A 24 años del atentando a la AMIA en Buenos Aires, Israel recordó a las víctimas y exigió justicia

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El acto principal para recordar a las víctimas de AMIA se llevó a cabo en la ciudad de Kfar Saba (Marcelo Raimon)
El acto principal para recordar a las víctimas de AMIA se llevó a cabo en la ciudad de Kfar Saba (Marcelo Raimon)

“Tzedek, tzedek tirdof”, “Justicia, justicia perseguirás”. La cita bíblica que todavía hace sombra sobre el atentado del 18 de julio de 1994 que mató a 85 personas en la explosión de la AMIA volvió a escucharse hoy, también en Israel, adonde se recordó a las víctimas y se reconoció que la resolución del caso sigue siendo “una deuda” del gobierno argentino.

Para los israelíes, los atentados de 1994 contra la AMIA y el de dos años antes contra la embajada de Israel en Buenos Aires son recuerdos muy lejanos, dos puntos especialmente sangrientos en una larga historia de ataques terroristas. Pero son obviamente muy especiales para los miles de argentinos en particular, y latinoamericanos en general, que viven en este país.

Hoy, por ejemplo, el aniversario se recordó en varias importantes ciudades, como Ashdod, Ashkelon y Beer Sheva.

Pero, de alguna manera, el acto principal se llevó a cabo de nuevo en Kfar Saba, una ciudad a pocos kilómetros al norte de Tel Aviv, adonde en una tranquila plazoleta que suele llenarse de chicos jugando, vecinos paseando a sus perros o gatos vagabundeando, hoy se reunieron algunos cientos de personas para recordar el horror de hace 24 años.

Recordar el ataque, a sus víctimas y la búsqueda de justicia “es muy importante para nosotros”, afirma Ariana Gidekel, una argentina que vive en Israel desde hace muchos años y preside la oficina local de la OLEI, una importante asociación de inmigrantes latinoamericanos.

Hasta hace poco, cuenta Ariana a Infobae, el único monumento que existía en Israel para recordar a los muertos de AMIA era el de Ashdod, “y todos los años teníamos que subirnos a un autobús, desde todos los costados del país, para ir hasta allá y llevar adelante el acto”.

Mariano Caucino, embajador de Argentina en Israel (Marcelo Raimon)

Mariano Caucino, embajador de Argentina en Israel (Marcelo Raimon)

En el 2007 se les ocurrió que sería una buena idea tener un monumento en Kfar Saba, situada en el centro del país y con una gran población latinomericana. Durante tres años realizaron funciones de cine y de teatro, convocaron a bingos y otras actividades para recolectar las varias decenas de miles de shekels que costó Puertas de la Justicia, la escultura metálica que desde el 2010 recuerda el atentado.

A la jefa del OLEI le tocó hoy abrir el acto de la plazoleta en Kfar Saba. Vestida de negro y después de que un rabino pronunciara los rezos de Izkor y El Malé Rajamim, dedicados a las almas de los muertos, Ariana comentó con pena: “Seguimos esperando una justicia que no llega”.

Del acto participó también el embajador de Argentina en Israel, Mariano Caucino. Antes de subir a hablar, el diplomático conversó con Infobae y reconoció la triste importancia de los dos atentados en la relación diplomática entre los dos países.

“Lo primero que debe recordarse es que los ataques de 1992 y 1994 fueron atentados contra la humanidad, contra la Argentina y contra la colectividad judía -pone Caucino en contexto-. Desgraciadamente no fueron los primeros ni los últimos en la historia del terrorismo en este mundo”.

Ariana Gidekel, presidente de OLEI (Marcelo Raimon)

Ariana Gidekel, presidente de OLEI (Marcelo Raimon)

El acto principal tuvo lugar en Kfar Saba (Marcelo Raimon)

El acto principal tuvo lugar en Kfar Saba (Marcelo Raimon)

De todas maneras, continuó, “por supuesto que reconocemos que hay una mora en la respuesta de la Justicia, eso es innegable y lo han reconocido las máximas autoridades de nuestro país, comenzando por el presidente Macri.

Si bien el diplomático reconoció que existen “serios indicios” sobre el origen de los perpetradores del ataque, también se excusó de avanzar con “elucubraciones” que todavía no puedan ser “respaldadas con una sentencia judicial firme”.

“Pero efectivamente hay una deuda de justicia y todos somos conscientes de ello”, admitió el diplomático, quien reconoció también que la cuestión de los atentados “son un recuerdo permanente” en la relación bilateral.

“Las autoridades israelíes siempre consultan por el grado de avance de las causas, pero también entienden perfectamente la situación, que el gobierno actual no interfiere en el accionar de la justicia”, completó Caucino.

Aquí, si bien se reconoce la nueva buena voluntad que llega desde Buenos Aires en el frente de la resolución de los atentados, la espera está siendo tan larga que la sensación que prevalece es la de la decepción y la desesperanza.

El monumento construido en Kfar Saba para conmemorar a las víctimas de AMIA (Marcelo Raimon)

El monumento construido en Kfar Saba para conmemorar a las víctimas de AMIA (Marcelo Raimon)

En especial entre aquellos que perdieron seres queridos en los atentados.

Marianela Kreiman fue la voz destacada en la ceremonia. También de negro, amable y con un atisbo de sonrisa en medio de tanto dolor, habló y recordó a su madre, Susy Kreiman, una de las víctimas mortales del atentado, la persona que estaba al frente de la bolsa de trabajo de AMIA, desde siempre uno de los espacios vitales de la comunidad judía de Buenos Aires.

“Llega julio y, para mí, llega la tristeza”, le confesó Marianela a quienes la escuchaban en silencio.

Antes charló con Infobae, contó que en aquel julio de 1994 estaba de visita en Buenos Aires, adonde había llegado desde Santiago de Chile, su lugar de residencia en esos años.

Israel todavía pide “memoria y justicia” por las víctimas de AMIA (Marcelo Raimon)

Israel todavía pide “memoria y justicia” por las víctimas de AMIA (Marcelo Raimon)

Justo un día antes de volverse a casa, fue el atentado. Susy “había hablado poco antes con mi papá, para avisarle que ese día iba a estar muy ocupada porque, siendo lunes, había mucha gente esperando turno en la bolsa de trabajo”, recuerda.

Su mamá “fue la última que encontraron, pasaron siete días” hasta que pudieron sacar el cuerpo, rememora Marianela, quien desde hace diez años vive en Israel, con su esposo y sus dos hijas, una de las cuales se llama Susy.

Aquí se vino por una mezcla de deseos de vivir en Israel y de decepción por todos los escándalos que rodearon la investigación del atentado.

 “Seguimos esperando una justicia que no llega”

“Hoy veía el acto en Buenos Aires, y venía las mismas caras, la misma gente, escuchaba las mismas palabras, las mismas críticas al gobierno de turno”, se lamentó Marianela.

“Es la misma impunidad, lamentablemente ya no tengo esperanza” de que se aclaren los motivos y los autores detrás del ataque, y “menos todavía después del asesinato” de Alberto Nisman, añade.

A Nisman, recordó, lo conoció en persona, mientras el fiscal investigaba el caso AMIA. “Él llegó a decirme que iba a ocuparse de conseguir justicia para mi madre, así que con él se perdió la última gotita de esperanza”, según Kreiman.

En el atentado contra la AMIA murieron 85 personas (Marcelo Raimon)

En el atentado contra la AMIA murieron 85 personas (Marcelo Raimon)

Para Marianela esa desesperanza no cesa. En el breve discurso que pronunció durante el acto, los recuerdos pudieron más y una voz quebrada por la emoción la hizo dejar de lado esa simpatía triste con la que venía sobrellevando la conmemoración.

“En abril -contó desde el atril frente al monumento, tratando de contener las lágrimas- cumplo 48 años… los mismos que tenía mi mamá cuando murió en el atentado”.

Infobae

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