En Baradero las “Mujeres de la Gestión” se organizan ante las violencias en la política

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Las historias de acoso y abuso en los ámbitos políticos están en la conversación pública y en la agenda mediática desde hace un tiempo a partir de distintos casos resonantes. Son las propias sobrevivientes quienes denuncian, de manera formal o informal, estas situaciones. También surgen historias que se remontan al pasado de algunos funcionarios. Hace pocas semanas una joven -a quien llamaremos María para preservar su identidad- denunció que el Secretario de Desarrollo Humano del Municipio de Baradero, en la provincia de Buenos Aires, abusó de ella en su infancia. Se trata de Juan Ramos y es su primo. La joven presentó la denuncia en la comisaría de la mujer de Baradero. La causa se elevó a la Fiscalía N° 8, de la ciudad, a cargo de Hernán Granda.

Fue el relato de otra joven de Baradero, que denunció por abuso a su profesor de tango en la infancia, el disparador para que Maria sintiera que era el momento para hablar. Habían pasado catorce años hasta que pudo poner en palabras el abuso que sucedió entre sus 12 y 14 años. Al igual que la joven que denunció a su profesor, los años pasaron en silencio pero con el cuerpo como testigo. La declaración que le tomó la policía el último 23 de septiembre fue contundente. La joven tenía 12 años cuando empezó a ir sola a la casa de su primo, que tiene seis años más que ella. Ahí se juntaban con otros amigos. Según contó, cada encuentro terminaba con un abuso sexual, del que también participaban eventualmente otros hombres. Durante dos años ella siguió yendo, aunque dijo que sabía que estaba mal lo que pasaba, no se animó a decirle a su familia por temor a que no le creyeran. A los 14 tomó la decisión de no salir más sola a la calle y unos años después se fue de la ciudad. Su primo siguió con su vida ahí. Cuando empezó la cuarentena por el Covid 19 ella volvió a Baradero. Hace unas semanas llamó a la línea 144 y contó lo que pasó años atrás.

El relato de la joven se hizo público y abrió un debate a nivel local sobre la continuidad del funcionario. El intendente le pidió una licencia hasta que se defina su situación judicial ¿Qué pasa cuando las denuncias llegan años después? En Baradero este relato dinamizó la organización del grupo “Mujeres de la Gestión” y otras organizaciones feministas que exigieron que la agresión denunciada no quedara sin respuesta.

Juan Ramos es profesor, militante social, encabezó la lista de concejales del Frente de Todxs y desde diciembre era Secretario de Desarrollo Humano. El intendente Sanzio le informó la decisión de licenciarlo del cargo luego de conocerse públicamente la denuncia.

“Es un gobierno con voluntad de incluirnos y de hacerse preguntas”, dijo a LATFEM Erika Carlsson, Directora de General de Políticas Sociales y una de las trece Mujeres en la gestión. Ella tiene a su cargo el equipo de Equidad de Género que interviene en la denuncia hacia el funcionario de quien, a su vez, ella dependía. “Apoyamos la firme decisión del Intendente Esteban Sanzio de separar de su cargo al acusado. Es fundamental ante el conocimiento de una denuncia de una mujer que sufrió violencia, acoso y/o abuso sexual apoyarla, acompañarla y por sobre todas las cosas, creerle. Más aún cuando ocupamos lugares de responsabilidad política”, dice el comunicado que circularon las “Mujeres de la Gestión”.

A principios de agosto otro funcionario local, el Director de Juventud Gonzalo Santin, fue señalado por grooming por un grupo de jóvenes en redes sociales. Esto habilitó a que otras contaran abusos de poder del joven entre sus alumnas y también con compañeras de la Juventud del Frente de Todxs. El funcionario presentó la renuncia y esto también abrió el debate entre las organizaciones feministas: ¿esta serie de renuncias o licencias son reparatorias para las sobrevientes?. El Municipio estrenó el Dispositivo de Atención a Varones (DAV) que ejercen violencias. El primer varón en participar fue Santin.

El DAV trabaja con varones denunciados por violencia machista. Para poder intervenir, el requisito del dispositivo era que el varón asuma los hechos de los que se los acusa, pero se dieron cuenta que ningún varón se hacía cargo. “Para todos las denunciantes eran locas, querían plata o quedarse con lxs hijxs”, dijo Carlsson. La funcionaria cuenta que ninguno se cuestionaba lo que hacía. “Fracasamos”, lamentó. A partir de esa primera experiencia modificaron ese aspecto. Ahora no es requisito que el varón asuma los hechos sino que el objetivo del DAV es que puedan identificar eso, su responsabilidad en esas violencias. “Algunos creen que es para lavarse la culpa, pero en realidad es para que ellos piensen que lugar les cabe en todo esto”, agregó.

El Equipo de Equidad de Género municipal acompaña los últimos casos.“Hay una acompañamiento muy lindo, me ayudaron y me escuchan cuando quiero hablar. Estoy tranquila con eso”, dijo la joven que denunció al profesor en una radio local.“Cuento lo que me paso para que otras se animen”, aportó. Pocas horas después de esa entrevista la joven que denunció a Ramos llamó a la Línea 144.

En Baradero el teje feminista está encendido pero, como en todos los espacios, la ciudad tiene una cultura patriarcal que resiste. “A la chica que denunció a Ramos la están matando en las redes y en la mayoría de los medios locales. Dicen cosas como hay que ver su currículum o porque tardó tantos años en denunciar. Es tremendo cómo desde el discurso público y los medios la castigan a ella. Sin apoyo del Municipio sería peor”, contó a LATFEM Eugenia Salaberry, integrante del Feminismo Popular.

Desde los feminismos locales se están planteando armar charlas y actividades sobre Abuso Sexual en la Infancia porque estas historias evidencian una demanda para hablar.

“Hay que pensar una política de infancias de la mano de una política de géneros. La población tiene que saber qué le pasa a las personas que tardan en denunciar y porqué es esperable que tarden tanto en hacerlo”, dijo a LATFEM Luis Tobares, Director General de Políticas Sociales quien tiene a su cargo el Servicio Local de Niñez.

Las “Mujeres de la Gestión” se preguntan cómo desarmar las violencias naturalizadas y qué hacer una vez que salen a la luz. Tienen en proceso un protocolo por violencia machista sobre el que están trabajando distintas áreas municipales. Para ellas es indispensable armar una agenda de géneros y que haya más mujeres, lesbianas, travestis y trans en la gestión. “Nosotras queremos estar en los lugares de decisión”, dicen con seguridad.

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