Cuchillazos en el posoperatorio

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Por Alfredo Leuco /La impactante herida en el cuello de Néstor Kirchner puede funcionar como metáfora y diagnóstico del momento político que está atravesando. Sus fanáticos podrán decir que todo lo que no lo mata lo fortalece. Y sus enemigos, que está lastimado porque después de su derrota electoral personal del 28 de junio pasado nada fue igual. Lo llamativo es que ni el riesgo de sufrir un daño cerebral severo le sirvió a Kirchner para calmar a una oposición y a una realidad adversas. El jefe de la jefa de Estado padeció los más grandes dolores posoperatorios por culpa de Julio Cobos, Luis D’Elía y Carlos Reutemann.

La cena amable de Cobos con las autoridades de la UCR fue la confirmación de que ya no tiene dudas sobre la camiseta que lucirá en los comicios de 2011. Las viejas facturas que aún tienen los radicales que se quedaron en el partido para resistir con Gerardo Morales a la cabeza comenzaron a pagarse al contado. Sobreactuando cierta humildad, Cobos dijo que se sentía uno más en esa reunión (pese a que sigue siendo el argentino con mayor imagen positiva) y se dispuso a dar por superado el chisporroteo que tuvo con parte de la opinión pública (con caída en las encuestas y todo) cuando votó en la misma línea que el kirchnerismo. Esta vez escuchó los consejos y le dejó a Ernesto Sanz el centro de la escena con todos los méritos por haber diseñado ese reencuentro en San Nicolás.

El hecho político fue una señal contra Kirchner pero también contra Elisa Carrió. El diputado convaleciente había festejado como un triunfo el voto de Cobos en la Bicameral porque no analizó a fondo el contenido de las críticas que levantó el mendocino. El sector que lo cuestionó lo hizo por no ser lo suficientemente opositor y mostrarse cerca de los Kirchner. Ergo: era un llamado más de atención para el matrimonio presidencial y no algo que correspondiera ser celebrado.

Ayer, Aníbal Fernández enmendó el error y retomó las acusaciones de traidor y golpista contra el vice. En el caso de Carrió las cosas están más claras. La semana pasada fue muy dura con Cobos, tal como lo viene siendo desde que, voto no positivo mediante, Cobos se transformó en su competidor y trepó a la cima de la popularidad. “Es lo peor del radicalismo”, dijo de ese hombre que anduvo a los abrazos con la mayoría de su conducción. Para los radicales es un tema saldado. Si las elecciones fueran mañana, llevarían como candidato a Cobos aun a riesgo de romper el Acuerdo Cívico y Social.

Kirchner no está para disgustos. Sin embargo, la primera amargura le llegó de su propia tropa. El “fuego amigo” lo abrió Luis D’Elía, el piquetero que más lo defendió. Su pelea telefónica con Oscar Parrilli no evitó ningún insulto. Si se analizan con atención los reclamos de D’Elía, aparecen acusaciones que, puestas en boca de un opositor, serían de inmediato condenadas por “destituyentes y golpistas”. D’Elía dijo de Kirchner lo que muchos dijeron hace tiempo: que es maltratador, no escucha, miente, se relaciona por medio del servilismo y alimenta a los intendentes que lo van a traicionar de nuevo. ¿Qué pasó? Simple: en su viraje hacia el “pejotismo”, que alguna vez denostó, Néstor eligió a los intendentes del Conurbano para controlar los planes de trabajo que ya superaron los 100 mil previstos y que todavía no alcanzan a cubrir la demanda. De última, Kirchner también es un caudillo territorial como ellos. Un pragmático que estuvo con Carlos Menem y Eduardo Duhalde aunque ahora reniegue de ese pasado. El tema no tiene solución inmediata. Es natural que a la hora de elegir quién va a cobrar 1.300 pesos por mes al sumarse a una cooperativa de trabajo, los intendentes (y los piqueteros harían lo mismo) aprovechen para “premiar” la lealtad de sus seguidores. No es lo mismo organizar a los sectores populares con panfletos que con plata. ¿Cómo quedará la relación de Luis D’Elía con Néstor K? El ex presidente necesita de todos los que puedan llevar agua para su molino. No está en condiciones de seguir expulsando gente de su lado. Pero la plata no le alcanza y debe optimizarla. D’Elía sabe que pregonando solamente ideología entre los excluidos su poder real se va a ir volatilizando con el riesgo de quedar reducido a cero. Como último recurso le queda una gran capacidad de daño decreciente y su alianza estratégica con Mahmoud Ahmadinejad, a quien va a visitar en Teherán para festejar los 31 años de la Revolución Islámica.

 

Carlos Reutemann está muy lejos de Irán, pero muy cerca del campo y sus reclamos. Aunque están en las antípodas ideológicas, el Lole, igual que D’Elía, le tiró a Kirchner con todo lo que tuvo a mano. El dos veces gobernador de Santa Fe dijo que los intententes y gobernadores son obligados por los K a mendigar la chequera oficial y los trató de ladrones casi sin eufemismos al expresar su esperanza de que, cuando se vayan en 2011, no se hayan robado la Casa Rosada y la Plaza de Mayo.

Kirchner le tiene miedo a Reutemann. Lo desprecia y aborrece en la intimidad, pero sabe que lleva las de perder si se mete con alguien que durante muchos años mantuvo una altísima imagen positiva. Por eso no lo critica ni agravia. Reutemann tiene el respeto del peronismo y despierta simpatías entre las clases medias rurales y urbanas, donde Néstor es mala palabra. En la última encuesta de Poliarquía, entre los “presidenciables” está primero en la tabla junto a Cobos, con 28 puntos de diferencia entre imagen positiva y negativa. Muy cerca, con 25, aparece Francisco de Narváez, y esto es lo que Kirchner quiso combatir cuando le ordenó a Hugo Moyano que saliera a pegarles a ambos. Hay un sólido acuerdo de mutuo respaldo entre Reutemann y De Narváez que podría actuar como una suerte de imán para una alianza del estilo de la que llevó a la presidencia de Chile a Sebastián Piñera.

Pintones, empresarios exitosos, con mucho dinero en sus cuentas bancarias y desde el ala derecha del peronismo de piel blanca, estudian armar un poderoso triángulo electoral. En el vértice superior estaría Reutemann como candidato a presidente. De Narváez iría como candidato a gobernador y quieren convencer a Mauricio Macri, que tiene el mismo perfil y es amigo de ellos, para que vaya por la reelección en la Ciudad de Buenos Aires, tal vez reflotando el sello Unión-PRO. Muchas preguntas surgen de esta posibilidad. ¿Irían a internas en el PJ contra Kirchner o su probable candidato, Daniel Scioli? ¿Qué actitud tomarían Duhalde y Felipe Solá? ¿Competirían con una lista encabezada por Elisa Carrió por un lado y Julio Cobos por el otro? Inquietudes que empiezan a dibujarse como venas abiertas o carótidas tapadas en el mapa de la política argentina

Perfil.com

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5 COMENTARIOS

  1. que mal estoy y pensar que lo apoye a nestor y despues de dejar de ser presidente hace todo mal, que le pasa , se cree que es chavez , y si es asi nunca lo va a lograr ,porque el pueblo argentino no es comunista

  2. Gracias mar, muy bueno el video. Me dio la sensacion a mi que Leuco estaba nervioso, jajajaja.Cada ves más crispados los muchachos del multimedio.Por qué sera?

  3. JAJAJ, JOSE TU COMENTARIO ES PARA REIRSE JAJA, AHI TENEMOS UN CLARO EJEMPLO DE COMO INFLUYEN LOS MEDIOS DE COMUNICACION EN LA GENTE, DICEN PAVADAS SIN SENTIDO.

  4. Excelente el video. Pinta de cuerpo entero el pensamiento de cada referente (periodista-entrevistado). Interesante para analizar y debatir. ¿Por qué el apuro del periodista por terminar la nota?

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