Desplome de ventas y escasa demanda: así afecta la crisis a la industria de los electrodomésticos

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La crisis se hace sentir fuerte en toda la economía. La industria de los artículos electrónicos de consumo no es ajena y sufre un impacto profundo que se traduce en un desplome de las ventas ante una demanda interna que se achica.


“Llevamos 15 meses con un mercado que tiene muy poca demanda de nuestros  productos. El primer golpe fue la devaluación de mayo de 2018, luego la de agosto del año pasado y ahora la que vino tras las PASO”, dice en diálogo exclusivo con este portal Federico Hellemeyer, presidente de Asociación Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE), que agrupa a empresas como BGH, Newsan, Mirgor, Carrier, ente otras.

Y agrega: “El tema es complicado para nosotros porque dependemos del mercado interno. Bajo nivel de consumo significa bajo nivel de fabricación y bajo nivel de actividad económica”. Hoy en esas empresas, instaladas en su mayoría en la isla de Tierra del Fuego, están “con una capacidad ociosa del 55%” y podrían fabricar el doble de lo que se fabrica hoy en día.

La incertidumbre política que impide una estabilización macroeconómica es una de las causas de la crisis que atraviesa este sector que produce celulares, televisores, equipos de aire acondicionado. Al punto que en el primer trimestre de este año y en esto días también tuvieron que implementar la reducción de la jornada laboral de los trabajadores para mantener las fuentes laborales.

“Este año íbamos a fabricar 7,5 millones de celulares, 2,2 millones de televisores  y 750 mil equipos de aire acondicionado”, dice Hellemeyer. Estos números contrastados con momentos pico demuestran una abrupta caída de la producción y la venta de estos artículos que en algunos casos, como el la producción de los televisores, llega al 71%, si se compara el primer semestre de 2019 con el del año anterior.

“En 2014 fabricamos casi 14 millones de celulares. Durante los últimos años 3,5 millones de televisores y 1,5 millón de equipos de aires acondicionado”, enumera el ejecutivo. “El impacto es muy grande”, señala.

-¿Cómo afronta el sector la crisis?

-Desde noviembre de 2017 llevamos una agenda de competitividad muy agresiva. La gran apuesta era hacer productos más baratos. La idea era buscar que el volumen compense el margen que se pierde en el precio. Pero esa compensación por volumen jamás llegó por la caída de la demanda. Obviamente con el estado actual de la demanda no tendría mucho sentido corregir los precios porque nadie los convalidaría.

-En televisores, la caída de la producción es muy pronunciada.

-Tuvo un desplome del 71% entre semestres. Se puede analizar así: tenés un primer semestre de 2018 con producción extraordinaria para las ventas por el mundial de fútbol. En los mundiales no es que haya más demanda sino que se acordeona en el primer semestre. El primer semestre de 2019 fue muy malo.

-¿Qué perspectivas observan a corto y mediano plazo en esta industria?

-Hay que poner un gran signo de interrogación porque hay un factor de incertidumbre política que hace que sea muy difícil proyectar. La verdad es que la sensación que tenemos es que por debajo de estos niveles es muy difícil estar.

Con lo cual uno quiere creer que va a haber un pequeño rebote. El tema es cuán pequeño es el rebote y cuándo llega efectivamente. Nosotros estamos viendo que los meses de acá a fin de año van seguir muy muy mal. Después viene la enfriada clásica de las vacaciones y tendremos que ver allá por febrero o marzo a ver qué puede pasar.

-¿Son competitivos los precios de estos artículos en una economía con caída del salario real? 

-Nosotros en este momento tenemos precios buenos para aprovecharlos. No hay ahí un factor que te esté frenando el consumo. El acceso a los productos a través de herramientas financieras ahora volvió porque con los planes Ahora 12 y Ahora 18 tienen un interés subsidiado por el cual las tasas están en el orden del 20 por ciento. Muy buenas. La sensación es que la única variable que te está faltando es el poder adquisitivo del consumidor. Y esa es la incógnita que encierra el futuro inmediato.

-¿Qué impacto tiene la crisis del sector en el plano laboral, ya que la industria emplea a más de 8.500 trabajadores en forma directa?

-Por un acuerdo firmado en noviembre de 2017 -que tiene vigencia hasta junio de 2020- hay una garantía de los puestos de trabajo. Esto significa que las empresas están inhibidas de despedir sin causa.

Sí fue necesario, particularmente en el primer trimestre de este año y lamentablemente vuelve a serlo ahora, reducir jornada laboral de los trabajadores. Como es necesario mantener los puestos de trabajo se necesita ese tipo de soluciones para evitar despedir. Hay empresas que se quedaron sin insumos para producir o que no tienen demanda para  producir. Hoy la producción está muy sintonizada con la demanda.

-¿Cuáles cree que son hoy los principales obstáculos de esta industria?

-El principal problema que tiene nuestro sector es la inestabilidad macroeconómica. Si hay una devaluación del 30%, una tasa de interés del 83%, una inflación del 55% y una inestabilidad cambiaria es imposible predecir. Los progresos que se pueden hacer en tanto estructura de costos se relativizan de una manera feroz. El pedido que hacemos es que se estabilice la macro para tener más previsibilidad.

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