Facundo Manes, el best seller que quiere ser el cisne negro de la elección presidencial

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Facundo Manes asegura que si en octubre es electo presidente, lo primero que hará es abolir el hambre en la Argentina en tres meses. Enseguida aplaca su entusiasmo y aclara que todavía no decidió si va a competir, aunque admite que su candidatura está en fase de «exploración» y que, al menos, ya tiene el esbozo de un programa de gobierno.

Referentes del polo progresista y de algunos sectores del peronismo alternativo le ofrecieron sumarse a sus filas, aprovechando la fama que cosechó cono neurocientífico y best seller internacional. Pero Manes prefiere recostarse en el vínculo que mantiene con la gente que asiste a sus multitudinarias conferencias para armar algo así como un movimiento cívico.

Unos y otros andan en la búsqueda de un cisne negro que sacuda el tablero electoral para salir de la polarización entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner. Están los que le ponen fichas a Roberto Lavagna. Y los que creen que ese traje sólo le calza a un verdadero outsider de la polìtica. Cuando se lo dicen, Manes se tienta. Aún cuando su hermano Gastón -un clon del médico, de larga militancia en la UCR- le advierte sobre los riesgos de meterse en el barro de la competencia electoral.

En su biblioteca con vista a la avenida 9 de Julio, donde suele recibir a empresarios y a expertos en diversas disciplinas, el autor de «Usar el cerebro» pasa lista a lo que por el momento constituye un imaginario decálogo electoral. Primer mandamiento: mensaje antigrieta. En los siguientes se ubican la inversión en salud, ciencia y educación,además del llamado a un Pacto de la Moncloa.

Cerca de Manes aseguran que la prohibición para hablar de esos temas, que le adjudican a Jaime Durá Barba, fue el motivo por el que rechazó una candidatura a diputado por la provincia de Buenos Aires en 2017 y lo alejó de Cambiemos. El equipo de María Eugenia Vidal -a quien el neurólogo asesoró un año en temas de combate a la pobreza- hizo circular la versión de que se había negado porque no le daban el primer lugar de la lista.

Lo cierto es que el neurólogo -que tuvo en Cristina a su paciente más famosa- se sentó días más tarde con sus amigos radicales Ernesto Sanz y Jesús Rodríguez para avisarles que pasaría a la acción como un librepensador.

Desde entonces mantiene contactos con dirigentes del socialismo y del GEN, las fuerzas que podrían aportarle estructura y personería si decide encabezar una fórmula. De ser así, debería apurarse, porque los primeros negocian con Lavagna, y el partido de Margarita Stolbizer reforzó sus lazos con Sergio Massa después de molestarse con Miguel Lifschitz por entender que «se cortó solo» al ir a sacarse una foto con el ex ministro de Economía.

Otros interlocutores habituales de Manes son Juan Carr, de Red Solidaria, y el presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, quienes todavía no se animan a pegar el salto a la política. Ya en el plano programático, las consultas más frecuentes son con Miguel Peirano, quien estuvo cinco meses al frente del Ministerio de Economía con Néstor Kirchner. Aunque desde el punto de vista técnico, el médico también escucha a Martín Redrado –alejado hace tiempo del elenco massista-, entre otros economistas.

La predilección por el perfil desarrollista de Peirano tiene sus razones. Pese a que Manes se considera devoto de Raúl Alfonsín y levantó las banderas de la socialdemocracia como joven militante de Franja Morada, ahora se siente más afín a un idearioneodesarrollista. Por eso plantea que el combate a la pobreza que llevará más tiempo que la extinción del hambre, concede- debe hacerse desde la industrialización de los productos primarios y el uso intensivo de la tecnología.

Quien leyó  «El cerebro argentino» pudo adivinar que el autor preparaba su salto a la política. El capitulo final se titula «Proclama por una revolución del conocimiento». Allí aboga por «forjar nuevos lideres que sean creativos, inteligentes y audaces».

El momento y la forma en que se producirá ese aterrizaje lo terminará de definir con su mesa chica, que integran su hermano y Mateo Niro, el especialista en sociología del lenguaje que lo ayuda en la redacción de sus exitosos libros

CLARÍN.COM

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