Los primeros eslabones de la tragedia

0
42

98201384822

A seis días de la explosión, la investigación judicial avanza sin pausa. Una nueva versión señala que el gasista y el portero habían llegado hasta el octavo piso donde vivían Santiago Laguía y Luisina Contribunale. La llave del gas no cerraba y ese podría haber sido el inicio de todo

Por Cecilia Devanna / Infojus

La llama del calefón del departamento de Luisina Contribunale, en el octavo piso del edificio de Salta 2141 no se apagaba. Era la prueba irrefutable de que la llave de gas no cerraba bien y el combustible seguía circulando. Pedro, el portero, y Carlos García, el gasista, fueron esa mañana al departamento de Luisina para intentar cerrarla.

No pudieron. La llama seguía ahí. Luisina y Pedro la siguieron mirando mientras García fue al subsuelo, donde estaban las demás válvulas. Manipuló una de ellas. El olor a gas se hizo insoportable. El ruido, también.

Pedro bajó corriendo ante la inminencia del desastre. Santiago Laguía, de 25 años y oriundo de Pergamino, dejó su departamento, donde preparaba las últimas materias de medicina y se encontró con Luisina. En ese momento llamó el marido de Luisina desde San Nicolás. Ella le explicó que había mucho olor a gas, que estaba con un vecino y que había una pérdida. “Ya te llamo”, le dijo. No hablaron nunca más.

La investigación de la causa ya lleva seis días y se siguen buscando pruebas. Hoy declararon ante el juez Juan Carlos Curto y la fiscal Graciela Arguëlles un ingeniero de Litoral Gas, Claudio Tonucci, y el presidente de la Asociación de Empresas Instaladoras de Gas de Rosario, Ángel Cantero.

“Se le tomó declaración testimonial al señor Ángel Cantero, presidente de la Asociación Empresas Instaladoras de gas de Rosario”, dijo a Infojus Noticias, Álvaro Campos, secretario del juzgado correccional nº 7, a cargo de la causa. “En declaraciones a la prensa, él había dicho que lo que le pasó a García –el gasista imputado en la causa- le podía pasar a cualquiera, entonces se lo citó para que explique sus dichos”, dijo Campos.

Hay varias hipótesis sobre las responsabilidades de la explosión. Oscilan entre apuntar a una persona – el gasista- , una empresa – Litoral Gas- hasta argumentar que fue un accidente sin culpables.

Para la fiscal Argüelles no hay un solo responsable: “El gasista es el último eslabón de una cadena de negligencias porque con su acción provoca las explosiones. Antes de cambiar el regulador, García tenía que cerrar las llaves de paso del subsuelo y solo cerró una. También había varios departamentos en los que, como las llaves estaban rotas, no se podían cerrar. Tenía que ir él a hacerlo”, dijo a Infojus Noticias. Y agregó: “Litoral Gas tiene responsabilidad en cuanto a instalación, mantenimiento y control. La instalación de gas del edificio estaba deteriorada, muy mal mantenida.

Un inspector de Litoral Gas revisó había revisado el compartimiento el 26 de julio, verificó que estuviera todo bien y se retiró. El 2 de agosto, por pedido de su jefe, el hombre volvió al lugar. “El por qué vuelve es lo que no se entiende. El inspector explicó que no es lo más habitual volver al lugar donde se revisó pero que a veces pasa”, concluyó la fiscal.

Ahora deben revisar los testimonios recogidos esta tarde y el miércoles comenzará una nueva ronda de indagatorias.

 

Luisina y Santiago

 

En mayo pasado Luisina Contribunale cumplió 34 años. Era un buen momento de su vida: estaba casada, trabajaba de lo que le gustaba y disfrutaba de su tiempo libre.

 

Junto a su hermano menor tenían una pequeña clínica odontológica, en el centro de la ciudad. Su sonrisa se había convertido en su mejor carta de presentación: amplia y con los dientes blanquísimos, tal como la muestran las fotos que circularon en los últimos días. Pero su familia no quería ver la ciudad empapelada con la cara de Luisina. No soportaba la idea de verla en todas partes y no encontrarla.

Luisina, como su hermana, fue al colegio de la Misericordia, donde van las chicas de la clase media de Rosario. Menuda, rubia y siempre bien arreglada, hacía gimnasia y paseaba seguido con su perra por la Plaza San Martín. Una rescatista dijo que sacó del edificio a Luisina. Estaba viva y con una crisis nerviosa. A su lado estaba Santiago Laguía.

La imagen de Santiago Laguía se repite en negocios, escuelas y paredes de toda la ciudad. Además de la rescatista, numerosos testigos afirman haberlo visto deambulando por la ciudad. El juez Juan Carlos Curto, a cargo de la investigación, conformó un equipo especial de rastrillaje conformado por Gendarmería, la policía, la Cruz Roja y Defensa Civil.

Santiago nació en Pergamino. Dejó su ciudad natal al terminar el secundario para estudiar Medicina en Rosario. Hace tres años se mudó al 8º piso E de Salta 1141, a una de las torres que se mantuvieron en pie. En el departamento de al lado vivía Luisina.

 

Por Cecilia Devanna / Infojus

http://www.rosario3.com

Comentarios de Facebook

[fbcomments]

DEJAR UN COMENTARIO

Por favor ingresa tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí