El monstruo de mil cabezas

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Hoy 5 de agosto de 2.009 Baradero nuevamente se movilizó masivamente contra la inseguridad. Hubo una importante manifestación, de casi mil personas, contra la violencia callejera, los delitos reiterados y la impunidad que los ampara.

El monstruo de mil cabezas está empezando a despertar.

Casi mil Baraderenses en las calles de la ciudad dieron cuenta de esto. 

Baradero comenzó a decir basta !.

La comunidad de Baradero empieza a decir basta !.

Basta a la impunidad que proviene de algunos políticos;

Basta a la impunidad ejercida y manifestada por algunos fiscales y jueces a través de sus investigaciones y sentencias;

Basta al accionar pasivo y cómplice de algunos policías,

Basta a los guapos de cartón, que salen a diario a desolar las calles de la ciudad y a pasarle facturas de sus resentimientos, sus frustraciones y sus odios,  a cualquier gil que por azar del destino se  les cruza por el camino.

Está vez las víctimas fueron lo más sagrado de una sociedad, las abuelas, las madres, las que nos dieron todo, las que nunca pidieron nada, las que muchas siempre terminan solas, las que merecen por excelencia el mayor respeto de todos, incluso de los cobardes que sin el mínimo de códigos se cagan en lo más sagrado como dije que tiene una comunidad civilizada.

Esto que sufrimos la desgracia de tener instalado en el consiente colectivo de la sociedad, y cuya definición es “impunidad”, tiene su génesis y desarrollo en varios y determinados factores, entre ellos: políticos, judiciales y policiales.

Los políticos ponen su cuota parte en tres frentes; 1) La degradación política, económica, social, cultural y educativa de la sociedad, 2) La legislación vigente y 3) el ejercicio de influencias en pos de brindar impunidad a ciertas personas que como estandarte en sus vidas tienen la violencia, la corrupción y delito.

Los que apañan a personas como éstas, deben entender que en ésta nueva Argentina, – la que intenta instalar un renacimiento de la esperanza generalizada -, se acabó, “se debe acabar”!  de manera definitiva ésa forma añeja y vetusta de hacer política; porque la política debe estar al servicio de la gente, – y si no es así  pierde sentido su razón de ser -, pero debe estar al servicio de la gente honesta, trabajadora, sana, y civilizada, solo así tendrá sentido vivir bajo un sistema democrático, ya sea en Baradero, en Cap. Fed., en la Matanza, en Corrientes, o donde haya un argentino que por medio de su voto convalide los designios constitucionales de nuestro país.

Se debe acabar ésa costumbre, ése vicio por apañar a quienes delinquen.

Los políticos deben tratar en profundidad los temas esenciales que dan motivo a la delincuencia, para lograr por éstos medios que cada vez halla menos delincuentes en las calles; y no trabajar para que los mismos sigan incrementándose día a día, y encima soportar que, en muchos casos e influencias de por medio, los que debieran quedar guardados salgan en libertad.

Por otro lado, tanto los fiscales, como los jueces deben entender que no deben abusar de las facultades que un código garantista les brinda, porque si siguen abusando de ellas, lo único que van a conseguir es que los que pregonan la mano dura y la eliminación de las garantías constitucionales básicas, ganen una vez más; y a través de ése triunfo, se vuelva a épocas nefastas ya vividas y creídas erradicadas en su totalidad y para siempre, pero que lamentablemente de a poco, en cada uno de los habitantes, va golpeando fuertemente tratando de abrirse camino en busca del regreso.

En cuanto a La policía, ésta debe entender que su función radica básica y esencialmente en prevenir los delitos, y si esto no lo pueden llevar a cabo por determinadas circunstancias, entonces ahí sí entra a jugar su otra función, que es la represión de los mismos.

Ellos no pueden darse el lujo de decir; ¡no, para que los voy a agarrar, si entran por una puerta y salen por la otra!, ya que a ellos se les paga su sueldo -“todos les pagamos sus sueldos” -, para que cumplan con sus funciones, es decir, para que nos protejan de los delincuentes, así que si no están conformes con su trabajo, que se retiren y busquen otro.

No se puede aceptar bajo ningún punto de vista, la complicidad de la Institución policial, – por acción en algunos casos, o por omisión en otros -, a la hora de cometerse un delito, cualquiera sea éste.

En cuanto a nosotros, hay algo que debemos tener bien claro; “sin plenas pruebas” a nadie se puede condenar, ya que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario; hoy suena mal, pero así debe ser, y esto viene a colación ya que en repetidas ocasiones sucede que, muchos vieron algo, pero por miedo o comodidad no lo atestiguan o denuncian donde se lo debe hacer, y entonces pasa lo que pasa.

Pero ésta semana algo empezó a cambiar, ciertos y lógicos miedos empezaron a desaparecer, el monstruo de mil cabezas empezó a despertar.

Felicitaciones a quienes marcharon pacíficamente en busca de justicia, a quienes hicieron sonar las campanas de alerta buscando despertar a quienes tienen entre sus funciones parar ésta bola enorme de delitos e impunidad en la que vivimos.

Pero ¡OJO !, porque si no escuchan y despiertan rápidamente de su largo y tedioso sueño, no es extraño pensar que lo que ayer fue una marcha pacífica y respetuosa por las instituciones de la democracia, mañana se convierta en una agresiva y violenta horda en busca de justicia por mano propia.

Están avisados, después no se quejen.

 

Pablo Gonzalez

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