La escuela secundaria y las nuevas generaciones

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En la tarde del viernes 14 de junio en las instalaciones de la Escuela Marcos Sastre y en el marco de una serie de charlas con diversos expositores de muy diferentes temas. Iniciativa de las Profesoras Silvia Beththolt, Julia Gastellu, Sol Rodríguez y Clarisa Mori, en el marco de un trabajo conjunto en las horas de TAIN. Fue convocado a dar una charla el señor Daniel Levy. Daniel Levy es Magister por la Universidad Autónoma de Madrid en psicología cognitiva y en aprendizaje, Licenciado en psicología por la UBA, tiene un Post grado sobre disertación y nuevas tecnologías de Platzi, es docente invitado en muchas universidades nacionales, asesor del Ministerio de Educación de la Provincia de Chubut, actualmente es director de una Escuela Técnica además de ser autor de varias publicaciones en internet. El propósito de la reunión fue trabajar con los futuros profesores, hacer un escuadre de cómo está la escuela secundaria, cuáles son los orígenes de la escuela secundaria y como posicionarse hoy en el aula, frente a nuevas demandas, nuevos alumnos, nuevas necesidades y herramientas para el aprendizaje. Poner en cuestionamiento cómo están hoy las escuelas medias y como son las poblaciones que reciben los docentes. El señor Levy se define más como educador que como psicólogo, porque trabaja hace muchos años en el campo de la educación. Enfatiza que el docente, si quiere hacer su tarea bien no puede dejar de reflexionar acerca de la implicancia, de la responsabilidad y el compromiso que tiene con cada uno de sus alumnos diariamente. El docente tiene que evaluar qué cosas rescatar de la escuela tradicional y que otras hay que cambiar necesariamente. Habló de la función del docente como una guía que orientará a sus alumnos hasta cierto punto y que luego de haberle dado las herramientas le dirá te acompañé hasta acá, ahora busquen ustedes. No debe perder de vista en la sociedad en la que ese alumnado está inserto, donde la inmediatez de las respuestas es la “normalidad”. Entender que el conocimiento no es información; que el conocimiento es un proceso de construcción individual y no tiene un tiempo de urgencias para alcanzarlo. Esto es fundamental. En tiempos en los que los padres les plantean a los docentes que no saben qué hacer con sus hijos y los límites, la escuela debe hacerse cargo de sus funciones pero no puede reemplazar a la familia. La escuela es un complemento de la familia y viceversa. Actualmente, en la sociedad, la relación entre los jóvenes y los adultos es horizontal, de iguales. La pérdida de autoridad de los docentes a través del tiempo y de cómo “ganar” ese reconocimiento a través del saber. Profundizando su saber particular se crea la insalvable asimetría entre el docente y el alumno, la cual es necesaria, porque el docente tiene la responsabilidad de educar, lo que no significa una situación de distancia con el alumnado. Contó que Argentina tiene un alto índice de alfabetización con respecto a otros países de Latinoamérica; la gran mayoría de los niños termina la escuela primaria (excepto en lugares como el Chaco, por ejemplo), sin embargo, de la enorme cantidad de jóvenes que ingresan a la escuela media, sólo egresa la mitad de esa cifra. La meta del docente debería ser crear un ambiente de cordialidad e igualdad para todos, teniendo en cuenta las necesidades de los pibes. Las necesidades se conocen cuando se crea el espacio, cuando el otro confía y se dan a conocer. La escuela es un lugar para educar en formas de participación. La práctica democrática en las escuelas debe ejercitarse, porque de otro modo no se hace parte del sistema educativo. Formar equipo es re difícil, pero nos hace crecer a partir del otro. Los docentes tienen que recordar esto. La escuela tradicional estaba pensada en la formación ciudadana y en la disciplina, la escuela moderna debe ser pensada en la formación pero ya no en la disciplina, sino en la convivencia. Luego, a modo de taller pedagógico, dividió a la concurrencia en 2 grupos, a uno le asignó la tarea de crear una lista del perfil del estudiante que les gustaría tener y al otro una lista con que aspectos de la tarea docente les entusiasma llevar adelante. Al final de las exposiciones el disertante invitado compartió con todos el resultado del ejercicio, el cual era que en la medida que el docente fuera referente de algunas conductas, los alumnos se parecerían más al ideal del perfil que esperaban de sus estudiantes. Habló de la importancia de tener un rumbo, pero que no siempre son caminos rectos, lo importante es avanzar; y para cerrar la reunión, el Magister Daniel Levy leyó un poema del libro “Los cansados”, del periodista italiano Michele Serra, que describe en un relato casi biográfico, su relación con su hijo adolescente. El adolescente desde la literatura, no desde los manuales, que son los pibes que los futuros profesores tendrán como alumnos.

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