Cosas que (me) pasan

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Todavía no puedo creer que lo haya hecho. Todavía no me convenzo de haber sido capaz de hacerlo. Pero sí. Fui yo. Lo hice. La pequeña marca en el brazo derecho me lo demuestra.

Realmente no fue nada. Al menos para mí. Pero si sé que para él y su familia, lo que  hice fue bastante. Así me lo hizo saber su abuela el pasado fin de semana cuando me vio al entrar a casa. Me lo agradeció con los ojos brillosos. Le dije que estas cosas no se agradecen. Que a mi no me tiene que agradecer nada. Que lo hice porque lo sentía. Y en lo personal, creo que los sentimientos no se agradecen, como tampoco se explican o cuestionan. Simplemente se sienten.

Claro que no había sido demasiado fácil para mí. ¡¡¡Tuve un chucho Manucho!!! Pero al aparecer ese miedo pensaba en él. Pensaba que si él no tenia nada de miedo, como lo había demostrado, no tendría por qué tenerlo yo. Sería absurdo.

Desde que tengo uso de razón le tengo fobia a las agujas (de un tiempo a esta parte la palabra fobia me sirve de eufemismo para expresar lo que realmente siento por esos ínfimos objetos punzantes, ¡¡un CAGAZO tremendo!!). Ella lo sabía. De hecho lo padeció, mucho conmigo. Me conoce desde chiquito y está al tanto de mi problemita. No importa si es para aliviarme algún dolor, si es para la prevención de alguna enfermedad o simplemente para extraerme aquél líquido que recorre mi cuerpo para algún análisis. Mi cagazo perdón, quise decir, mi fobia es para todas por igual. El cuento ese que no sentís nada, es como un mosquito, respirá hondo y tantos similares ya no surtía efecto en este muchacho de 22 años que bien sabe lo que van a hacer con su brazo o su nalga.

Pero si él no tenía miedo, por qué lo tendría yo.

Todavía no puedo creer que lo haya hecho. Todavía no me convenzo de haber sido capaz de hacerlo.

Desde que dejé en la lista mi nombre, mi apellido, mi numero de documento y mi teléfono, supe que no habría vuelta atrás. Basta ya de ese miedo estúpido me decía. ¡Ya estás grande nene!. El llamado llegó. Yo estaba listo. Contesté afirmativamente. El jueves a las ocho de la mañana estaría allí. El jueves ese dejaría atrás ese miedo, porque si él no tenía miedo, por qué lo tendría yo.

Era miércoles. El jueves no iría solo. Mi hermano y mi prima también se habían anotado y quedamos en ir juntos. Para los tres era nuestra primera vez. Seguramente ellos algo de miedo tendrían pero sólo por ser la primera vez. Yo en cambió tenia el plus de mi problemita. Me fui a dormir al departamento de mi prima ya que nos quedaba más a mano para ir desde allí. Además los dos habíamos decidido ir temprano, porque después teníamos que ir a la facultad, así que teníamos que madrugar y si a eso le sumábamos el tiempo que puedo tardar yo en ir desde mi departamento al de ella y después de allí al Hospital, me tendría que levantar muuucho más temprano. Mi hermano decidió ir más tarde.

Esa noche me costó dormirme. Pero no por lo que haría el otro día. Sino por otra cosa. Una tristeza generada el último fin de semana que no se por qué me asaltaba en ese momento. Bah en realidad uno nunca puede explicar por qué llega la tristeza. Sólo se siente y ya. No se explica. Me puse a jugar con el celular, escribí en el borrador de los mensajes un breve texto dedicado a la que yo señalo como responsable de mi tristeza. Y luego, recién luego de eso. Me pude dormir.

Nos levantamos temprano. Acomodamos las cosas y partimos rumbo hacia lo desconocido. Los dos íbamos con esa mezcla de sensaciones. El miedo por un lado y esa poca creíble superación de tal miedo. Llegamos al Hospital. Buscamos donde era que teníamos que ir. Sacamos número. La sala de espera estaba llena. Me toco el número 29. Completé la planilla. La entregué y me dijeron que espere que me iban a llamar. Me senté. Con mi prima nos pusimos a charlar de cualquier cosa, para descomprimir un poco la situación. Al rato por el parlante escucho mi nombre y el consultorio por el cual tenía que pasar. Me despido de mi prima que me desea suerte. Camino los metros que me separan del consultorio cuatro. Todavía no puedo creer que lo haya hecho. Al entrar una enfermera me explica los pasos a seguir. Antes que nada le explico acerca de mi problemita con esos objetos punzantes a los cuales me tenia que si o si enfrentar. Me pincha un dedo. Me toma la presión. Me toma la fiebre. Me reitera algunas de las preguntas que me hicieron en el papel que me dieron en recepción. Las volví a responder. Y me invitaron a pasar al cuarto contiguo. Típica sala de hospital. Allí había unos sillones. Dejé mis cosas. Me senté donde me indicaron. Antes de que la señorita de ambo blanco me contara lo que haría en los próximos minutos con mi brazo y conmigo, le cuento de mi fobia a las agujas. Le pido que no me muestre nada. Que simplemente lo haga y ya. Todavía no puedo creer que lo haya hecho. Todavía no me convenzo de haber sido capaz de hacerlo. Bueno ya está, viste que no fue tanto, ahora abrí y cerra la mano. Había un televisor que muy bien no se veía pero servía de distracción. Todavía no puedo creer que lo haya hecho. Todavía no me convenzo de haber sido capaz de hacerlo. Pero sí. Fui yo. Lo hice. Mi prima entro al ratito y se colocó a mi izquierda, en un sillón similar al mío y al rato llegó una amiga de ella que hizo lo mismo en un sillón a mi derecha. Bueno, a ver ya está, voy a sacarte la aguja, Pará-le digo- no me muestres ni me digas nada, Entonces mira para la ventana listo ya está, viste no fue tanto.

La verdad que sí, no fue tanto. Bah para mi no fue tanto. Pero sigo pensando que para él y su familia, lo que acabo de hacer fue bastante. Todavía no puedo creer que lo haya hecho. Donar sangre es donar vida dice el folleto que me dieron al salir. Y yo digo que es un acto maravilloso. Ayudaste a salvar una vida Julián me dice su abuela con los ojos llenos de lágrimas. Y ante esos ojos y ante esas palabras, aún hoy sigo buscando mi miedo a las agujas no sé por qué pero desde aquel día no lo encuentro.

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2 COMENTARIOS

  1. juli,me parece buenisimo enfrentar al miedo .Lo voy a poner en practica. Te felicito y estamos orgullosos de lo que sos, como escribis, me parecia estar viendote leia tu cuento. Tambien me anoto para el librete.

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