Impacto de la carencia nutricional de hierro

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Hipócrates postulaba que el cuerpo humano y su funcionamiento está muy ligado con el ambiente en que vive. El cuerpo responde distinto para quienes habitan en lugares contaminados, trabajan en ámbitos nocivos, o peor aún ni siquiera consiguen trabajo en esos lugares, se alimentan de forma inadecuada y están mucho más expuestos a la inseguridad y la violencia. En contrapartida, la medicina ha desplegado un poderoso arsenal de cuidados para quienes pueden y quieren pagar por ellos: dietas, suplementos, tratamientos estéticos, etc… En otras palabras, por un lado hay estilos de vida, que se pueden modelar, incentivar, y corregir para que sean más saludables. Por otro lado, hay destinos de vida más similares a una condena y a la exclusión que a la posibilidad de asumir, de forma consciente, actitudes saludables. Desarrollar acciones preventivas en salud es la mejor forma de contribuir a la equidad en los resultados. Primero porque apunta a evitar la enfermedad antes de que esta llegue, segundo porque en general resulta más barato prevenir que curar.

¿Cuál es la trascendencia del problema?

La carencia de hierro es la deficiencia nutricional más frecuente en la Argentina. En la salud materno-infantil, la prevalencia de anemia es muy preocupante, ya que no presentó mejoría en los últimos 15 años. Los grupos más afectados son los niños menores de 5 años

(más especialmente los menores de 2 años) y las embarazadas.

Tomando como límites la hemoglobina de 11,0 g/dL en los niños de 6 meses a 5 años y en las embarazadas (OMS, UNICEF 1997) se estima que en la República Argentina, aproximadamente el 50% de los niños menores de dos años y el 30 al 40% de las embarazadas, se encuentran anémicos. Los datos de prevalencia previamente mencionados involucran una cifra que podría oscilar, según los distintos estudios, entre 251.000 y 690.000 lactantes de 6 a 24 meses de edad con anemia clínica en la población de todo el país, constituyendo la carencia nutricional más frecuente

 Es alarmante que más de la mitad de los niños menores de 2 años sufran anemia.

 Entre otras consecuencias, está demostrado que la carencia de hierro en el embarazo aumenta los riesgos de recién nacidos con bajo peso y morbilidad fetomaterna y, que la anemia severa y crónica del lactante aumenta significativamente el riesgo de trastornos en el desarrollo psicomotor y la conducta de los niños, aún 10 años después del tratamiento con hierro . Por otro lado, la prevalencia de aparición de defectos en el tubo neural al nacer disminuye significativamente cuando se usa preventivamente ácido fólico desde el comienzo del embarazo y, aún antes.

La deficiencia de hierro y su consecuencia -la anemia- es la deficiencia nutricional más prevalente en nuestro país y en el mundo. Al menos en los niños más pequeños, menores de dos años, las cifras de prevalencia son más o menos las mismas en todos los países de desarrollo intermedio que no tienen programas de fortificación con hierro de los alimentos infantiles.  La anemia y no la deficiencia de hierro que es la etapa previa a la anemia en los bebés más pequeños afecta su desarrollo intelectual, retrasando sus pautas madurativas en las funciones cerebrales más complejas, no detectables por las pruebas pediátricas que habitualmente se limitan a evaluar la motricidad gruesa fina y algunas pautas del lenguaje. Este retraso madurativo deja huellas que pueden ser detectadas mucho tiempo después de haberse corregido la deficiencia, a edades tan distantes, como al ingreso a la escuela primaria y aún en la adolescencia.

Casi la mitad de las mujeres embarazadas en el mundo están anémicas: 52% en los países no industrializados comparado con 23% en los industrializados.2 En los países industrializados, se estima que la mayoría sufre algún grado de deficiencia de hierro.En Latinoamérica la prevalencia de anemia es del 40%.

 La anemia, se asocia con infecciones,  parto prematuro, Bajo Peso al Nacer , y mayor morbimortalidad infantil sobre todo cuando la anemia se detecta precozmente en el embarazo. La anemia grave está asociada a aumento de mortalidad materna  y aumento de pérdidas pre y perinatal.

Aunque el hierro participa en numerosas enzimas en el metabolismo cerebral y se acumula en este órgano durante los últimos meses de la gestación, no se sabe si la persistencia de anomalías en el desarrollo detectables mucho tiempo después se deben a alteraciones funcionales definitivas en el cerebro, o si son el lastre de etapas del desarrollo que no se cumplieron adecuadamente, ya que el desarrollo infantil resulta de una secuencia de progresos que no pueden ser salteados.

En todos los estudios de la relación entre anemia y desarrollo intelectual se ha descripto como peculiar el comportamiento de los niños durante la administración de los tests. Los niños son llorones, asustadizos, esquivos y desconfiados y, con enfermedades respiratorias frecuentes.

Hace unos años, en un estudio realizado  en Guatemala como parte de un programa de fortificación del azúcar con hierro, las maestras describieron a sus alumnos anémicos como apáticos, tristes y decaídos, situación que se revertía luego del tratamiento con hierro. La misma observación ha sido confirmada de manera Consecuencias de la carencia De hierro y anemia más objetiva mediante tests apropiados en diversos lugares del

Mundo.

La prevalencia disminuye drásticamente a partir del segundo año de vida hasta la preadolescencia, coincidentemente con el período de más lento crecimiento de la vida de los niños. Vuelve a aumentar en los adolescentes con el brote puberal en varones por Crecimiento de la masa muscular, mioglobina. y en las mujercitas por el propio crecimiento y el inicio de las menstruaciones. En éstas últimas la prevalencia va desde 15 a 25% y se mantiene en mujeres en edad fértil no embarazadas en niveles de 25 a 30%.

La prevalencia de anemia vuelve a tener un pico en las embarazadas, con cifras que rondan 40-50% en el segundo trimestre. Semejantes valores revelan el incremento de los requerimientos en esta situación biológica, valores que son casi imposibles de revertir si se diagnostican en ese momento del embarazo debido a las altas .y mal toleradas de hierro que son necesarias.

Con respecto a los riesgos de la carencia, sólo anemias graves aumentan el riesgo de muerte materna y de mayor incidencia prematurez o bajo peso de nacimiento. Sin embargo, a pesar de que el feto es un parásito muy eficiente, hay evidencias que demuestran que los hijos de madres anémicas tienen mas riesgo de tornarse anémicos a corta edad. Y se ha descrito que las gestantes anémicas tienen un menor gasto energético, que afecta el cuidado de los demás hijos y las tareas domésticas.

La dificultad en mejorar la anemia de las embarazadas enfatiza la importancia de preservar el estado nutricional en hierro de las mujeres en edad fértil, en especial de las adolescentes cuyos embarazos han aumentado alarmantemente en los últimos años por razones que no cabe discutir aquí.

La deficiencia de hierro es el prototipo de carencia nutricional prevenible. En nuestro país, la causa fundamental es la inadecuada ingesta de hierro, la temprana introducción de la leche de vaca, amamantamientos cortos y alimentos no fortificados en la dieta del niño, así como alimentaciones con escasos facilitadores de la absorción (ácido ascórbico) y ricas en inhibidores (mate, te, fibra, fitatos).

La prevención puede hacerse de diversas maneras. Como las razones para no cumplir con la suplementación son el olvido de dar o tomar la dosis, la intolerancia de algunas personas al hierro, el color de las deposiciones, constipación o diarrea, y que las madres no vean enfermos a sus hijos (por eso es el prototipo de la desnutrición oculta) se han intentado varias opciones.

Una es la fortificación de alimentos para niños más grandes, que se hace anárquicamente por parte de la industria alimentaria, más por razones de mercadeo que nutricionales. Otra es educación nutricional para hacer una dieta adecuada. Y otra son los nuevos esquemas de administración de hierro una o dos veces por semana, a la misma dosis que se emplea en la dosis cotidiana. Estos esquemas han demostrado ser igual de eficientes que la dosis cotidiana, en la prevención de la anemia pero sin los efectos colaterales.

QUE ES LA ANEMIA?

Anemia es la disminución de la concentración de hemoglobina en sangre por debajo del límite normal para la edad, sexo y estado fisiológico. En los niños de 6 meses a 5 años el límite es 11 g/dL.

En los niños y las mujeres la causa más común es la deficiencia de hierro. Cuando los depósitos de hierro del organismo están bajos, siendo la hemoglobina aún normal, se denomina deficiencia de hierro sin anemia.

La deficiencia de hierro es la carencia nutricional más prevalerte en todo el mundo, se estima que afecta a más de 500 millones de personas.

GRUPOS VULNERABLES (en orden de importancia)

·          Niños menores de 2 años

·          Embarazadas

·          Mujeres en edad fértil

·          Adolescentes

·          Niños mayores de 2 años

CAUSAS:

Los grupos de población con mayor riesgo de sufrir carencia de hierro son los niños entre 6 y 24 meses de edad y las mujeres embarazadas. La causa común es el aumento del requerimiento de hierro, relacionado con la mayor velocidad de crecimiento.

Niños: El niño de término al nacer tiene una concentración corporal de hierro de alrededor de 75 mg por Kg de peso corporal. Estos depósitos relativamente altos alcanzan para sostener la duplicación del peso corporal que se produce alrededor del 4º mes de vida, luego el lactante es totalmente dependiente del hierro de la dieta.

Al final del primer año el niño normal ha triplicado el peso corporal y duplicado su volumen sanguíneo. Por esta razón, el requerimiento diario de hierro es similar al de un hombre adulto, pero la cantidad total de alimentos consumidos por un niño de 1 año es alrededor

de 1/3. Este simple cálculo ayuda a explicar la situación de riesgo de los lactantes.

En los niños pequeños coincide el aumento del requerimiento relacionado con el crecimiento con el período de mayor vulnerabilidad del cerebro a las noxas nutricionales y, además, la densidad de hierro en sus dietas suele ser baja.

FACTORES QUE AUMENTAN EL RIESGO DE ANEMIA EN EL NIÑO

 Bajo peso al nacer

 Ligadura precoz del cordón umbilical

 Breve duración de la lactancia materna exclusiva

 Introducción precoz (antes del 6º mes) de leche de vaca fluida

 Introducción tardía de carne en la dieta

 Dietas de baja biodisponibilidad de hierro

Embarazadas: Durante el embarazo ocurren tres etapas sucesivas que modifican el balance de hierro. En una primera etapa el balance es positivo porque cesan las menstruaciones, luego comienza la expansión de la masa de glóbulos rojos (que es máxima entre las

semanas 20-25) y en el tercer trimestre hay una mayor captación de hierro por parte del feto, fundamentalmente después de la semana 30. La suma de los requerimientos para el feto y la placenta, más la necesidad de expansión del volumen sanguíneo materno y la previsión de las pérdidas de sangre que se producen durante el parto, hacen que la necesidad de hierro alcance cifras máximas en un período muy corto de tiempo. Ninguna dieta es suficiente para proveer la cantidad de hierro que se requiere; si la mujer no tiene reservas previas la consecuencia natural es que al final del embarazo esté anémica.

EL HIERRO EN LA DIETA

El factor de riesgo básico asociado con la deficiencia de hierro es la baja concentración y/o biodisponibilidad del hierro en la dieta.

El hierro está presente en los alimentos en dos formas: hierro heme y hierro no-heme. El hierro heme existe en las carnes de todo tipo (rojas y blancas, incluyendo las vísceras) y en la sangre (morcilla).

Más del 20% del hierro heme presente en el alimento se absorbe y no es influenciado por la presencia de factores facilitadores o inhibidores de la absorción.

El hierro no-heme o inorgánico comprende el hierro presente en los vegetales y en otros alimentos de origen animal como la leche y el huevo. La absorción promedio de este tipo de hierro es mucho menor (de 1% a 8%) y altamente variable, dependiendo de la presencia en la misma comida de factores facilitadores o inhibidores de la absorción.

El hierro de la leche materna constituye una excepción, dado que su absorción ha sido estimada en alrededor del 50%, si bien su concentración es tan baja como en la leche de vaca.

Los factores facilitadores de la absorción de hierro más importantes son la vitamina C, otros ácidos orgánicos (cítrico, málico, tartárico, etc.) y el .factor cárneo., o sea la presencia de tejidos animales de cualquier especie en la misma comida.

Los factores inhibidores más importantes son: los taninos presentes en el té y el mate, los fitatos (salvado de cereales), los fosfatos (yema de huevo, gaseosas)

En los niños, la lactancia materna ofrece una adecuada protección durante los primeros meses de vida en la medida en que sea exclusiva.

Los datos existentes en diversas regiones del país indican un patrón de lactancia exclusiva de corta duración, si bien la lactancia se mantiene con incorporación temprana de leche de vaca y papillas de vegetales y frutas.

 

CONSECUENCIAS FUNCIONALES DE LA DEFICIENCIA DE HIERRO

La justificación de un programa de prevención de la deficiencia de hierro está basada en la gravedad y permanencia de sus consecuencias sobre la salud. En los niños pequeños y en las embarazadas son potencialmente más serias que en otros grupos.

La deficiencia de hierro en los niños provoca alteraciones en diversas funciones, tales como:

·          alteración del desarrollo psicomotor, particularmente del lenguaje,

·          retardo del crecimiento físico,

·          disminución de la capacidad motora,

·          alteraciones en la inmunidad celular y como consecuencia

·          aumento de la duración y severidad de las infecciones

El efecto adverso más importante en los niños es la alteración del desarrollo psicomotor, probablemente irreversible. De allí surge la urgencia de prevenir esta deficiencia en los 2 primeros años de vida, etapa en que coincide la mayor prevalencia de deficiencia de hierro con la mayor vulnerabilidad del cerebro a las noxas nutricionales. Los niños mayores de 2 años también presentan problemas de atención y de rendimiento intelectual, pero si la anemia es tratada la alteración del desarrollo es reversible.

 

Dr. Alejandro O.Donnell

 

 

http://www.remediar.gov.ar/

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