Humor político: ¿Desde cuándo Batman y Robin son peronistas?

0
42

alejandro-borensztein-presidente-de-capit-foto-editorial-perfil

Por: Alejandro Borensztein

Quién lo hubiera dicho, Compañeros De Narváez y Mauri. Hemos pasado de aquellos cálidos atardeceres en las playas puntaesteñas de Montoya, bebiendo caipiroskas, pasándonos Hawaiian Tropic por la espalda, chupeteando helados Conaprole y rodeados de las más lindas trolas del Río de la Plata, a esta realidad en la cual uno es casi el líder del PJ bonaerense y el otro es casi precandidato presidencial del Movimiento Nacional Justicialista. El General Perón, donde sea que esté, debe estar chocho.

Vuestra incisiva y justa preocupación por los temas de seguridad ya los van perfilando como los nuevos justicieros de la sociedad. Una especie de Batman y Robin de la política nacional. Por ahora completamente inútiles, especialmente De Narváez quien ya lleva 4 años como diputado y nada hizo sobre el asunto, aunque sí promete resolverlo cuando asuma la banca que, en realidad, ya tiene desde 2005. De todos modos, no se les puede reclamar mucho. Los Kirchner hace 6 años que están y, sobre este tema, tampoco lograron nada. Como a Mauri no le dan ni la guita ni la policía, tiene atenuantes. Para el Colo, habrá que ir inventándole alguno.

Ahora que Uds. están a punto de liderar el PJ en provincia y en nación, o por lo menos así lo pretenden, veo que hay cosas del peronismo que han aprendido rápidamente y otras en las que andan un poquito flojos.

Con las tradiciones peronistas ya se están familiarizando. En la tradicional contradicción de decir a veces una cosa y después hacer lo contrario (como Menem con el salariazo), venimos bastante bien. Un par de días antes de las elecciones, el Compañero Colorado declaró en el programa de Grondona que lo primero que debía hacer el gobierno, terminado el comicio, era poner en marcha, inmediatamente, una reforma política. Pero luego, cuando el gobierno lo convocó para dialogar sobre esa reforma política declaró: «Este tema no es prioritario. Hay que ocuparse de otras cosas.» ¡Bien! Así me gusta. Vamos aprendiendo. Una sola advertencia: ahora hay programas muestran todo lo que se dice en la tele.

Otra tradición que se va cumpliendo es que, salvo cuando apareció Alfonsín y les dió una paliza inolvidable, el PJ se las ingenió para que en la vereda de enfrente siempre haya algo confuso, amorfo, insulso, gelatinoso, mutante, indefinido, poco confiable. Bingo. La mesa está servida: llegó Cobos.

En cambio, los veo un poco flojos con algunas de las famosas 20 verdades peronistas. Por ejemplo, la verdad número 1 dice: «La verdadera democracia defiende un solo interés: el del pueblo.» Acá la pregunta es: ¿Qué es el pueblo? ¿Vieron esa gente que vive justo frente al lugar donde Mauri quiere hacer la gran obra del Central Park porteño, entre Figueroa Alcorta, Tagle, Libertador, etc.? ¿O los que caminan por esas hermosas nuevas veredas de Cañitas y Palermo? Bueno, esa es una parte del pueblo. Chiquita. Después están los otros. Los que van al Hospital Rivadavia. Ese hospital sobre el que hizo un documental el muy basura de Pino Solanas. Esos lugares que no tienen ni luz, ni agua, ni quirófano, ni nada, pero están llenos de pueblo. Esto tiene dos problemas: el primero es que ese pueblo es mucho más numeroso que el otro, y el segundo es que además, votan. Yo sé que una cosa no quita la otra y que hay que hacer tanto los parques y las veredas, como los hospitales. Pero hay prioridades. Compañero Mauri, no todo el mundo tiene Medicus.

La verdad número 4 dice: «No existe para el Peronismo más que una sola clase de hombres: los que trabajan». Caramba. Acá sí que estamos en problemas. Según Aníbal Fernández, Mauri es un vago y De Narváez no va nunca al Congreso. No creo que sea tan así. Alguna vez habrá ido. De todos modos, no me preocuparía demasiado. Todos sabemos que Aníbal es un poco exagerado. Alcanza sólo con ver lo que el ministro entiende por bigote.

Otra verdad complicadita es la 7: «Cuando un Peronista comienza a sentirse más de lo que es, empieza a convertirse en oligarca». Acá hay que disimular un poco porque la gente se va a avivar enseguida. Humildad y serenidad. Ojo que no tienen mucho margen. Agárrense fuerte a la baranda popular, porque a la primera fanfarroneada, se caen para el lado oligarca. Las telas de los trajes dicen más que los discursos.

Atenti con la verdad número 10: «Los dos brazos del peronismo son la Justicia Social y la Ayuda Social.» ¿Cómo explicarles esto? Justicia Social es cuando De Narváez reclama que le saquen el 21% del IVA a los alimentos. Ayuda Social sería que De Narváez, cuando era el dueño de casa TIA, hubiera renunciado al 21% de la utilidad generada por la venta de alimentos. Igual, ahora es tarde. Ya vendimos. Lo que sí se podría hacer es un aporte voluntario. No se lo vamos a pedir a Mauri, porque ya sabemos cómo es el cartonero. Pero el colorado podría entregar el 21% de los 600 palos que cobró (unos 126 palitos verdes), con lo que se podrían arreglar y equipar varios hospitales. O comprar a Cristiano Ronaldo para que juegue en Boca. Lo que prefieran. No hace falta que les diga lo que haría yo, ahora que vendimos a Rodrigo Palacio.

En principio, corrigiendo estos detallecitos, la cosa puede andar bien. Tienen una ventaja: enfrente hay un gobierno muy extraño. Cuando hacen algo que está mal, mandan a poner la cara a sus mejores figuras (como Lousteau, Filmus, Ocaña, etc). Y cuando hacen algo que está bien, para explicarlo y defenderlo, suelen elegir al más idiota (acá prefiero no dar nombres).

Así las cosas, la película se va armando: Batman y Robin contra el Pingüino. Lilita podría hacer de Gatúbela, pero no se si pasa el casting.

Quizá la comparación con Batman y Robin no los favorezca demasiado. Si bien al final de cada capítulo atrapaban al Pingüino, en el capítulo siguiente éste siempre volvía a aparecer. Lo que demuestra que, o el pingüino era un piola bárbaro o el famoso dúo dinámico, en el fondo, eran dos papanatas con capa y antifaz. Por eso muchachos, vayan despacio y no se agranden. El camino que une la ficción con la realidad, suele tener vericuetos impensados.

Aprovechen la buena racha y el viento en la camiseta. Entrenen. Estudien. ¿Y si lo contratan a Cafiero como personal political trainer? (Antonio Cafiero, histórico y legendario baluarte del partido, ex ministro, ex legislador, ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, entre tantas otras cosas). Piénsenlo. Una horita de sano peronismo a la mañana, no les va a venir mal a ninguno de los dos. Póngale garra. Lean mucho. Apréndanse la marchita. Busquen la versión del gran Hugo que es la mejor de todas (Hugo del Carril, inolvidable ídolo de la canción popular e ícono del peronismo). Pueden comprarla en Musimundo. El Compañero Colo no va tener problema, y Mauri la puede garpar con tarjeta en 3 pagos sin intereses.

Prepárense que ahora se viene la misión más dura: enfrentar a la Big Band. Saquen pecho, vayan tranquilitos y convenzan a Duhalde, a los gobernadores del PJ, a los barones del conurbano y a los gordos de la CGT, que ustedes son dos soldados de Perón y que llevan en sus oídos la más maravillosa música. Una pavada.

Eso si, por favor pongan cámaras para trasmitir las reuniones. Nadie va a querer perderse el show. A propósito. ¿No me venderían los derechos para televisión abierta?

Comentarios de Facebook

[fbcomments]

DEJAR UN COMENTARIO

Por favor ingresa tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí