Impacto e importancia de la Vigilancia de enfermedades oncológicas

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El cáncer constituye hoy una de las enfermedades que más morbilidad y mortalidad causa en todo el mundo, siendo el 12% del total de defunciones debidas a esta enfermedad. En aproximadamente 20 años, el número de defunciones provocadas por el cáncer aumentará anualmente, desde los cerca de 6 millones de defunciones actuales a unos 10 millones. En la actualidad, hay aproximadamente 20 millones de personas vivas que sufren algún tipo de cáncer; para 2020, probablemente habrá más de 30 millones

El mejor control del cáncer se logrará en gran medida gracias a las estrategias de prevención y a los programas de detección temprana, incluyendo las campañas de información y los programas de tamizaje de la población. Al menos un tercio de los 10 millones de casos nuevos de neoplasias malignas que se presentan cada año son prevenibles con medidas tales como el control del consumo de tabaco y de alcohol, un régimen alimentario moderado y la inmunización contra la hepatitis viral B.

En la Argentina, para el año 2001, los tumores fueron la segunda causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares: aproximadamente 150 por cada 100.000 habitantes murieron en ese año por esta enfermedad, siendo esta tasa discretamente mayor en hombres que en mujeres .

La vigilancia desempeña una función crucial en la formulación de un plan de control del cáncer, así como en el monitoreo de su éxito. Durante los últimos 50 años, el concepto de vigilancia del cáncer ha evolucionado y se centra en el registro de los tumores que se presentan en la población , como un componente básico de la estrategia de control del cáncer.

El registro de tumores permite recopilar, almacenar, analizar e interpretar los datos sobre personas con cáncer. Pueden tener diferentes propósitos, lo que condiciona la metodología de realización de dichos registros.

¿Para qué sirve la Vigilancia del Cáncer?

•  Evaluar la magnitud actual de la carga del cáncer y su probable evolución.
•  Proporcionar una base para la investigación sobre las causas del cáncer y su prevención.
•  Aportar información sobre la prevalencia y las tendencias de los factores de riesgo.
•  Vigilar los efectos de la prevención, la detección temprana y el tamizaje, el tratamiento y los cuidados paliativos.

Tipos de registros

Los registros poblacionales y hospitalarios, tienen diferentes propósitos y por tanto, se complementan entre sí. Mientras que los poblacionales permiten conocer la magnitud del cáncer y su distribución en la región, los hospitalarios aportan más información de cada paciente en particular y permiten conocer la casuística de una institución determinada.

A diferencia de otros países, en la Argentina no existe un Registro Nacional de Tumores. Desde el año 1950 hasta el año 1997, se implementaron 5 registros de tumores de base poblacional en todo el país . Sólo algunos de estos 5 registros permanecen activos, siendo uno de ellos el Registro Regional de Tumores del Sur de la Provincia de Buenos Aires ( http://www.aapec.criba.edu.ar ) y el Registro de Concordia, Entre Ríos.

Entre las causas de los fracasos de los registros se ha señalado la falta de personal técnico especializado en su dirección y la falta de recursos financieros. Se ha destacado también la importancia de definir una política nacional que organice esta actividad: en algunos países existe un registro nacional de tumores, pero en el caso de países extensos, como Brasil o la Argentina, se ha decidido regionalizar esta actividad con el fin de permitir una mayor exhaustividad y validez de los datos recabados . Recientemente se han promovido diversas iniciativas con el fin de organizar nuevos registros en otras regiones del país (por ejemplo, Río Negro).

Considerando las dificultades evidenciadas en el mantenimiento de este tipo de Registros, es de destacar la labor que desde el año 1989 y en forma ininterrumpida realiza el Registro de Tumores del Sur de la Provincia de Buenos Aires en nuestra región.

Este eje intenta contribuir a la difusión de información sobre enfermedades oncológicas generada por este Registro. Asimismo, pretende fortalecer y difundir actividades e información sobre esta misma problemática generada por otros grupos a través de estudios epidemiológicos. De esta manera, se pretende identificar a todos aquellos actores interesados en esta temática para fomentar entre ellos relaciones de intercambio de información y colaboración conjunta que permitan enriquecer, desarrollar y fortalecer la vigilancia de enfermedades oncológicas en nuestra región.


Referencias bibliográficas

Programas nacionales de control del cáncer: políticas y pautas para la gestión. Organización Panamericana de la Salud. Washington, D.C. – 2004.

Situación de Salud en Argentina 2003. Ministerio de Salud de la Nación. Organización Panamericana de la Salud.

Mirra A. «Registros de cáncer en América Latina». Revista Brasileira de Cancerologia – Volume 43 n°1 Jan/Fev/Mar 1997.

Fuente SIGMA

Por qué los números y su vigilancia son importantes?

La epidemiología descriptiva del cáncer caracteriza la incidencia y mortalidad por persona, lugar y tiempo . Al monitorear en función de características demográficas (edad, sexo, status socioeconómico), localización y tendencias en el tiempo, las estadísticas proveen pistas o hipótesis sobre causas del cáncer, y colaboran en la definición de prioridades y en la toma de decisiones, así como en la evaluación de la efectividad de los esfuerzos de control del cáncer.

Qué importancia tiene entonces la CALIDAD de los datos?

Este problema es crucial para la utilidad y credibilidad de los resultados. Los indicadores estadísticos son tan precisos y confiables como los sistemas y métodos de recolección en que se basan.

Los registros de cáncer requieren un tiempo de maduración. Una vez instalados, la afluencia de datos («denuncia» o reporte de casos) va incrementándose hasta alcanzar un equilibrio. Se estima que se requieren varios años (entre 10 y 15) para declarar con confianza que un registro se halla en condiciones de monitorear con precisión la situación epidemiológica en cáncer. Es importante tener esto en cuenta para evitar prematuras alarmas por una falsa mayor incidencia o mortalidad, que en realidad se deberían a la mayor conciencia de la necesidad de reportar los casos.

Valor de la CERTIFICACIÓN y notificación de las defunciones.

Los certificados de defunción son otra fuente importante de información estadística, pero no se hallan exentos de dificultades y limitaciones. En nuestro país, el deseo del médico firmante de «evitar problemas» a los familiares puede influir en su forma de confeccionar el certificado de defunción. Es muy común declarar que el deceso de un paciente se debió a «paro cardiorrespiratorio no traumático», pero nada ni nadie impide señalar la verdadera causa de muerte, por ejemplo, cáncer mamario metastásico.

Tendencias en el tiempo

El seguimiento de la evolución de tasas de incidencia y mortalidad a lo largo del tiempo en un país o región dada permite evaluar el impacto combinado de diversos factores, tales como hábitos y estilos de vida, cambios socioeconómicos, estrategias de «tamizado» (screening) y diagnóstico precoz, efectividad de los tratamientos y accesibilidad de los servicios de atención de la salud, etc.

En la Argentina, sin embargo, el progreso tarda en llegar, o muchas veces llega para unos pocos (o unas pocas). Con algo más de la mitad de la población bajo la línea de pobreza (casi el 60% en 2001, según cifras oficiales del INDEC ) y con tasas de desempleo de dos dígitos, amplísimos sectores de la población carecen de cobertura de salud. El sistema público se vio (y permanece) colapsado bajo el doble efecto de una demanda incrementada y políticas lesivas para la salud pública en lo referente a equipamiento, capacitación, aspectos edilicios, condiciones laborales, etc. Si hay que sacar turno a la madrugada para un hospital público, ¿cómo se puede esperar que mejoren «los números» (las estadísticas)?. Si un hospital en la ciudad de Buenos Aires todavía no logró reparar su bomba de cobalto, descompuesta en los años 90… y si quedan capitales de provincia o ciudades muy importantes que no poseen ningún equipamiento moderno (o no moderno) de radioterapia ¿de qué hablamos?

La mortalidad por cáncer fluctúa a lo largo y ancho del país. Tres provincias superan muy holgadamente el promedio nacional de mortalidad por cáncer – y no son precisamente las tres más pobres. Las cifras oficiales del Ministerio de Salud de la Nación (con las enormes limitaciones que cualquiera puede imaginar) relatan una tendencia que hubiese requerido acción enérgica y efectiva desde hace muchos años: las tasas de mortalidad por cáncer en la Argentina vienen aumentando.

Aumentó la tasa de mortalidad por cáncer de próstata, y también la tasa de mortalidad por cáncer de mama. Las cifras totales (oficiales) de muertes en mujeres argentinas por cáncer de mama lo dicen todo: 5.001 muertes en 2002, y 5.460 muertes por la misma causa en 2003; 9% más (5).

Hace poco menos de 20 años, una ley nacional (ley nro 23.661, de 1988) creó el Instituto Nacional del Cáncer en la Argentina, y señaló al Instituto Angel Roffo – dependiente de la Universidad de Buenos Aires – como su sede. Sin embargo, nunca hubo presupuesto, estructura, planes ni programa alguno. Sería verdaderamente milagroso que, en estas condiciones, mejoraran los resultados a nivel nacional.

Resulta imperativo diseñar e implementar rápidamente un Programa Nacional de Cáncer, con recursos presupuestarios adecuados, con objetivos y prioridades clarísimos y administración inteligente, competente y honesta. Los argentinos seguimos esperando.

Dr. Pedro M. Politi
Oncólogo clínico, Equipo Interdisciplinario de Oncología.
Profesor Adjunto, II Cátedra de Farmacología, Facultad de Medicina, UBA

Estadísticas de cáncer. Conceptos, definiciones, resultados y análisis www.cancerteam.com.ar

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1 COMENTARIO

  1. Excelente artículo. Yo me ofrezco a trabajar en la elaboración de estos registros tan necesarios para los estudios de impacto, posteriores a la introducción de cualquier cambio en las variables existentes.
    Atte.

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