Internet es un mundo impune

1
297

juli1

La Web se convirtió en un centro de operaciones para los que, sin sufrir consecuencias, ensucian la reputación de una persona, insultan al prójimo y engañan. Los tiempos pueden cambiar con el manejo de una única identidad digital.

Internet es el medio de comunicación con mayor grado de impunidad entre todos los inventados por el hombre. Desde su nacimiento, y potenciada a partir de su apertura total al mensaje de los usuarios, la Web se convirtió en un centro de operaciones para los que, sin sufrir consecuencia alguna, ensucian la reputación de una persona, insultan al prójimo y engañan a piacere. Algunos culposos y otros dolosos, estos delitos contra la integridad moral de las personas no cesan.

Buscar en Google el nombre de personas famosas -y no tanto- y agregar un insulto para hacer la búsqueda más precisa alcanza para descubrir más temprano que tarde que la injusticia digital llega a todos. Actores de televisión, deportistas, periodistas, empresarios, y también no famosos, son juzgados día a día en un tribunal repleto de jueces, aunque sin testigos ni pruebas.

Esta actividad se desarrolla, principalmente, en los blogs. Además, la herramienta que permite comentar los artículos en los diarios online también es un espacio elegido para liberar las tensiones de todos los días. Salvo unos pocos sitios que establecen límites y controles para publicar, los sistemas son, en su mayoría, de libre uso y abuso. Las injurias quedan publicadas por toda la vida y Google, promotor de lo bueno y de lo malo que tiene Internet, las indexa en su servicio.

Ejemplos sobran. X es un evasor, Y le pega a su mujer y Z no cuida a sus hijos. En el largo plazo, las personas recordamos la estructura básica de la información recibida, pero tendemos a olvidar quién fue el emisor de cada dato. La credibilidad del emisor aumenta o disminuye nuestra creencia en una opinión o en una afirmación; por eso, olvidarnos de quién acusó a X de ser evasor nos hace creer más de lo razonable en dicho dictamen. Y, mediando la Web, el emisor es nadie. Un anónimo, alguien que firma con un nick ficticio, y punto. Tira la piedra y ni siquiera tiene que usar las manos.

La veracidad de los dichos y la posibilidad o no de responder a los querellantes son asuntos que carecen de importancia. ¿Por qué una persona debe ser sometida a juicio, con acusadores sin nombre ni apellido, sin juez ni abogado defensor? ¿Sólo porque la libre Internet así lo requiere? No parece una respuesta suficiente.

La reputación Google preocupa a cualquiera que conozca el uso que muchas personas dan a esta herramienta y la confianza que ellas le tienen. Googlear un nombre se convirtió en una actividad extendida entre los usuarios de la Web, y allí se entremezclan verdades y mentiras que nos cargan de prejuicios sobre las personas.

Pero los tiempos están cambiando. Desde que falsear la identidad en Internet se convirtió en un delito, el tema del anonimato comenzó a ser motivo de análisis.

En noviembre de 2008, Lori Drew, una madre de 49 años, creó un usuario ficticio, en el sitio MySpace, para atormentar a una amiga de su hija, de 13 años. A través de la falsa identidad de «Josh» (un supuesto chico de su misma edad), entró en contacto con esta chica y, luego de meses de relación virtual, le dijo: «El mundo sería un lugar mejor sin ti». Poco tiempo después, la joven Meier se suicidó. Este caso llegó a la corte de Los Ángeles, y Lori Drew fue declarada culpable por violar los términos y condiciones en el uso del servicio de MySpace.

El manejo de una única identidad digital, un registro universal para todos los servicios de la Web, despunta como primera opción para intentar resolver este problema. Aunque no fueron creadas con este objetivo, Facebook, Google y Yahoo! lanzaron herramientas que permiten utilizar servicios de muchas páginas, con nuestro usuario y clave de Facebook, por ejemplo. Esto hace que uno no vuelva a registrarse, a crear otra identidad Web, sino que reutilice siempre un mismo registro. Así, implícitamente, todas nuestras acciones quedan registradas con el mismo usuario.

Otros sugieren el registro y el control de las direcciones IP (Protocolo de Internet). Y aparecen proyectos ambiciosos como el de MyID.is, que busca crear un certificado de identidad digital. El problema despierta grandes diferencias y controversias entre los usuarios, y también entre los estudiosos del mundo digital y de su costado legal. El anonimato, tan natural como dañino, ha entrado en discusión en el online.

Por: Pablo Capurro
Fuente: ESPECIALISTA EN COMUNICACION DIGITAL


Por Horacio Cardo (http://www.horaciocardo.com)

 

Fuente: La Nación

 

Comentarios de Facebook

[fbcomments]

1 COMENTARIO

  1. Pucha que razon tiene, no ?????

    Miren si se ha calumniado e injuriado a mucha gente en Baradero.

    Que pasaria si se supieran quien o quienes fueron los mentores de este tamaño engaño ????

    Ojala prospere la idea y se lleve a la practica…!!!

DEJAR UN COMENTARIO

Por favor ingresa tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí