“Los médicos deberíamos estar mucho más del lado del enfermo”

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dignidad

Dr Francisco «Paco» Maglio, de la Medicina Antropológica.

En una entrevista con PERFIL, el maestro del reconocido infectólogo Pedro Cahn critica ciertos aspectos de la profesión a la que le dedicó toda su vida. Se queja de la pérdida del “médico de barrio” como institución. “Hoy, las obras sociales, las gerenciadoras y las prepagas son más importantes que los pacientes”, señaló.

 Por Florencia Ballarino

 Desde Hipócrates, los médicos hemos estado al lado del enfermo. Llegó la hora de estar del lado del enfermo”. Con estas palabras Francisco “Paco” Maglio, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Antropológica, reflexiona sobre los desafíos que debe afrontar la profesión. Acaba de publicar La dignidad del otro. Puentes entre la biología y la biografía, un libro en el que reúne sus experiencias durante los 40 años en los que ejerció la medicina en el área de terapia intensiva del Hospital Muñiz. Maglio expondrá sobre la muerte en el 29º Congreso Mundial de Medicina interna que se llevará a cabo en Buenos Aires el martes.

“Curar no sólo significa cuidar y sanar sino también compartir el dolor con el otro”, advirtió Maglio, quien fue uno de los maestros del reconocido infectólogo Pedro Cahn (ex presidente de la Sociedad Internacional de Sida) en diálogo con PERFIL.

— ¿Qué aporta la ética a la relación médico-paciente?

—En la relación médico-paciente se pueden cometer dos errores: desubjetivizar al paciente al no tomar en cuenta al otro, ser el médico robot y, en el extremo, sobresubjetivizarlo con lo que el médico se desestructura y pierde objetividad. La solución está en los libros de los filósofos. Miguel de Unamuno decía que una de las artes es estar con el enfermo sin ser el enfermo. De eso habla la ética médica. La otra, tratar al paciente como a nosotros nos gustaría que nos traten si nosotros fuéramos los pacientes.

— ¿Una consulta médica puede durar diez minutos?

—No, de ninguna manera. Se perdió el médico de barrio, ése que se tomaba todos los tiempos para atender, que conocía a la familia y que aconsejaba sobre muchos temas, no sólo sobre salud. Lamentablemente la medicina se ha tercerizado. Antes era el médico y el paciente. En cambio, hoy es el médico, la obra social, la prepaga, la gerenciadora y después el paciente. Si nos hacen atender en quince minutos, ¿qué relación médico-paciente podemos tener? Hipócrates, el padre de la medicina, decía que muchos pacientes se curan sólo con la satisfacción de que un médico los escuche.

— ¿Qué hacer frente a esa “mercantilización” de la medicina?

—La salud es una decisión política. La gente tiene que comenzar a manifestarse, empezar a pedir. Trabajo desde hace más de 15 años con grupos de ayuda mutua de personas que viven con VIH. Lo que han logrado es impresionante. Los problemas de la salud no lo solucionamos los médicos, los solucionan la gente. Se debe practicar la solidaridad como estrategia a nivel político, social e individual porque la corrupción produce enfermedad cuando se distraen recursos de salud para otros fines que no son nobles. En los 90 el Estado nacional gastaba en salud por persona por año US$ 600 y Costa Rica, US$ 100. Pero Argentina tenía una mortalidad infantil que duplicaba a la de Costa Rica. La conclusión es una, hubo corrupción. Y lo peor es acostumbrarse a eso.

— ¿La tecnología mejoró la labor del médico?

—Una cosa es la tecnología, los avances científicos al servicio del hombre y otra es la tecnocracia, cuando se pone al hombre al servicio de la tecnología. Ramón Carrillo decía que si los adelantos científicos no llegan a todos, no son adelantos ni científicos. El imperativo tecnológico tiene varias falacias: por ejemplo que si hay un aparato hay que usarlo, porque más tecnología es igual a mejor medicina. Y esto no es así, hay veces que más tecnología es peor medicina. El imperativo tecnológico, sobre todo en terapia intensiva, hace que se sigan usando aparatos sin darse cuenta del daño que producimos.

http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0295/articulo.php?art=9773&ed=0295

En este libro ( LA DIGNIDAD DEL OTRO) están compendiados casi cuarenta años de la vida de un médico. No es, sin embargo, un libro de medicina (si bien algo de eso tiene). En medicina en general, y en salud en particular, lo esencial está en lo social (vale decir, en lo histórico, lo ideológico, lo político, lo económico y lo cultural). Es lo que sucede en estas páginas que, sin despreciar lo técnico, incorporan todo lo aprendido por Paco Maglio en la reflexión como búsqueda de sentido. Su objetivo es, así, llegar a una medicina que contemple al paciente en forma holística, como un ser humano sómato-psico-social.

Así como todo camino tiene una meta, en éste la felicidad está en el andar, que se convierte en su propio fin. El viaje comienza en la Universidad de Buenos Aires, con un joven que obtiene el título de médico para curar. Así lo hace. Pronto comprende, sin embargo, que «curar» significa además cuidar, sanar, compartir el dolor con el prójimo. Allí empieza otra trayectoria: la de lo humano, lo social, que muchas veces deja en evidencia el sufrimiento y la tristeza que hay en todos nosotros. Estas páginas, sin embargo, nunca abandonan la esperanza y ésa es su virtud principal. Su propuesta es despertar al lector del letargo para invitarlo a un compromiso, un cambio. Al gran desafío de transformar esta sociedad en una más justa, más solidaria, más humana.

 

 

francisco

El médico  argentino Francisco Maglio se dedicó durante 40 años a ejercer la medicina en una terapia intensiva. Después, se jubiló y dejó de atender enfermos para mirar a la medicina desde otra posición: desde las ciencias sociales y la bioética. Entrevistado por Intramed, Maglio sostuvo: «A mí me engañaron con la famosa historia natural de las enfermedades. La enfermedad es un constructo social (…) En medicina hacemos daño en dos extremos: con un biologicismo extremo que no tiene en cuenta lo cultural o con un culturalismo relativista que no tiene en cuenta lo biológico». Más adelante, opinó que si no se atiende tanto lo biológico como lo espiritual, los médicos sólo son «plomeros del cuerpo». «Hacemos una medicina hemipléjica».
Le preguntaron también: ¿Cuáles son los prejuicios de los médicos que habría que desterrar? Maglio contestó: «Que el médico lo sabe todo, que el enfermo no sabe nada. Que el enfermo no tiene por qué opinar. Y los prejuicios que tienen los médicos son originados en la deformación recibida. A mí me decían: ´Vos al enfermo no le expliqués. Cuanto menos sepa, mejor´. No, al contrario, cuanto más sepa es mejor. Esa es una subestimación del conocimiento. Nadie mejor que el enfermo sabe sobre su enfermedad. (…) La visión del médico y la visión del enfermo son diferentes. Las dos son válidas y tienen que complementarse». Al final, de la entrevista, le recomendó a los médicos que lean El Quijote, Martín Fierro, Las redes del poder, de Michel Foucault, y la Biblia.

Maglio dio sus consejos para no enfermarse:

«Sé feliz, sé responsable, sé solidaria y libre».

Paco Maglio Doctor en Medicina, Master en Salud Pública y Especialista en Enfermedades Infecciosas, títulos otorgados por la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde ejerció la docencia desde 1962 hasta 1989. Fue Jefe de Terapia Intensiva del Hospital de Infecciosas F. J. Muñiz, profesor titular de la Maestría de Ética en Investigación de la Universidad Abierta Interamericana y Presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Antropológica.

Es autor y coautor de numerosos libros y trabajos científicos sobre temas de infectología y terapia y medicina antropológica. Recibió premios de la Academia Nacional de Medicina, de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, de la Secretaría de Cultura de la Nación, de la Sociedad Argentina de Arquitectura e Ingeniería Hospitalaria y de la Fundación Huésped.

Es más que un honor para mí en lo personal, presentar a Paco, como le gusta que lo llamen.

Hombre íntegro, humilde  y sabio, que ha sabido “afligir a los confortados” defendiendo los derechos de los pacientes y la dignidad de las personas hacia el ejercicio de una medicina que hoy, necesariamente, requiere otra mirada más amplia, respetuosa y solidaria.Un hombre que define al enfermo con las frases de Unamuno:»…Es un ser humano de carne y hueso  que piensa, vive, sufre, sueña y ama”, frase que no encontró en los libros de medicina, sino de filosofía.

Es un Placer leerlo, escucharlo y aprender de su sabiduría.

 

 

Gracias Paco, por decirme que “la propiedad intelectual” no debería existir y darme permiso para acercar tus palabras a quienes no tienen la suerte de  conocerte.

 

 

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6 COMENTARIOS

  1. NO ES SUFICIENTE PERO BASTARÍA COMO PRINCIPIO QUE SI ALGO ES «URGENTE» NO LO DEJEN PARA MAÑANA.

  2. ayer fui a la clinica sindical..monopolio sindical… y espere dos horas y media para que me atiendan y me den ibuprofeno, un solo medico de guardia con tantos casos de gripe, ver los bebes enfermos y ningun pediatra de guardia, siendo que en cualquier otra ciudad hay 1 especialista para cada caso… busquen una olucion inmediata..asi no!!!

  3. Ese principio que mencionás silvia, el de la emergencia y el de las urgencias, es real; pero allí es donde menos interviene la persona del médico, más allá de su desición profesional, quedando condicionada a todo un sistema que debe funcionar para dar esa respuesta inmediata.

  4. SEGUN A ERB LOS MEDICOS SON NENES DE PECHO QUE SON UTILIZADOS POR EL SISTEMA SE NOTA QUE NO SABE LA VERDAD
    VIVIRÁ EN UNA BURBUJA
    CUANNNNTAS COSAS QUE NO SABE
    O NO DICE

  5. Sr pirucho memorioso:
    Voy a explicar lo que dije pero, _no somos nenes de pecho-
    Los médicos no trabajamos solos, la única responsabilidad nuestra pasa justamente por nuestras desiciones profesionales de las que tenemos obligación de responder, pero también trabajamos dentro de un sistema que, tiene sus tiempos, sus papeleos y demás que muchas veces traban soluciones ante la resolución de un problema puntual!!!Hace 20 años trabajo en un hospital público..conozco sus debilidades y fortalezas, en esa burbuja vivo, también en otra que no conocés pirucho si no trabajas en salud y es la de caminar la villa y ver situaciones lamentables para cualquier ser humano.Puedo decirte, sin embargo, que jamás encontré un NO, ante la solicitud de una derivación urgente, una medicación extraordinaria y cara, un material costoso, por parte de mis jefes o directores de la institución donde trabajo.(pertenece a provincia de Bs As)
    Hay muchas cosas que no sé porque no las he vivido aún quizás. Si existen cosas que no digo y callo(no sé bien a que te referís exactamente): las he dicho a quien le compete resolverlas, aún debiendome enfrentar con los encargados de un sistema, considerando que ante todo prima la atención
    Respeto tu comentario, pero no me parece justo que saques conclusiones sobre quien no conocés-en éste caso a mí-
    Pero Pirucho, me encantaría encerrarme en una burbuja, y repito: no dije que somos nenes de pecho!!!!

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