En nuestras escuelas no hay religión, pero sí ideología

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  Locución televisiva de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa “Claves para un mundo mejor”

 (Sábado 20 de junio de 2009)

“Hace unos meses se firmó un acuerdo entre la Santa Sede y la República del Brasil que incluye entre sus cláusulas la posibilidad de la enseñanza religiosa en las escuelas estatales de ese país. Esto en la Argentina de hoy sería absolutamente impensable, a pesar de que en algunas de nuestras provincias, por disposición de las respectivas constituciones existe ya enseñanza religiosa en las escuelas de gestión estatal”.

“Observemos de paso que la Constitución de la Provincia de Buenos Aires establece que los niños bonaerenses deben ser educados en los principios de la moral cristiana, respetando la libertad de conciencia; pero, al parecer, nadie se fija demasiado en esta disposición de la Constitución de nuestra provincia. De hecho, es letra muerta.”.

“De todos modos, el problema principal no es ése. Aún si no se quiere ahora reivindicar que haya enseñanza religiosa en las escuelas estatales, se puede hacer notar  en la Ley de Educación Nacional, actualmente vigente, se habla de educación integral. ¿Cómo puede considerarse integral una formación de la persona que excluya la dimensión religiosa?”.

“Se reconoce que la educación es un bien personal y social pero no se ha querido explicitar cuáles son las dimensiones que constituyen esa integridad de la propuesta educativa, muy probablemente para no mencionar el hecho religioso, la dimensión religiosa de la persona”.

“Pero por su parte el Estado impone una cierta ideología, que se filtra en los contenidos curriculares, se ve en los materiales que se difunden a los docentes y en algunas “políticas de estado” que van siendo establecidas por comisiones interministeriales, sobre todo de Educación y Salud”.

“Podemos ofrecer algunos ejemplos al respecto. La nueva materia “Construcción de Ciudadanía” impone una teoría crítica que pretende hacer del niño, del alumno, un pequeño teórico-crítico para cambiar las sociedad, alterando el orden que corresponde en la transmisión de los conocimientos”.

“Se descuidan los saberes básicos y, sin embargo, se insiste en esta perspectiva crítica que es marcadamente ideológica. La fuente de inspiración es el neomarxismo de la Escuela de Frankfurt. ¿Acaso de las escuelas argentinas se quiere sacar analfabetos revolucionarios?”.

“Pensemos en otra materia, como Educación Sexual. Sobre este tema ha habido y sigue habiendo mucha discusión, pero me pregunto si los padres de familia saben qué es lo que se trasmite a sus chicos en la escuela; tendrían que informarse e interesarse seriamente sobre todo porque en esta área se ha impuesto, casi de un modo indiscutible, la ideología de género”.

“Según esta perspectiva, la sexualidad no se inscribe en la naturaleza de la persona, no es una realidad biológica, psicológica, afectiva y espiritual, sino una construcción histórica y socio-cultural. Se es varón o mujer no porque uno haya nacido varón o mujer, sino porque lo hace tal la cultura, que modela el género de las personas. Se propone una escisión entre sexo y género, de modo que se pueda hablar de diversas opciones sexuales; todas serían igualmente válidas”.

“Es curioso cómo, en nombre de la promoción de la mujer, se denigra la figura femenina; sobre todo no se quiere aceptar su vocación materna, porque la maternidad es vista como una carga, ya que la sexualidad está totalmente separada del matrimonio, la constitución de la familia, el amor permanente, la transmisión de la vida… ¿Qué clase de educación puede fundarse en estos principios?”.

“Pues bien, no hay religión en las escuelas pero sí una concepción reduccionista del ser humano que va configurando toda una manera de ver las cosas,  que trasmite una cierta cosmovisión. Podemos preguntarnos entonces: ¿cómo se salva la libertad de conciencia y el derecho de los padres de familia a que sus hijos sean educados de acuerdo con sus propias convicciones?. Es un derecho inalienable, que el Estado debe respetar, y es un deber, una responsabilidad que los padres no pueden soslayar”.

 

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

Fuente: aica on line

 

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9 COMENTARIOS

  1. Sobre este artículo sería interesante la lectura de libro «En qué creen los que no creen», debate epistolar entre el prestigioso semiólogo y Umberto Eco y el obispo de Milán Carlo Martini.Este último frente a la preocupación del accionar del hombre laico, por no poseer la contención religiosa recibe como respuesta de Umberto Eco que «cuando los DEMÁS entran en escena, nace la ética», sin necesidad de alguna religiosidad. Para pensar no?

  2. “Según esta perspectiva, la sexualidad no se inscribe en la naturaleza de la persona, no es una realidad biológica, psicológica, afectiva y espiritual, sino una construcción histórica y socio-cultural. Se es varón o mujer no porque uno haya nacido varón o mujer, sino porque lo hace tal la cultura, que modela el género de las personas. Se propone una escisión entre sexo y género, de modo que se pueda hablar de diversas opciones sexuales; todas serían igualmente válidas”.

    Aguer y usted bajo que escuela se formo? bajo la escuela del neonazismo? le falta decir que los homosexuales son enfermos o aberraciones de la naturaleza… o que estan poseidos por el demonio… claro que el genero esta separado del sexo… y claro que cada cual puede hacer de su c… un p… mientras no joda a nadie…o acaso la Iglesia no sabe nada de valores tales como la libertad y la tolerancia?

    «¿cómo se salva la libertad de conciencia y el derecho de los padres de familia a que sus hijos sean educados de acuerdo con sus propias convicciones?».

    Seguro que son su propuesta de enseñar religion en las escuelas no se salva.
    Para eso estan las Insittuciones especializadas a las que un padre puede mandar a voluntad a sus hijos… la escuelas privadas y las iglesias… no es una escuela publica el lugar adecuado para enseñar religion…

  3. Que enseñen en las escuelas la fortuna del Vaticano, los crimenes de pederastia encubridos por Juan Pablo II y Benedicto XVI, y sin ir mas lejos el apoyo de la iglesia catolica al genocidio ejecutado por la ultima disctadura militar, con los vuelos de la muerte.
    Que la iglesia se calle la boca, porque estas verdades son lapidarias en su contra.

  4. La Iglesia siempre presente cuando se trata de no perder poder y mantener su «status quo» de control dentro de la sociedad.
    Comparto con Juan Carlos a lo que se podría agregar: los asesinatos y saqueos durante la conquista de América cometidos en su nombre; el silencio y/o encubrimiento de los crímenes del nazismo en la 2º guerra, la complicidad con la mafia italiana propaganda due, el banco ambrosiano y tantos otros.-
    encima que el Estado subvenciona un montón de colegios católicos opinan sobre la enseñanza oficial. (Ah , no soy oficialista pero en esta apoyo a Oporto)

  5. apoyo al gran diego maradona.. que en su momento critico al vaticano por tener techo de oro mientras hay gente que muere de hambre… la iglesia es un negocio a ver si se dan cuenta!!

  6. Querido Juan Carlos Galvan o como sea tu verdadero nombre me gustaría que averigues que clase de educación reciben los jovenes en la fundación figueroa salas(perteneciente al Arzobispado de La Plata) y despues critiques con conocimiento de causa, dado que esta institución educa a muchos jovenes baraderenses y de otras ciudades , en un verdadero espiritu cristiano y con total tolerancia religiosa.

  7. Estimado Aguer:
    Por que en vez de preocuparse por la educacion sexual que reciben los alumnos de la escuela publica, no se preocupa por la educacion sexual que debieran recibir los seminaristas… propongo una materia: «Sexualidad y derechos del niño», le gusta? asi se dejan de crear mounstruos como Grassi…

    No quisiera pensar que su enojo con el Estado se debe a la pena que acaba de recibir el padre Grassi?

  8. Preocupese por esto Aguer:

    A. P., arzobispo de la diócesis de xxxxxxxxx (Canadá), dimitió, en julio de 1990, por haber encubierto decenas de delitos sexuales cometidos contra unos 50 menores por más de una veintena de sacerdotes de su diócesis.

    — H. P. O’C., obispo de xxxxxxxxx(Canadá), en febrero de 1991, fue formalmente acusado por la Policía de haber violado a varias mujeres y de cometer asaltos obscenos contra varias otras.

    — E. C., obispo de xxxxxxxxx (Irlanda), dimitió, en mayo de 1992, tras conocerse que era padre de un adolescente y que de los fondos de la diócesis había pagado a la madre, en 1990, unos doce millones de pesetas «para gastos».

    — R. B., obispo de xxxxxxxxx (Holanda), fue forzado a presentar su dimisión, en marzo de 1993, tras ser acusado de «homosexual».

    — H. V., obispo de xxxxxxxxx (Suiza), dimitió de su cargo, en junio de 1995, debido a que estaba esperando un hijo de su amante.

    — R. W., obispo de la diócesis de xxxxxxxxx (Escocia), dimitió, en septiembre de 1996, tras haber protagonizado una ruidosa fuga con una atractiva feligresa.

    — H. H. G., cardenal y arzobispo de xxxxxxxxx (Austria) y presidente de la xxxxxxxxx austriaca, fue forzado a dimitir de todos su cargos, en abril de 1998, tras ser acusado, en 1995, de cometer una diversidad de delitos sexuales contra menores, por una decena de antiguos seminaristas de los que fue confesor..

    — J. A. W., arzobispo de xxxxxxxxx (Irlanda), fue sustituido al frente de su diócesis, por el Vaticano, en diciembre de 2000, por la presión social desencadenada por haber encubierto a dos curas pedófilos de su diócesis que acabaron encarcelados, aunque la causa oficial para dejar su puesto fue la convalecencia de una trombosis.

    — P. P., obispo de la diócesis francesa de xxxxxxxxx, fue condenado, en septiembre de 2001, a tres meses de prisión por haber encubierto a un sacerdote pederasta.

    — A. J. O’C., obispo de xxxxxxxxx (Estados Unidos), dimitió en marzo de 2002 tras admitir haber abusado de dos seminaristas; con uno de ellos, a finales de la década de los setenta, se había metido en la cama, desnudo, cuando el joven acudió a él para pedirle consejo pastoral. O’C. reconoció que su diócesis pagó a su víctima, en 1976, la suma de 125.000 dólares para ocultar los hechos (que incluían los tocamientos de O’C. y los abusos sexuales de otros dos sacerdotes). «Ninguna de las personas que me nombró para este cargo lo sabía. Aunque siempre supe que estaba en mi pasado, no lo reconocí», dijo el obispo.

    — J. K. S., el obispo anterior de xxxxxxxxx al que O’C. tuvo que sustituir en 1999, también debió dimitir tras verse obligado a admitir que había abusado de cinco monaguillos durante las décadas de los años 1950 y 1960.

    — J. P., arzobispo de xxxxxxxxx (Polonia), renunció al cargo, en marzo de 2002, tras haber sido acusado de cometer abusos sexuales sobre decenas de seminaristas.

    — B. C., obispo de la diócesis irlandesa de xxxxxxxxx, dimitió en abril de 2002, al hacerse público que encubrió los delitos sexuales que uno de sus sacerdotes cometió sobre varios menores.

    — F. E., obispo auxiliar de la diócesis alemana de xxxxxxxxx, renunció a su cargo, en abril de 2002, a consecuencia de la denuncia presentada por la catedrática A. B.-S., en septiembre de 2000, acusando al prelado por abuso sexual y daños corporales. Fue la primera vez que la justicia alemana investigó a un obispo y, aunque el proceso fue sobreseído por el tribunal de xxxxxxxxx, en noviembre de 2001, por falta de pruebas, el obispado tuvo que reconocer que entre la denunciante y el obispo hubo «contacto corporal», quedando sin aclarar todo un trasfondo de otras posibles relaciones sexuales.

    — R. W., arzobispo de xxxxxxxxx, solicitó al Vaticano, en mayo de 2002, que aceptase su jubilación anticipada tras saltar a la luz que compensó con 450.000 dólares a un ex amante adulto que le acusaba de violación.

    — J. W., obispo de xxxxxxxxx (Estados Unidos), renunció en junio de 2002 tras ser acusado por uno de sus antiguos monaguillos, J. B., un joven de 33 años, que acusó al obispo W. de haber abusado sexualmente de él hace 21 años, cuando fue su ayudante en una parroquia; al parecer no fue su única víctima, ya que otras 90 denuncias de otras tantas víctimas incidieron en lo mismo.

    — J. McC., obispo auxiliar en la archidiócesis de xxxxxxxxx (Estados Unidos), dimitió de sus cargos en junio 2002 tras reconocer haber mantenido relaciones sexuales con varias mujeres, que en este caso eran todas mayores de edad.

    — G. P., arzobispo de xxxxxxxxx (Australia), renunció temporalmente a su cargo en agosto de 2002 tras ser acusado de haber abusado sexualmente de un menor de 12 años en 1961. Tres meses antes, en junio de 2002, varios feligreses le habían acusado de encubrir delitos sexuales del clero, cuando fue obispo auxiliar en xxxxxxxxx, en 1993, ofreciendo dinero a las víctimas a cambio de silencio.

    — E. S., arzobispo de xxxxxxxxx (Argentina), fue procesado judicialmente en agosto de 2002 acusado de haber abusado sexualmente de al menos una cincuentena de jovencitos, todos ellos seminaristas. El Vaticano le investigó por esta misma conducta en 1994, pero silenció su expediente. En el momento de cerrar la edición de este libro, a principios de septiembre de 2002, en el Vaticano se había adoptado la decisión de removerlo de su cargo, pero todavía no la había materializado. Nota: S. fue removido de su cargo en octubre de 2002.

    — F. J. C., ex arzobispo de xxxxxxxxx (Chile), fue recluido de por vida en un monasterio en noviembre de 2002 por «comportamiento impropio con niños varones». Los abusos sexuales a menores cometidos por este prelado se produjeron a lo largo de muchos años, pero sólo ahora la Iglesia tomó cartas en el asunto. La comunidad a la que pertenece el prelado, la de Sh., le examinó y le encontró «no apto psiquicamente para la función pastoral».

    — B. L., arzobispo de xxxxxxxxx (Estados Unidos), fue finalmente «dimitido» en diciembre de 2002, más de un año después de que en su archidiócesis estallasen cientos de casos de delitos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes y encubiertos por el cardenal L. con plena conciencia y voluntad de proteger a los delincuentes con desprecio de sus víctimas. De todos los casos conocidos hasta la fecha, este cardenal es el que mayor número de delitos ha encubierto y ha propiciado (buena parte de los sacerdotes que encubrió volvieron a delinquir en numerosas ocasiones, cosa que pudieron hacer gracias a la protección continuada que les facilitó el cardenal). Al igual que sus colegas, prelados delincuentes sexuales por acción (agresores ellos mismos) o por omisión (encubridores y cómplices), L. tampoco ha sido juzgado por un comportamiento delictivo que ha protagonizado durante décadas. Sigue contando con la protección del Papa.

  9. Sr/Sra Yo: Lea atentamente lo que expuso mi compañero Koto y despues digame. Se educa desde el ejemplo ¿no le parece?
    Contundente y siniestro como Grassi y su amigo el no menos funesto Sr Portal

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