Que no desaparezca otra generación (por José V. Panzero)

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En primera persona por José Vicente Panzero – El tema es la droga, cómo empezar y/o continuar enfrentándolo. Los informes de la DEA y demás organismo especializados en argentina son alarmantes, asustan. Y cuando uno dice alarmante, presupone que alguien va a venir para hacer algo en contra de ese mal. Y ese alguien debe ser el poder del Estado.

Estoy totalmente convencido de que día a día tenemos una  población más enferma. Y digo día a día por las causas y casos de personas adictas o de alguna manera vinculadas a la droga y al alcohol, cuando digo población no limito el vocablo al ciudadano común sino también que incluyo al funcionario encargado de prevenir y/o reprimir este flagelo.

Se dice que el efectivo enfrentamiento, que los secuestros de sustancias prohibidas, según el actual gobierno, ha disminuido. Ello contrasta con las estadísticas de criminalidad ordinaria vemos a diario donde los delitos aumentan considerablemente y en su mayor parte son cometidos bajo los efectos de la droga. También lo desmiente el hecho de que las estadísticas sobre la composición penal entre un 80% y un 90% de los imputados son adictos.

No tenemos que permitir que eliminen una generación más. No podemos mirar para el otro lado mientras matan a nuestros chicos. Tenemos que entender que la generación en riesgo es la de nuestros hijos. Y cuando hablamos de hijos estamos hablando en serio, no debe haber trabas ni temores que impidan cumplir con el deber de ser padres. En nuestra ciudad, hechos recientes, se encontró en una casa de familia un vivero de marihuana, tal vez con la complicidad de los padres y sus familiares más allegados.

Dios nos ayude en este clamor, para que internalice este mensaje como mensaje en las mentes de los que tienen el poder y el deber de enfrentar a este flagelo, cueste lo que cueste. Flagelo que tiene nombre y apellido acá en Baradero y en cualquier lugar de la República. Que tiene domicilio, que tiene precio, que es tangible, que casi resulta obvio que no se pueda desconocer. Y si se conoce, entonces deben los capaces dar respuestas reales y efectivas, caso por caso. Y en general también.

No puede ser que el Estado no termine de organizarse para ello, no puede ser que entre funcionarios municipales, del poder ejecutivo, del poder judicial y de la policía, y otros, no solucionemos. Para hablar de casos puntuales, el no cumplimiento de los horarios nocturnos en los boliches, deberíamos volver a la ley Duhalde, de 22 a 3 de la madrugada, aunque no sirva electoralmente porque los jóvenes también votan.

La venta de alcohol en la vía pública a menores de edad  y/o durante horarios prohibidos, la venta de droga en lugares casi públicos; las peleas, las amenazas, desórdenes, limosnas compulsivas (peaje) que terminan siendo delito que terminan siendo contravenciones de menor cuantía, y por ende, desvían el tratamiento del tema en su contexto.

Cómo puede ser que ni las autoridades municipales y la Policía local sabían de varios lugares de donde está la venta y de dónde se traía. Una fiscal de San Nicolás que concurrió una noche al festival del rock detectó los movimientos y a los pocos días ordenó allanamientos con resultados positivos: hubo cuatro detenciones, en la terminal de ómnibus.

Y así podría seguir enumerando otra cantidad de problemas semejantes que los ciudadanos padecemos.

De nada sirven los esfuerzos individuales, por más bien intencionados que sean. No dejemos que una generación se perpetúe en el poder haciendo o dejando que otra generación desaparezca. Y no nos olvidemos que el verdadero poder está en el pueblo. Hagamos uso de ello haciendo respetar nuestros magnos derechos constitucionales. El derecho a la vida, ni más ni menos, es uno de ellos. Tenemos que tener agallas para que esto se cumpla.

En primera persona por José Vicente Panzero

Publicado por La Autentica Opinión (Edición Impresa del 14 de abril de 2017)

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