Centro de Estudios Sociales Arturo Juretche

0
48

«Juntos por un nuevo 17 de Octubre»

Día de la Lealtad.

El 17 de octubre quedó grabado a fuego en la historia nacional, de este hecho han pasado sesenta y tres años. Multitudes proletarias avanzaban como torrente que lo cubría todo, concentradas en su destino. Se volcaban por las calles que unían a las barriadas pobres con la ciudad. Por Montes de Oca, Paseo Colón, Cabildo, Leandro N. Alem, Rivadavia, las Heras.

Desde todos los puntos y desde todos los suburbios, la masa avanzaba incontenible e inmensa. Sus raídas ropas de trabajo, brillosas de grasa, los gestos duros y desafiantes frente a la traición de la oligarquía, de los partidos políticos, de los magistrados, de los diarios. Por primera vez aquellos desheredados de la tierra tomada en sus manos encallecidas la historia y la convertía en la presencia cierta de una revolución que hacia temblar a su paso las avenidas apacibles de la ciudad. La «Oligarquía» observaba tras las celosías de los edificios cerrados con incontenible temor el nacimiento de la nueva Argentina.

A caballo unos, en bicicleta o en camiones otros, a pié los más, aquella muchedumbre marchaba en busca de su líder detenido. Las mujeres descamisadas infundían fe en el corazón de aquella multitud masculina, apretada y furiosa en su silencio, estremecía el clamor nacional en esa masa sin apellido, porque ellas mismas eran la patria desgarrada, humillada y proscripta por la injusticia.

Ni una prensa «amarilla nauseabunda», putrefacta y poderosa, ni los cheques extranjeros, ni el vocerío coordinado de los vendepatrias y los imbéciles deformados por una educación antinacional, calcularon aquella marea humana concentrada en la Plaza de Mayo, expandiéndose como una mancha compacta hacia el Hospital Militar donde estaba preso Perón. Ahora, aquella multitud gritaba, cantaba y pedía, ¡Libertad para perón!, ¡Perón si otro nó!.

Era la voluntad insobornable de un pueblo construida con millones de seres aplastados y levantada sobre un siglo de infamia, expoliación y escarnio. He aquí lo que escribía Raúl Scalabrini Ortíz – incansable luchador de la causa nacional – , el «Hombre que está solo y espera», decía sobre esa gesta: «El sol caía de plomo sobre la Plaza de Mayo, cuando inesperadamente, enormes columnas de obreros comenzaron a llegar… Llegaban cantando y vociferando, unidos en una sola fe. Era la muchedumbre más heteróclita que la imaginación pueda concebir. Los rastros de sus orígenes se traducían en sus fisonomías. Descendientes de meridionales europeos iban junto al rubio de rasgos nórdicos y al trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún» .

«En las cosas humanas el número tiene una grandeza particular por si mismo. En ese fenómeno majestuoso a que asistía, el hombre aislado es nadie, apena salgo más que un aterido grano de sombra que a si mismo se sostiene y que el impalpable viento de las horas desparrama. Eran brizas de multitud y el al de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba como la brisa fresca del río»

«Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años, estaba allí presente, corpóreo, tenso, multifacético, pero único en el espíritu conjunto.

Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo».

«La substancia del pueblo argentino, su quinta esencia, estaba allí, presente afirmando su derecho a implantar para si mismo la visión del mundo que le diera su espíritu desnudo de tradiciones, de orgullos sanguíneos, de vanidades sociales, familiares o intelectuales. Estaba allí desnudo y solo, como la chispa de un suspiro, hijo transitorio de la tierra capaz de luminosa eternidad».

«Ese día una emoción sacudió mis sentimientos. El pueblo argentino que cubría la extensión de la Plaza de Mayo parecía haber surgido de entre los intersticios del pavimento como se eleva de entre los adoquines en forma de polvo., la pampa primitiva que está debajo de la piedra artificial que la cobija. Eran hombres sin necesidades, inmunes al cansancio, al hambre y la sed.

Decían, aquí comienza la revolución de los pueblos sometidos. Aquí, se inicia la rebelión de los que estuvieron doblegados».

Diez años de bonanza y dignidad tuvieron los argentinos, sus banderas históricas fueron la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política.

«Volvimos al Colonialismo»

La caída del gobierno peronista no significó el derrocamiento de un hombre, el objetivo del «gorilismo» fue retrotaer a los trabajadores en particular y en general al pueblo al «colonialismo». Una vez más la historia se repetía, las fuerzas de la antipatria coaligadas con el imperialismo sometían a las mayorías nacionales y populares, pero no tenían en claro la CONCIENCIA NACIONAL de los argentinos que lucharon con todo en defensa de sus derechos y conquistas.

La resistencia – Programas históricos del movimiento Obrero: La Falda, 1957 Huerta Grande, 1959 – Primero de Mayo 1968, CGT de los argentinos – Luche y Vuelve – Cordobazo – Rosariazo – Choconazo – Los 30.000 desaparecidos.

Toda esta enconada lucha de los trabajadores y el pueblo posibilitaron el retorno a la democracia en el año 1983, donde nos prometieron que se abrirían las puertas de las fábricas y los talleres. Sobre el particular todos sabemos como terminó esta historia.

En 1989 se hace cargo del gobierno el «menemismo», entregando por medio del «Neoliberalismo» la soberanía y el patrimonio Nacional, en tal sentido, la actual posición de la Nación en su situación mundial, nos coloca como satélites del imperialismo.

El copamiento económico en nuestra PATRIA GRANDE avanza pavorosamente con la toma de las fuentes de riquezas de todo orden, contribuye de una manera de terminantemente el dominio que desea ejercer. El hambre, la miseria y el dolor de los pueblos explotados, tanto por el capitalismo y las oligarquías son el resultado de mayor pobreza, más desocupación, más corrupción y mayor impunidad.

Por un nuevo 17 de Octubre

Sesenta y tres años pasaron de esa gloriosa gesta, y lamentablemente estamos atados al «neoliberalismo». Sus causas, las dirigencias transformaron al movimiento  en «Partido Político», dejando de lado la doctrina, que dice: «… el imperialismo, la oligarquía, y los partidos demo liberales y burgueses pretenden que el PERONISMO se transforme en un partido. El PERONISMO, no es un partido, es un Movimiento de Liberación nacional…».

El camino: Unir y Organizar la Ámerica Morena, ya que hoy la lucha es continental para ser libres, Soberanos e Independientes. Concretar la idea será el mejor testimonio que podamos lograr juntos en el DÍA DE LA LEALTAD.

Baradero, 14 de Octubre 2008.

Miguel Veliz          Mario L. Aguirre

Comentarios de Facebook

[fbcomments]

DEJAR UN COMENTARIO

Por favor ingresa tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí