El niño y la TV

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La Academia Americana de Pediatría recomienda a los padres

  • Ponga límites

Primero, infórmese cuántas horas sus hijos ven televisión. Después, limite la visión de 1 a 2 horas diarias. Sea firme. Recuerde que antes las familias encontraron otros medios de entretenimiento y diversión.

Puede ser que su chico no se quiera separar del aparato. La televisión está pensada para enganchar televidentes.

Crear mejores hábitos para mirar televisión merece todo el esfuerzo. No se sorprenda si a su hijo no le gusta que le reduzcan el tiempo de televisión. Ud. puede facilitar la transición ofreciéndole otras actividades como deportes, juegos, lecturas, conversación o hobbies.

Por ejemplo, un locutor de televisión pidió a sus hijos que escribiesen un breve relato de los programas que vieron. Así no sólo les hizo reducir la visión, sino que los ayudó a desarrollar su pensamiento crítico y sus cualidades de redacción.

Dado que los chicos copian la conducta de sus padres, una revisión de sus propias costumbres de ver televisión podrá serles de ayuda.

  • Fíjese un plan

El aparato debe ser prendido sólo para ciertos programas, y debe ser apagado cuando terminan. Piense en ver un programa de televisión como si fuese a ir al cine.

  • Participe

A medida que sus hijos empiezan a aprender a vivir en el mundo, Ud. es el modelo más importante que ellos tienen.

  • Resista a los anuncios

No espere que su hijo resista sin su ayuda a los anuncios de juguetes, caramelos y comidas preparadas. Buenas costumbres creadas en la infancia son el fundamento de saludables buenas costumbres en la adultez. Los anunciantes tienen investigadores de mercado, escritores, productores y hacen campañas de publicidad con grandes presupuestos: ellos son expertos para pasar sus mensajes. Cuando su hijo pida productos anunciados en la televisión, explíquele como hace la televisión para que los espectadores quieran cosas que no precisan y que algunas de ellas pueden hacer mal.

  • Diga lo que piensa

Cuando Ud. se siente ofendido o agradado por algo que salió en televisión, hágalo saber a la dirección del canal. Escriba o llame por teléfono al canal y/o al patrocinador del programa. Sea concreto. Si Ud. cree que un anuncio engaña a los televidentes, anote el nombre del producto, del canal y el horario en que lo vió y describa sus preocupaciones. Llame a los organismos que recogen las quejas de los usuarios.

  • Hable con sus hijos

Muéstreles bien que el mundo de la televisión no es real. Los más chicos especialmente demoran en aprender lo que es real y lo que no lo es. Si sus hijos son muy pequeños, puede ser que no sean capaces de distinguir entre una publicidad, un dibujito o la vida real. Explíqueles que algunas acciones no se aplican en el día a día.

  • Pida ayuda

Hable con su médico pediatra.

 No pase por alto la fuente de ayuda que son las asociaciones de padres y maestros concernidos por los problemas de la televisión.

Una cosa muy útil es preparar una “semana de concientización de la TV”: combine con sus hijos reducir la asistencia a la televisión y después haga un relato de lo que hizo en lugar de ver televisión.

La televisión puede ser un intruso que enseña a sus hijos lecciones que Ud. no endosa. Ud. debe saber lo que su chico está mirando y ayudarle a comprender y a aprender de lo visto.

frato

Academia Americana de Pediatría, «Televisión and the Family Guidelines forparents», American Academy of Pediatrics – División of Publications, (141 Northwest Pointn BIvd – PO Box 927, Elk Grove Village.

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