Cuando los muros hablan: Baradero Ciudad del Encuentro

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Fotografía: Estación de trenes. Andrés Aprozov

El siguiente texto pertenece al muro de Facebook de Stefania Karg:

Para muchos Baradero es el festival de folclore que se realiza hace 46 años, para otros es el de Rock o también es una agradable pesca en el río. Baradero es distracción.
Para los que nacimos y crecimos es la infancia, los primeros pasos de independencia. La paz de moverse en bicicleta o caminando. Dónde todo queda cerca de la plaza, a la vuelta de la casa del abuelo de fulanito, derecho del hospital, a tres cuadras de la estación.
No tenemos naturalizado que la calle principal, que se extiende desde el arco de la entrada hasta el río, es una avenida.
La de mi casa siempre fue de tierra. Ahora impacta ver qué hay un pseudo asfalto. Ya no están los pozos dónde aprendí a andar en bici. Pozos que eran un desafío si un perro salía a correrte.
Una infancia marcada por verdes descampados o campitos con dos arcos. Cada grupo sabía cuál era la canchita que le correspondía. Hoy hay barrios, nuevos y muchos vecinos.

En ese entonces las calles en el verano ardían de tierra finita. Ese calor aceleraba mis pasos descalzos para alcanzar el sonido a cajita musical que me avisaba dónde estaba el heladero. Salían $0,25 centavos los de agua, $0,50 los de crema y era mucho pedir los $0,75 centavos para los cucuruchos. Un silbato suena, es el señor de la bicicleta que vende churros y bolas de fraile.También tuvimos que correrlo, como al heladero. Pero esta vez con mis primas, empapadas porque nos sorprendió jugando en la Pelopincho. Era un trabajo en equipo. Algunas corríamos para retenerlo y hacer el pedido, la abuela buscaba la plata, mientras el resto con gotas por todo cuerpo agarraban como pinzas el dinero para no mojarlo. El pedido ya estaba en la bolsita. Todas corriendo volvíamos a merendar. Con los pies espolvoreados de tierra, sentadas tomando la chocolatada fría. Sin azúcar para mí.

Crecimos diciendo chupaleta al chupetín, masitas a las galletitas y chispeando a la llovizna. La letra ‘s’ es escasa en nuestro vocabulario y la ‘j’ abunda. Motivo de cargadas en otras ciudades y que se me pega intensamente si paso mucho tiempo con mi gente.

Baradero es realmente la Ciudad del encuentro. Encuentro con familia y amigos. Encuentro con mi verdadera identidad.

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