A 105 años del nacimiento de Luis Sandrini.

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El nombre completo de Luis Sandrini era Luis Santiago Sandrini Lagomarsino. Había nacido en Buenos Aires el 22 de febrero de 1905. Era hijo de un actor teatral que había decidido radicarse en San Pedro, provincia de Buenos Aires. Se recibe de maestro, aunque nunca llegará a ejercer. A los 18 años vuelve a la Capital y se integra al staff de Circo Rinaldi, donde fue comparsa, payaso y tony. El salto de la arena al teatro era inevitable, pasando a revistar en la compañía de Enrique Muiño y Elías Alippi, donde en 1933 compone al Eusebio de «Los tres berretines», que habría de consagrarlo. el mismo año hizo «El hijo de papá». Comenzó -como muchos actores nacionales- en el circo criollo, participando en obras gauchescas. Más tarde lo hizo en teatros. En 1933 participó en la primera película hablada, estrenada y hecha en el país: «Tango» (de Moglia Barth), junto a Juan D’ Arienzo, Juan de Dios Filiberto, Pepe Arias, Alberto Gómez, Libertad Lamarque y Tita Merello. El personaje que compone en esa cinta es el paradigma que -con algunos toques más o menos finos-, realizó a lo largo de su vida.

Ese tipo, un muchacho buenote, falto de malicia aunque no de picardía para hacer valer las buenas causas, se llamaba -con las variaciones del caso- Felipe. «Todos mis personajes se me parecen porque fuí y soy como ellos y, sobre todo, porque mi público era y es así», dijo alguna vez. El día en que anunció que archivaba para siempre el personaje de Felipe explicó que lo hacía porque en el mundo se había dejado de apreciar «el gran valor de las pequeñas cosas». En 1934 interviene en «Riachuelo», un año después «La muchachada de a bordo» (con Tito Lusiardo y Benita Puertolas). En 1936 filma «Loco lindo» con Sofía Bozán, «Don Quijote del altillo» con Nury Montsé y «El cañonero de Giles», con Luisa Vehil. Después de «La casa de Quirós» (1937), de Moglia Barth, Sandrini -que se había casado con la actriz Chela Cordero- no se olvida de uno de sus maestros y produce «Callejón sin salida» en el mismo año, film que marca el debut de Elías Alippi en la realización cinematográfica. De allí en más no paró de actuar, trabajando con todos los actores y directores de renombre de la época. Un hito singular en su carrera fue «Chingolo» (1940), primer obra de importancia en la filmografía de Lucas Demare -quien marcó una primera etapa fundamental- en la evolución de Cachuso-Sandrini-Berretín. En 1946 vive un fogoso amor con Tita Merello que duró diez años, incursionaron en el cine mexicano y vivieron dos años en ese país. En 1948 regresan y protagonizan juntos «Don Juan Tenorio» y «Juan Globo», ambas de 1948. En la década del ’50 trabaja junto a Malvina Pastorino, quien será la última mujer de Sandrini, actúan en la obra de teatro «Cuando los duendes cazan perdices» y en la película «Payaso». En 1962 integró el elenco multiestelar de «La cigarra no es un bicho», de Daniel Tinayre, encarnando el personaje de «Serafín». En la década del ’70 empezó una saga de films, empezando por «El profesor hippie» (1969), «El profesor patagónico» y «El profesor tirabombas». Luego vendrán los clásicos de Enrique Carrera como «Los chicos crecen» (1974) y «Así es la vida» (1976). Filmó casi ochenta películas. Sus últimas películas fueron dirigidas por Ramón «Palito» Ortega: «El diablo metió la cola», con Niní Marshall y «La familia está de fiesta». Cuando concluye la filmación de «Que linda es mi familia», empieza una agonía de 16 días que acaba con su vida. Sus films obtuvieron reconocimiento internacional, especialmente en España y las comunidades de habla hispana en EE.UU. En sus últimos años de vida, Sandrini se dedicó a la carpintería y a su familia.

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