Hable!! Conozca sus derechos como paciente.

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LA CALIDAD, EMPIEZA CON LA EDUCACIÓN Y, TERMINA CON LA EDUCACIÓN” ISHIKAWA

Todo el mundo contribuye a que el cuidado de la salud sea seguro,  como los médicos, los ejecutivos del área de la salud, las enfermeras y los técnicos. Las organizaciones de la salud a través de todo el país están trabajando para hacer que la seguridad en el cuidado de la salud sea una prioridad. Usted, como paciente, también puede jugar un papel primordial en hacer que su cuidado sea seguro al volverse un miembro activo, involucrado e informado de su equipo de salud.

Un reporte del instituto de medicina (Institute of Medicine – IOM) ha identificado que la ocurrencia de errores médicos es un problema serio del sistema de salud. El IOM recomienda, entre otras cosas, que se haga un esfuerzo concertado para mejorar la conciencia del público respecto a este problema. El programa “¡Hable!” (“Speak Up”), apoyado por la Comisión Conjunto sobre Acreditación de Organizaciones del Cuidado de la Salud(Joint Commission on Accreditation of Healthcare Organizations), le urge a los pacientes involucrarse con su sistema de salud.

Esta iniciativa suministra una consejería sencilla sobre cómo usted, como paciente, puede hacer de su servicio de salud una experiencia positiva. Después de todo, las investigaciones han demostrado que los pacientes que toman parte en las decisiones sobre su servicio de salud tienen mayor probabilidad de tener mejores resultados.

Ayude a prevenir errores en el cuidado recibido Para prevenir errores en el cuidado de la salud, se urge al paciente… ¡Hable!

HABLE!!!

Hable si tiene preguntas o preocupaciones, y si no entiende, vuelva a preguntar. Es su organismo y tiene derecho a saber.

Su salud es demasiado importante como para preocuparse y sentirse avergonzado de no entender algo que su médico, la enfermera u otro profesional de la salud le dice.

No tenga miedo de preguntar sobre la seguridad. Si va a someterse a una cirugía, por ejemplo, solicite al médico que le marque el área que se va a operar, de manera que no haya confusión en la sala de operaciones.

No tenga miedo de decirle a la enfermera o al médico si usted cree que va a recibir el medicamento inapropiado.

No dude informarle al profesional de la salud si usted cree que él o ella lo ha confundido con otro paciente.

Edúquese respecto a los medicamentos que Ud. está tomando y por qué los toma.

Los errores de medicación constituyen la equivocación más común en el ámbito de cuidados de la salud.

Pregunte sobre el propósito de los medicamentos y solicite información escrita al respecto, incluyendo la marca y los nombres genéricos. También pregunte sobre los efectos secundarios de los medicamentos.

Si usted no reconoce un medicamento, verifique que sea para usted. Pregunte sobre medicamentos orales antes de tomarlos, y lea el contenido de las bolsas de fluidos intravenosos (IV). Si no está lo suficientemente bien para hacer esto, pida a su representante que lo haga.

Si se le suministra una solución intravenosa, pregunte a la enfermera cuánto tiempo tardará el líquido en “acabarse.” Menciónele a la enfermera si la solución no está goteando apropiadamente (si está fluyendo demasiado rápido o demasiado lento).

Siempre que vaya a recibir un nuevo medicamento, menciónele a los médicos y a las enfermeras sus alergias o las reacciones adversas que haya tenido en el pasado contra ciertos medicamentos.

Si está tomando múltiples medicamentos, pregúntele al médico o al farmaceuta si es seguro poder combinarlos.

Esto también es válido para las vitaminas, los suplementos herbales y drogas que no requieren de prescripción.

Asegúrese de poder leer la letra a mano de cualquier prescripción escrita por su médico. Si no la puede leer, es posible que el farmaceuta tampoco pueda.

Logre que un miembro de su familia o a un amigo de confianza que actúe como representante suyo.

Su representante puede hacer preguntas que a usted no se le podrían ocurrir cuando usted se encuentra bajo estrés.

Pídale a esta persona que le acompañe, incluso toda la noche, cuando le hospitalicen. Usted podrá descansar más cómodamente y su representante le podrá ayudar a asegurarse de que reciba los medicamentos y tratamientos apropiados.

Su representante también podrá ayudarle a recordar las respuestas a las preguntas que usted haya hecho, y a pronunciarse por usted, en caso de que usted no pueda.

Asegúrese de que esta persona conozca sus preferencias respecto a cuidados médicos y su voluntad con respecto a técnicas de resucitación y de apoyo vital.

Participe en todas las decisiones respecto a su tratamiento. Usted es el centro del equipo de cuidados de la salud.

Usted y su médico deben convenir exactamente qué se va a hacer durante cada paso de su tratamiento.

Sepa quién va a estar cuidándolo, cuánto tiempo va a durar el tratamiento, y cómo se debe sentir.

Comprenda que un mayor número de tratamientos y medicamentos no necesariamente serán mejor. Pregunte a su médico cuál es el objetivo de un nuevo examen o medicamento.

Mantenga copias de su registro médico correspondiente a hospitalizaciones anteriores, y muéstreselas a su equipo de trabajo en salud. Esto les dará una mejor perspectiva de su historia médica.(resúmenes de alta médica, de su Historia clínica)

No tenga miedo de pedir una segunda opinión. Si no está seguro sobre la naturaleza de su enfermedad y cuál es el mejor tratamiento, consulte con uno o dos especialistas más. Entre más información tenga sobre las opciones que tiene, con mayor seguridad va a tomar las decisiones correspondientes.

Pida poder hablar con otros que hayan sido sometidos a los tratamientos que usted está considerando. Estos individuos le pueden ayudar a prepararse para los días y semanas por venir. Ellos también le pueden decir qué esperar y que fue lo que mejor les funcionó a medida que se recuperaron.

fuente: The Joint Commissionhttp://www.jointcommission.org/PatientSafety/SpeakUp/default.htm

CONSENTIMIENTO INFORMADO.


La obligación de los profesionales de la salud de explicarle al paciente los pormenores de la práctica que se le va a efectuar y de pedirle su permiso expresamente es algo relativamente reciente en el mundo de la medicina hospitalaria, y supone un enorme avance desde el punto de vista de los derechos humanos frente a la cuota de poder absoluto que en otras épocas detentaba la figura del médico. Y el documento que da cuenta de esta práctica es la planilla de consentimiento informado (CI) que el paciente debe firmar.

El CI es la conformidad que da el paciente al que supuestamente se le ha informado sobre una práctica que se le puede realizar. En la Ley de Ejercicio Legal de la Medicina (Nº17.132) consta la obligatoriedad del sistema de salud de pedir consentimiento al paciente. En el caso de tratarse de un niño, quienes deben firmar el consentimiento son los padres o adultos a cargo, siempre luego de que al chico, en la medida de lo posible, se le haya explicado conjuntamente en qué consistirá la operación o estudio ó práctica a reralizar.

La legislación se ve especialmente reforzada en el caso de procedimientos relacionados con la ablación y trasplante de órganos (Ley Nº24.193) y también en el caso de la participación en protocolos de investigación clínica. Sólo en casos de extrema urgencia donde la vida del paciente dependa de la rapidez del procedimiento es posible saltear este paso fundamental de la buena práctica médica.

En el CI debe figurar la naturaleza de la operación o procedimiento terapéutico a realizar, sus probables ventajas y sus riesgos, y qué tan necesaria o urgente es la práctica. Existen modelos de planillas de CI donde el paciente debe firmar, y e los que a veces figura muy someramente la explicación de los procedimientos. De modo que la calidad del CI como buena práctica requiere una relación de confianza, que sin embargo en la práctica muchas veces se ve dificultada por ciertas características del sistema de salud.

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