En tiempos de Bronquiolitis, qué debemos saber

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Qué es la Bronquiolitis?

Es una enfermedad viral, que todos los años en invierno afecta a muchos lactantes y niños menores de dos años.

En realidad se debe a una infección de los bronquiolos, esto es, de las últimas ramificaciones de los bronquios, determinando en niños pequeños una obstrucción al paso del aire y dificultando, por ello, la respiración.

Como enfermedad infecciosa… ¿qué gérmenes lo causan?

Son virus de muy diversa índole; el más frecuente es el llamado Virus Respiratorio Sincitial (VRS) aunque otros muchos son capaces de reproducirla (virus de la gripe, etc).

Estos virus producen inicialmente un cuadro catarral y, poco tiempo después, descienden hasta los pulmones donde dañan a los bronquiolos.

Esto provoca la inflamación de sus paredes y, consecuentemente, la obstrucción parcial de los mismos que además de producir dificultad respiratoria, es la que determina, cuando pasa el aire, una característica fundamental de la enfermedad: las sibilancias, es decir, ruido en forma de pitos a la auscultación pulmonar.

Impacto

Cada año alrededor del 10% de los lactantes tienen bronquiolitis. El pico se produce entre los 2-6 meses de edad

El 2-5% de los casos en niños <12 meses requiere hospitalización

Entre el 50-70%, según las series, de los niños con bronquiolitis, tendrán episodios de sibilancias recurrentes en los meses/años posteriores

¿Como se manifiesta?

Siempre comienza como un cuadro catarral con tos, mocos y fiebre. Posteriormente, en cuestión de uno o dos días, aparece dificultad respiratoria que, a veces, entorpece la alimentación. Ésta puede ser variable, desde casos leves que no plantean ningún problema, hasta casos graves que requieren de ingreso hospitalario.

 La dificultad respiratoria puede apreciarse mirando fijamente las costillas, la parte superior del esternón o la parte inferior del tórax. Se observará hundimiento de estas zonas cada vez que inspire el niño.

El proceso es autolimitado, es decir, cura por sí solo aunque puede durar más de una semana o complicarse, rara vez, en forma de Neumonía. Posteriormente puede quedar una tos residual que poco a poco irá desapareciendo.

Es frecuente, en algunos niños con cierta predisposición, padecer cuadros similares a posteriori y después de cada proceso catarral.

Estos cuadros pueden ser nuevas bronquiolitis, si bien, lo habitual es que sean «episodios de broncoespasmo». En realidad lo que sucede es que los bronquios y bronquiolos que quedaron dañados en la primera bronquiolitis se hacen «hiperreactivos», es decir, en presencia de un nuevo cuadro catarral éstos reaccionan contrayéndose (broncoespasmo) y provocando, sin necesidad de que haya inflamación de los mismos, obstrucción al paso del aire. Este fenómeno de hiperreactividad bronquial (reacción exagerada del bronquio frente a un estímulo) suele curar progresivamente antes de los 2-4 años.

 ¿Cómo se contagia y se previene?

 El proceso es muy similar al de un resfrío: por las secreciones nasales o el contacto con la saliva. Por eso, en cuanto a medidas preventivas,  Es conveniente que en los lugares de guardería se higienicen los juguetes comunes. En las casas, hay que limpiar las superficies en las que se come o donde se apoyan cosas. Cuando el niño está enfermo, comienza con pocos síntomas, como un catarro de las vías aéreas, y ya está eliminando el virus.También es importante recordar lavarse las manos siempre, evitar los hacinamientos y no fumar dentro de las casas.

¿Como se diagnostica?

Durante la fase catarral es imposible diagnosticar una bronquiolitis. De hecho, en ese momento todavía no puede hablarse de bronquiolitis. Posteriormente, sea o no evidenciable la dificultad para respirar, el diagnóstico definitivo lo hace el Médico mediante la auscultación pulmonar al encontrar sibilancias (silbidos) y «burbujeo» en el pecho.

Si la dificultad respiratoria es importante, el niño tiene mal estado general o la auscultación revela otros «ruidos» anormales puede estar indicado descartar alguna complicación de los pulmones mediante radiografía o alguna otra prueba complementaria. (Para hacer el diagnóstico no son necesarios los estudios, sólo ante  la sospecha de complicaciones)

El ingreso en un centro hospitalario no suele ser necesario salvo que la severidad del proceso, la edad y los antecedentes del niño así lo aconsejen.

¿Cual es su tratamiento?

No existe tratamiento para esta enfermedad salvo el sintomático, es decir, procurar bajarle la fiebre, mantenerlo bien hidratado, realizarle lavados nasales frecuentes y aspirarle, si fuera necesario, las secreciones con perilla de goma. Son muy útiles la posición de semincorporado (para facilitar la respiración) y la fisioterapia (palmaditas en la espalda y en el pecho) para movilizar las secreciones de moco en los bronquios y evitar así las complicaciones. Antes de realizar cualquiera de estos procedimientos deberá haber consultado con su pediatra.

 Por otra parte, el humo del tabaco es muy dañino para estos niños por lo que los padres deberán abstenerse de fumar dentro de la casa.

A veces puede precisar medicación con broncodilatadores en aerosol (sustancias que dilatan el bronquio para permitir el paso del aire) u otro tipo de sustancias, aunque no suelen ser eficaces en todos los niños. El Pediatra será quien determine la conveniencia de este tipo de tratamientos.

Cuando el niño precisa de ingreso hospitalario, las medidas que se toman son similares a lo expuesto anteriormente aunque, algunas veces, es necesaria la administración de oxígeno y de otro tipo de sustancias.

Consejos para padres:

1.- Mantener permeable la vía aérea

Mediante   aspiración de las secreciones nasales (perita de goma) , antes de las tomas o a demanda si está muy congestionado

Posición semisentado

2.- Alimentación

Tomas fraccionadas (poco y a menudo), desobstrucción previa de la nariz

3.- Medidas ambientales

Evitar el humo del tabaco.

4.- Signos de alarma ( siempre acudir al médico)

  • Episodio de apnea o cianosis(apnea: pausas respiratorias, Cianosis: coloración gris-azulada sobre todo apreciable en región peribucal, labios)
  • Aumento de la frecuencia respiratoria(respiración agitada, más rápida)
  • Aumento del trabajo respiratorio ( mirar las costillas, el esternón: parecen hundirse al ritmo respiratorio).
  • No come o vomita
  • Mal estado general, somnoliento o muy irritable.
  • Fiebre mayor a 38º

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NOTA: Si bien, se trata de una enfermedad viral benigna y autolimitada en la mayoría de los casos, cabe acotar que, aquéllos niños que presentan antecedentes de prematurez, bajo peso al nacer, enfermedades cardíacas congénitas, desnutrición, deficiencias inmunológicas, enfermedades bronquiales crónicas, incluso los niños sanos más pequeños (1-3 meses) tienen un mayor riesgo en  presentar formas más graves, evoluciones más tórpidas y complicaciones, por lo cual, en ellos, la consulta no debe postergarse.

 

La información ofrecida no sustituirá NUNCA a la consulta médica con su pediatra

InfoFAMILIA

http://www.aeped.es/infofamilia Asociación Española de Pediatria

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