Historias de Santiago del Baradero: Epidemias

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Epidemias

de J. Alejandro Barbich

Baradero está en un lugar tan sano, que analizada la pureza de sus aires por eminencias médicas, en una oportunidad fue elegida como colonia de vacaciones para niños débiles, comprobándose que aquí, en pocos días, se reconfortaban.

 

A pesar de esta calidad de aire, Baradero tuvo sus momentos de grandes infortunios por causa de las pestes que la asolaron. Será de relato triste, pero hay que conocerlo y recordarlo, porque las reflexiones sobre los malos momentos que pasan los pueblos que menos se los esperan, sirven para estar prevenido, atajarse con tiempo y saber hacer frente a las tristes circunstancias.

 

Baradero, lo mismo que los otros pueblos, fue azotado varias veces por terribles epidemias que ni la Capital de la Nación pudo evitar. Fueron epidemias que flagelaron a las poblaciones causando muchos muertos y grandes trastornos para su progreso.

Lo más terrible de las epidemias que sufrió este pueblo fue la del cólera, la primera en 1867-68, luego en 1874 y también en 1886. La fiebre amarilla se registró en 1871 y la viruela en diversas fechas, atacando en algunos casos a familias enteras, con muchas pérdidas de vidas.

 

También se registraron muchos muertos por el tétanos, del que entonces no se conocía antídoto. Muchos atacados de dolor al costado, que era apendicitis, que tampoco se operaba como lo hacen hoy los médicos con toda facilidad. La última de las epidemias que sufrió Baradero fue la de peste bubónica en 1980, cuyo foco estuvo en Estación Alsina.

 

El cólera de 1867

 

Era el año 1867. Este pueblo ya se había olvidado de la terrible sequía que asoló sus campos con gran mortandad de hacienda y retraso en la agricultura entre los años 1859 y 1861, con su maña secuela para los años siguientes. Baradero iba procesando, a pesar de todo, con fe en el ansia de marcar un beneficioso destino. Fue entonces cuando se vio sorprendida con terribles inconvenientes en su realidad.

 

Refiriéndonos al cólera, el primer y gran médico que tuvo este pueblo, el Dr. Lino Piñeiro, manifestó que hasta el 19 de abril de 1867 solo había en la población algunos casos de fiebre tifoidea benigna, todos con terminación favorable, pero que ese día se presentó el primer caso de cólera en un joven que recién había llegado de Rosario. En ese mismo mes de abril hubo seis defunciones hasta el día 30 y se produjeron 28 casos que fueron atendidos en la Clínica del Dr. Piñeiro.

Fue entonces que, con el fin de hacer frente a esa triste y sorpresiva situación, se reunieron el día 24 del mismo mes en la sala de la Corporación Municipal, bajo la presidencia del juez de paz Don Manuel Gallardo, los concejales Dr. Piñeiro, Germán Frers, Gustavo Eyle, el secretario José A. Menéndez, los alcaldes Juan Bozzo y Antonio Carranza, los vecinos Lorenza Bozzo, Nicolas Rosso, Santiago E. Puppo, Pablo Morillo, Antonio Barbich, Manuel Pérez, José María Pérez, José Bolaños (padre), Antonio Schaer, Rosario Colotta, Rafael R. Capaqui, José E. Díaz, Pedro Francia, José Antonio Ortigueta, Francisco Nadal, Francisco Yacomet, Martín Magallanes, Juan Antonio Alonso, Juan María Martinez y José María Fernández, sumándose después Miguel Rivadeneira, Bruno Lacour, Luciano Nuñez, Antonio Martinez y el sargento de policia Hilario Bogado.

 

Tomó la palabra el Dr. Piñeiro, para indicar las medidas de higiene que como médico aconsejaba. Para velar por esa disposición se nombraron varias comisiones con las mismas personas reunidas allí y se asignó a cada una de ellas los lugares que debían vigilar, determinados por calles y manzanas.

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Medidas de prevención contra el cólera

 

Se establecieron las prescripciones siguientes: aseo de las personas, prolija limpieza y ventilación de las casas, y determinación de que era obligatorio en su exterior e interior: la menor aglomeración posible en cada habitación, parquedad en los alimentos, prohibición expresa de algunos de ellos.

 

Fueron decomisadas todas las frutas y verduras; solo se permitía la venta de zapallos, papas, ajos y cebollas. Se dispuso la abstención del excesivo consumo de licores espirituosos, principalmente de noche; evitar pasar malas noches sin necesidad; uso de franelas al vientre, y si alguno se enfermaba que se introdujera inmediatamente en la cama llamando al medico aunque el enfermo no quisiera, dándole de beber, mientras tanto algo caliente.

 

La Municipalidad daba a los pobres de solemnidad médico y botica, abrigos y demás necesidades hasta su curación. Se recomendaba a los comerciantes la mayor prudencia en el despacho de bebidas espirituosas. A nombre de la humanidad, solicitaban de las familias acomodadas, sabanas viejas y otras prendas para socorrer a los desvalidos.

 

Se pedía también que en caso de defunción se avisase enseguida a la Municipalidad para trasladar el cadáver al cementerio y tenerlo allí las horas que son de reglamento para sepultarlo. Se ordenó que en un corto plazo todas las bóvedas fueran cerradas herméticamente y, para quienes fueran sepultadas en tierra, que se cubrieran los cajones con una cuarta de cal. Todo esto para evitar las emanaciones que pudieran infectar el aire.

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Se tomaron enérgicas medidas para vigilar el abasto, las panaderías y otros negocios y desagotar los pantanos que había en las calles. Para todo esto eran encargados los vecinos Bruno Lacour, Rafael R. Capequi, Sabino Ormezano y Francisco Morasco. Para todos los remisos a cumplir estas disposiciones había multas que oscilaban entre los 100 y 200 pesos m/c. Con estas drásticas medidas tomadas, ya el 2 de mayo de 1867 pudo desaparecer la primera epidemia.

 

 

 

Fuente: Historia de Santiago del Baradero

Autor: J. Alejandro Barbich

Publicado por la Biblioteca Del Club Atlético Baradero

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7 COMENTARIOS

  1. Excelente nota..Cuantas enseñanzas podemos encontrar en nuestra historia, claro que, antes el sanitarismo era manejado por médicos sanitaristas y no por políticos, y las empresas farmacéuticas no seducían con el marketing a un mundo globalizado.Aprendamos de la solidaridad de quienes con muy poco, pero con respeto, han logrado bloquear y mitigar los daños a la población, contando con el compromiso de toda una comunidad.

  2. Muy buen artículo, parece mentira que despues de tantos años sigamos hablando de epidemias. Creo que está claro que hasta la salud está en manos de los políticos…

  3. Estoy buscando descendientes de francisco Yacomet, si alguien los conoce por favor contactarme a este mail, gracias, Sergio Lona

  4. te queria preguntar por los primeros barbich que anduvieron por baradero, yo soy de tigre, criado en islas, mi bisabuelo jorge, fue el primero por aca y suponemos que llego a argentina en entre 1870 a 1880 tengo una partida de nacimiento de el en latin con otro apellido barkovic estoy reconstruyendo la historia familiar y me encantaria tener un aporte tuyo.gracias y espero intercambiar correos con vos. horacio barbich

  5. preciso informacion vrebe de estoo…. nuevamente aparece el colera en baradereo y tengo q averiguar la epidemia contagio del colera por el transporte medidas y control sanitario y fin de la epidemia del año 1806-1893

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