Del Blog «Sonó la Alarma»: De 6, 7, 8 a 8, 7, 6: Bajando los cambios

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  • Por: David Arebalo

De la militancia a la nada; se podría decir que fueron los contenidos políticos de la Televisión Pública entre Cristina y Macri. ¿Cuáles serán las relaciones entre medios de comunicación y el gobierno con la muy posible vuelta del Peronismo?

“Se terminó la guerra con Clarín, confío en ir limando asperezas” sentencio en mayo, Alberto Fernández cuando fue anunciado por Cristina Kirchner como precandidato a presidente y ella a vice por el frente de Todos.

Hoy, tras las PASO de agosto, Fernández se presenta como el candidato con mayores posibilidades de ganar en octubre, tras obtener el 47,65% de los votos y aventajando por 15 puntos al actual presidente Mauricio Macri. La guerra Clarín – Cristina tuvo intensos desencuentros y disputas por el sentido común a lo largo de los dos mandatos que encabezó la gobernante peronista.

Todo comenzó un 9 de marzo de 2009, a las 8 de la noche se presentaba la periodista María Julia Olivan con 6 periodistas en la pantalla del 7 (canal estatal). La propuesta era “hacer una lectura crítica de los medios”, se presentaba un informe sobre la agenda temática de los canales de noticias, radios y diarios de gran tirada. Su oferta para algunos era desenmascarar los intereses de los grandes multimedios informativos, con especial énfasis en el conglomerado del grupo Clarín, para otros era un programa de ultra militancia que atacaba a los periodistas “Independientes”. Las emisiones televisivas fueron variando de conductores y panelistas. El programa tuvo repercusiones críticas y analíticas por parte de Olivan (quien renuncio a los 8 meses de programa) en su libro junto al sociólogo Alabarces en “6,7 ,8: La construcción de otra realidad”.

Su eslogan resume las contradicciones argumentativas del programa televisivo: “la crítica al poder real” tiene una triple implicancia: Corrimiento del gobierno como poder estatal por supremacía, construcciones de amigos/enemigos y la reproducción de la agenda mediática. Las contradicciones produjeron que se diluyera la identidad que construía con su público “Seisieteochista” término que utilizó la comunicóloga Camila García en su tesina de grado.

El poder de los medios masivos fue un tema de discusión permanente en 6,7, 8 al tomar al conglomerado de los medios que pertenecían a Clarín como un poder rígido que penetra sobre la audiencia: “El lavado de cerebro” o “Los medios hacen lo que quieren con la gente” es refutado por todas las teorías de comunicación existentes desde que en la década de los 40’ Lazarsfeld y Merton sostuvieron que el poder de los medios ha sido sobrestimado. La pretensión crítica del programa falló desde su concepción más básica.

Decir que los medios no son el poder real, es entender que los televidentes somos activos frente a las pantallas, tenemos diversas formas de recibir los medios y sus propuestas políticas, pedagógicas o de entretenimiento que tengan. Aunque no hay que negar el lugar que ocupan el grupo Clarín con sus multimedios de gran alcance como Radio Mitre y Canal 13 de Buenos Aires entre tantos otros, que fueron adquiridos en el gobierno de Menem bajo la reforma del estado.

6, 7, 8 buscó correr la centralidad del poder del gobierno, tal como se puede al ejemplificar en el eslogan “Cristina o Clarín” para la campaña de 2011, tema que le produjo un vacío de adversario. Gobierno y medios no ocupan los mismos lugares en la sociedad ni pueden verse como “el poder”. Ambos se inscriben en relaciones con la ciudadanía de lugares muy distintos.

Amigo/enemigo: como un cuento simple de hadas, 6, 7, 8 construyo una lógica de buenos y malos, “ellos” y “nosotros” fue clave para sostenerse con sus audiencias: “¿Quiénes defienden el monopolio de los medios?” fue uno de los tantos títulos que muestran la frontera política que marcaba el programa. García en su tesina sostiene: “Del lado del Monopolio aparecen en ese informe identificadas figuras de la oposición: Carrió, De Narváez y Macri. Gracias a la identificación de “Los medios” como “el poder”, se establece los que están de un lado y del otro de la frontera de exclusión”. En ese entonces la oposición no se marcaba en Macri sino en “la corpo”.

Noticia: Lo que se presentó como el programa por antonomasia de crítica de los medios en un periodo histórico determinado, no se sostuvo ni si quiera en la pantalla de C5N; porque el criterio no fue construir noticias que estuviera por fuera de la agenda de los medios (salvo si sirve para criticarlos). Alabarces no se equivocaba al afirmar: “6, 7, 8 no puede vivir sin el Kirchnerismo”.

Hoy, el candidato a la presidencia es Alberto Fernández, su relación con los medios de comunicación es de suma presencia. Responde todas las preguntas con el condimento justo de perspicacia, tal como fue el cruce con Diego Leuco en Telenoche, en el que el periodista increpa en el discurso de Fernández sobre la inflación: “Si me deja terminar me haría un favor enorme. Usted ya hablo muchos meses solo, déjeme hablar a mi este ratito” sentencio el candidato.

Al cerrar esta nota, el candidato del Frente de Todos estuvo en el seminario Democracia y Desarrollo que se realiza en el museo Malba, organizado por el Grupo Clarín, allí sentenció: “A mí también me mataban en 678, también se ocupaban de mí. Les pido a todos que seamos piadosos mirando el pasado, olvidemos y pongámonos a partir de hoy a decisión de terminar con esto”

Hoy hay que pensar nuevas propuestas para los medios oficiales, quienes se quedaron sin contenido y presupuesto bajo la gestión de Hernán Lombardi. ¿Cuál será la postura de Alberto? ¿Clarín seguirá concentrando medios y recursos como el cuádruple Play (Cablevisión, Telecom, Personal y Fibertel) como obtuvo en la gestión de Cambiemos?

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