caso, con la singularidad de que “es la copia original que Alfieri llevó a la redacción”. A la foto, enmarcada y detrás de un vidrio, se le nota el paso del tiempo con pequeñas grietas en sus bordes. La historia que cuenta esa foto es conocida y siempre conmovedora: el que abraza con el alma a Fillol y Tarantini aquel 25 de junio del 1978 es Víctor Dell’Aquila, un hincha sin brazos que minutos antes de que termine el partido está en la platea que da a Figueroa Alcorta y, un ratito después salta a la cancha, se ubica detrás del arco de Fillol y -como Alfieri con su cámara- espera el momento justo para acercarse a los campeones.

Ficha

  • “Mundo Fútbol” se puede ver en FoLa, Godoy Cruz 2626, Distrito Arcos.
  • De jueves a martes, de 12 a 20.
  • Entrada general: 100 pesos. Lunes, a 50 pesos.
  • Estudiantes y jubilados: 50 pesos, lunes gratis.
  • Hasta el 5 de agosto.

Paula conde

Fuente: clarin.com

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