5000 pesos por una pierna

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La historia que cuento aquí es real. Es una de esas tantas historia que uno escucha del ocasional compañero de viaje. Esta en particular me dejó el sabor ácido de la injustica, de esa que se comete con la gente humilde, casi analfabeta, que no conoce sus derechos ni los puede hacer valer. Y lo peor en manos de profesionales que debieran defender la Justicia. Los principios éticos son los pilares de la profesión de abogados, una profesión que debiera estar comprometida con los principios de solidaridad social imprescindibles en una comunidad. 

 

 La historia de don Jacinto Flores me dejó la acritud de la rabia de la impotencia que saco a la luz con la esperanza que Don Jacinto Flores encuentre un abogado que aún mantenga en alto el valor de la Justicia, el sentimiento del Amor hacia otro ser humano, que se compadezca de su situación y de su historia y lo ayude dado que “su abogado consiguió apenas sacarle al patrón cinco mil pesos, pagados en cómodas diez cuotas de 500$”. Tal vez usted sonrió cuando digo esto de encontrar un abogado con estas cualidades humanas. Si es cierto, resulta difícil pero yo, porque lo necesito, creo y sigo apostando a nuestra especie Humana. Lea esta historia y saque sus propias conclusiones:

 

 Lo vi subir al micro. Era un hombre robusto que con una soga anudaba el pantalón en donde la pierna faltaba enteramente, otra persona lo ayudó a subir y a acomodar sus muletas. Luego ya en el viaje me llamó la atención la potencia de su voz y lo que decía, sus conocimientos de las labores del campo, su amor profundo por la tierra. Presentí el drama, entonces me dispuse a escuchar su historia. Don Jacinto Flores –así se llama – el día anterior, viernes uno de mayo cumplió 58 años.

 

_ “Nací en General Güemes adentro, no me acuerdo bien cuantos hermanos fuimos, pero seguro muchos. Comencé hacer mi vida desde los catorce años trabajando en un obraje en Anta, pero a yo amo la tierra, el trabajo de los cultivos. Trabajé como alambrador, ese es mi oficio, sí señor, en la caña y en el tabaco. En General Ballivian hice carbón, en Tartagal desmontes, y así hice de todo un poco, pero siempre en el campo, y ya después fui capataz. Me encanta el campo, mire aquí se desmonta demás la tierra y muchas veces al cohete, porque después no se siembra nada. 

 

 

Llegué a Tartagal en el año 1984, me vine de Pampa Vieja y entré a trabajar con varios patrones de aquí en sus fincas como capataz o conchabado por ellos o por contratistas. En la finca de Los Chilenos dueños de la Empresa “La Forestadora” que queda camino a Santa Victoria por la Ruta 56, mas o menos a quince kilómetros de la Curva de Juan, ahí ellos tienen como cincuenta mil hectáreas ingresé como Capataz en el año 1988 empleado por el contratista Julio Argentino Rojas. Ahí es donde tuve el accidente que luego me costó la pierna. Mire le cuento cómo fueron las cosas.

 

   Fue por el mes de Abril del año 2005, estando yo trabajando me cae encima la pierna una bolsa de azúcar y va dar justo donde tenía una várice y ahí me lastima… se me hizo una pelota de hinchada que no me entraba ni la bota. Recién veinte días después pude ir al hospital en Tartagal. Ahí el médico que me ve me saja para que salga todo eso que estaba hinchado y después me vuelvo al campo.

 

   Ya para entonces era tiempo de engavillar el poroto, entonces no podía dejar el trabajo y la herida estaba peor no se me cerraba. Estaba de vuelta todo hinchado, impresionante como una pelota número tres y el contratista don Julio Argentino Rojas no me dejaba salir. El me llevaba los remedios, y mire doña así estuve 52 días hasta que terminó la engavillada. Dejé todo el trabajo terminado,  la gente con los jornales liquidados listo para que le paguen y recién pude ir al Hospital de Tartagal de nuevo.

 

   Ahí apenas me ve el doctor Luis Martinez Negri me deriva directamente a Salta al Hospital San Bernardo, esto ya sería para junio del 2005.

 

  Ya en Salta me operan dos veces y el 16 de setiembre – me acuerdo clarito- me amputan la pierna. Y me acuerdo porque fui a la procesión del Señor y la Virgen del Milagro y esa fue la última vez que caminé con mis dos piernas… primero me cortaron hasta la rodilla y después el resto.

 

 

 

  Ahí  en el San Bernardo me va a ver mi patrón, el contratista Julio Argentino Rojas y me dice que no haga nada, que no lo denuncie que el me iba a ayudar, que me iba a seguir pagando como si estuviera trabajando. Mire me dijo tantas cosas y el hombre parecía sincero, si hasta me dijo que me iba a comprar la pierna ortopédica y un cuatriciclo… pero ya van para los cuatro años y nada de eso ha cumplido. Nunca me pagó, solo el primer año me da en todo el año unos doscientos pesos y de a cincuenta. Y mire que yo trabajaba y duro para él. Me levantaba a las cinco de la mañana hasta las nueve de la noche y sin comer, solo a coca y bica y meta galleta con picadillo nomás. Ese era mi desayuno y mi almuerzo y así es la vida de la gente que trabaja asi en los desmontes, en los obrajes… asi nomás es. Y al ver que no me pagaba nada al año y medio me decidí a ir al Ministerio de Trabajo.

 

   Fíjese como son las cosas, yo no se por qué algunos patrones son así. Uno le trabaja deja el sudor le deja la vida para que ellos hagan su riqueza y después lo tiran a uno peor que a un animal. Este patrón al que yo serví durante años con honestidad, con lealtad y con todo sacrificio tiene de todo doña: dos camiones de transporte mercedes, un volvo, camioneta cero kilómetro de esas cuatro por cuatro que valen mas de cien mil y otras camionetas, autos no se cuantos y mire usted, el abogado dice que sólo le pudo sacar por mi pierna cinco mil pesos, eso vale mi pierna, ni para comprarme la prótesis… a usted le parece que hay justicia para un pobre como yo?…

 

   ¿Qué quien es mi abogado? Ah… es el doctor Esper –ese que le dicen el Chato – que tiene el estudio ese que tiene su estudio en la calle Necochea y República de Siria.

 

   Usted me pregunta por qué lo elegí como mi abogado. Le cuento. Le decía que después del año y medio cuando vi que don Julio Argentino Rojas no me daba nada de lo prometido me decidí ir al Ministerio de Trabajo. Ahí la encargada, que era la doctora Sabha me dice que debo poner una denuncia, la pongo y pasan los días y no pasa nada y ahí aparece el doctor Esper y me dice que me ayudará y la recoge a la denuncia, pero después el sale diciéndome que don Julio Argentino Rojas es su cliente porque el lo está defendiendo en un juicio federal.

 

  ¿Y qué voy hacer yo?… me lo dice cuando ya sacó mi denuncia del Ministerio. Entonces me hace una oferta de $ 10.000 por que eso sólo le podía sacar y me dice que te haga un sueldo de mil pesos hasta que te podás jubilar, pero qué pasa doña, que de eso no se cumplió tampoco nada y al final como yo estaba tan apurado con tantas deuda, por tanto tiempo sin trabajar sin nada para poner el puchero, terminó dándome esos 5.000$ en cómodas cuotas de 500$. Y asi voy cobrando desde enero y tengo hasta octubre de este año nada más.

  

 

   Don Jacinto Flores quedó discapacitado trabajando para un contratista sin alma. No tiene una prótesis, ni una silla de ruedas. Tiene una pensión graciable que le costó años conseguir y en trámites con diputados peores que el contratista fue dejando la salud. Quedó viudo, su mujer murió el año pasado. Según lo dicho por el, su abogado, -mejor dicho el abogado del patrón que le consiguió por su pierna diez cuotas de quinientos pesos – no le hizo firmar ningún papel. Don Jacinto necesita URGENTE un abogado propio que defienda sus intereses. El vive en Tartagal, en el Barrio Santa Rita, Pasaje Las Tipas. DNI Nº 8.554.139

 

Escrito por la Lic. Marta Juarez    

Diario Norte del Bermejo (Tartagal )

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2 COMENTARIOS

  1. no se necesita ir a tatagal para ver que algunos abogados se convierten en cuervos y chorros de guante blanco.NO LES IMPORTA UNA MIERD.. HACEN ARREGLOS DE GUITA Y NADA DE JUSTICIA TOTAL .CREEN QUE ES CIEGA PARA ESO .

  2. POBRE HOMBRE, JUSTO VINO A CAER EN MANOS DE SETE ABOGADO, QUE VIVE ENGAÑANDO AGENTE EN EL NORTE, CON PROMESAS DE SACARLE PLATA A LOS EMPRESARIOS Y/O CONTRATISTAS, Y EN REALIDAD SE QUE CON GRAN PARTE. A ESTOS ABOGADOS (CUERVOS) HAY QUE HACERLE LA DENUNCIA EN EL COLEGIO DE ABOGADOS PARA QUE SEAN SANCIONADOS. ESTE CASO CON MUY MALAS INTENCIONES DE ACUERDO A LOS RELATOS DE DON JACINTO

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