Branto Ayala y el itinerario previo al asalto en que murió asesinado Nelson Lillo

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La semana pasada, un incidente entre dos hermanos, que terminó con uno de ellos hospitalizado tras recibir golpes con un fierro por parte del otro, devolvió el debate acerca del caso Lillo y la investigación que debería procurar establecer cómo fue que Roberto «Tito» o «Zurdo» Branto Ayala, evadido de la Justicia, vino a robar a San Pedro.

El único detenido por el asesinado del joven efectivo de la Policía Local que intentó evitar un asalato a un camión de una distribuidora de Baradero permanece alojado en el penal de máxima seguridad de Sierra Chica, desde donde todavía no lo trasladaron a esta zona para que cumpla con su derecho a declaración indagatoria.

Además de él y de Pablo Morel, abatido durante el robo, hay un tercer implicado, Noé Gabriel Marcos Bruzzone, oriundo de Río Tala y acusado de ser quien «levantó» a Branto Ayala de la escena en moto, joven que permanece prófugo de la Justicia, que se toma su tiempo para todo: ni siquiera están en Fiscalía las pericias de las pruebas recogidas durante el hecho, del que en julio se cumplirán seis meses.

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Los hermanos Marcelo Fabián Romero y José Luis Romero tuvieron un entredicho cuando el segundo fue a reclamar por una propiedad que está a nombre del primero, ubicada sobre ruta 9, a la altura de La Serena. La discusión terminó con José Luis herido de un fierrazo y Fabián en la Comisaría, intentando denunciar pero sin hacerlo.

En las redes sociales, Fabián Romero acusó a su hermano de ser quien «aguantó» a Branto Ayala tras el asalto al camión en el supermercado de Rivadavia y Oliveira Cézar. Incluso lo tildó de «traidor» y dio a entender que José Luis habría sido quien «entregó» al delincuente, tras resguardarlo.

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Una investigación de La Opinión permitió reconstruir parte de las 55 horas durante las que la policía buscó a Branto Ayala. Este medio reveló que su captura en un camino rural fue una «puesta en escena», porque se habría tratado de una «entrega pactada».

Banto Ayala habría sido trasladado desde la casa que le sirvió de aguantadero, en una camioneta gris, hacia la zona donde la policía lo mostró como apresado. Caminando no fue: sus zapatillas rojas no tenían ningún rastro de tierra. Nadie más lo investigó, por lo pronto.

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En una nota que aceptó desde Sierra Chica, Branto Ayala le dijo a La Opinión que no revelaría el nombre de quienes le daban trabajo en la zona. Esta semana, este medio pudo reconstruir lo que habría sido el itinerario del delincuente acusado de matar a Nelson Lillo el día antes del robo al camión.

En la avenida Maestro Ferreyra al 900 de la ciudad de San Miguel, una mujer de nombre Alicia habría despedido a Branto Ayala cuando cruzó la puerta de la casa en la que se ocultaba tras no regresar a la cárcel de Ezeiza en una salida transitoria con la que había sido beneficiado mientras cumplía su condena por múltiples delitos.

Desde allí habría viajado, por ruta 202, en un Chevrolet Aveo gris. En la intersección de esa ruta y la autopista panamericana, el auto se habría detenido para cargar GNC. Es decir que todos sus ocupantes deberían estar registrados por las cámaras de la zona, ya que para cargar gas hay que bajarse del vehículo.

Eso habría sido entre las 9.30 y las 10.00 de la noche. Alrededor de las 23.00 habrían llegado a San Pedro, tras pasar por al menos dos estaciones de peaje. Al otro día, cerca de las 12.00, Banto Ayala se tiroteaba con la policía tras asaltar el camión. En ese intercambio de disparos moría Nelson Lillo.

La Opinión Semanario

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