Ahora alistan en EE.UU. a los militares para confinar a miles de niños migrantes

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En medio de la confusión y el caos generado alrededor de las familias migrantes, el gobierno de Donald Trump se prepara ahora para “albergar” en bases de las Fuerzas Armadas a los niños que cruzaron solos la frontera sur de EE.UU.. La intervención militar en esta crisis migratoria causó alarma, especialmente en organismos defensores de derechos civiles.

Por pedido del gobierno, el Ministerio de Defensa estadounidense habilitará espacio en cuatro bases para poder admitir en reclusión transitoria a unos 20.000 niños migrantes, según dijo el vocero del Pentágono, teniente coronel Jamie Davis.

Ever Castillo, left, and his family, immigrants from Honduras, are escorted back across the border by U.S. Customs and Border Patrol agents Thursday, June 21, 2018, in Hildalgo, Texas. The parents were told they would be separated from their children and voluntarily crossed back to Mexico after trying to seek asylum in the United States. (AP Photo/David J. Phillip)

Familias de inmigrantes en la frontera con México. (AP)

En un memorándum dirigido a miembros del Congreso, que fue revelado por la agencia Associated Press, el Pentágono indicó que le solicitaron tener listas las instalaciones para julio próximo. Aclara que personal del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) se encargará de “proporcionar todos los cuidados para los niños”, incluida la supervisión, alimentos, ropa, servicios médicos y transporte.

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Los niños que serán albergados en estos centros militares son aquellos que cruzaron la frontera por su cuenta, sin padres ni familiares adultos, a diferencia de los que ingresaron al país acompañados.

El plan conocido como “tolerancia cero” impulsado desde abril pasado por la administración de Trump ha incrementado en un 22 % el número de niños en los refugios gestionados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos.

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Las cifras de menores migrantes es estremecedora. Según la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, entre octubre de 2017 y abril de este año aprehendieron a un total de 26.000 menores de edad que llegaron sin ningún tipo de acompañamiento. Más de la mitad fueron ubicados o regresados a sus países, pero alrededor de 10.800 se encuentran en refugios provisorios.

Como se estima que el número seguirá subiendo, y ese departamento no cuenta con los centros necesarios para atenderlos, el gobierno pidió a los militares que habiliten las bases.

Según trascendió, entre las bases militares previstas para albergar menores figuran una de Little Rock, en Arkansas, y tres de Texas: el Fuerte Bliss, Goodfellow y Dyess, estas dos últimas de la Fuerza Aérea.

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Ante la polémica que genera este despliegue, el ministros de Defensa, Jim Mattis, intentó despegarse de la decisión. Dijo que él no está involucrado en las decisiones relacionadas con los niños migrantes, pero que el Pentágono proporcionará el apoyo que soliciten el Departamento de Seguridad Nacional o el HHS.

El otro gran problema son los niños separados de sus padres, que suman unos 2.300 y se encuentran en centros de reclusión provisorios, la mayoría en Texas. Nadie sabe cuál será la suerte de esos chicos, ni si podrán reunirse con sus familiares, pese a la orden que dio en ese sentido el presidente Trump, presionado por el escándalo.

El miércoles pasado Trump firmó un decreto que ordenaba poner fin a la política de dividir familias que ingresaban en forma ilegal. Pero estos niños siguen separados en centros de detención u hogares de acogida, a veces a más de 3.000 km de donde están sus padres o tutores.

Trump insiste con su política antiinmigración. (AFP)

Trump insiste con su política antiinmigración. (AFP)

Los padres, detenidos para ser procesados penalmente, muchas veces no tienen idea de dónde están sus hijos y en algunos casos ya fueron deportados sin ellos.

Los abogados migratorios que los defienden aseguran que los instrumentos del gobierno para reunirlos son muy endebles y que ellos trabajan como “detectives privados” para encontrar padres e hijos.

“En el terreno hay mucha confusión e información contradictoria, incluso de parte del gobierno”, dijo Michelle Brané, directora de derechos de los inmigrantes en la Comisión de Mujeres Refugiadas. “Esto es solo un ejemplo de cómo opera este gobierno: anuncios de políticas grandes y audaces sin planes sobre cómo implementarlas, lo cual aumenta el caos en el terreno”, sostuvo.

Como ejemplo, relató el caso de una niña registrada como una menor de dos años, que usaba pañales. Hablaba quiché, una lengua maya usada en Guatemala y México, y nadie le comprendía. Un poco por casualidad, y tras horas de trabajo detectivesco, Brané logró identificarla en una lista de 500 nombres: tenía en realidad cuatro años, no dos, su nombre era otro y su tía estaba detenida “en el mismo centro, encerrada en otra jaula”. “Sigue siendo un proceso caótico”, afirmó.

En forma paralela, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU denunció la anarquía del sistema y los peligros que implica. “Entendemos que ahora la práctica será detener a los niños con sus padres, y hemos dicho una y otra vez que los niños nunca deben ser detenidos por razones relacionadas con su situación migratoria”, afirmó la vocera del organismo, Ravina Shamdasani.

Clarín

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