Lucas Rotela: Gatillo fácil y ocho años de dolor

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Hoy se cumplen 8 años del fallecimiento del joven de 19 años. Lo mató el policía Gonzalo Kapp quien le disparó con escopeta. El asesino de Lucas está tras las rejas mientras la justicia condenó en una causa por encubrimiento, entre otros, al excomisario Raúl Franzoia.

El policía Gonzalo Kapp alzó su escopeta, apuntó y apretó el gatillo. Su disparó fue a corta distancia, directo, horizontal, por la espalda. Las postas de plomo impactaron contra Lucas Rotela. Las heridas fueron letales pero el joven de 19 años no se desplomó en la Plaza Colón sino que, gracias a su buen estado físico y de salud, logró subirse a su moto y llegar hasta su casa, ubicada en inmediaciones al Aero Club. Lucas se desvaneció en la puerta de su vivienda por la gran pérdida de sangre que tuvo. Antes alcanzó a decirle a Miguel, su padre, que un policía le disparó.

Miguel vio las heridas que tenía su hijo, las lesiones que provocó el escopetazo. Llevó a Lucas hasta el hospital, lo cargó en su propio auto. Al joven lo operaron en el nosocomio mientras un helicóptero sanitario aterrizaba en el “Lino Piñeiro”. Lucas tenía perforado los intestinos, el bazo, los pulmones. Un perdigón “le recorrió” un brazo, otro lo atravesó e incluso dañó su cinturón de cuero. Lucas murió antes que el helicóptero lo llevara. Era la madrugada del 12 de febrero de 2011, a poco de cumplirse un año por la quema de la Municipalidad. Baradero estaba a mitad de un Festival de Música Popular y se tiñó de luto, con todos los medios nacionales y provinciales en casa.

La repercusión que tuvo este caso de gatillo fácil sucumbió a toda la cúpula de la Policía Bonaerense. Cayeron todos. Y pensar que el entonces intendente Aldo Carossi quería sostener a toda costa a su amigo-comisario Raúl Franzoia, quien ostentaba el cargo de comisario de Baradero y decidió que Kapp saliera, nuevamente, a patrullar las calles de la ciudad. Un exintendente que “bancó” Franzoia en medio de la muerte pero que después se pelearon por el negocio de las vacas que tenían en común.

Kapp había sido sancionado por su comportamiento nocturno al ser partícipe de una pelea en pleno centro donde se le cayó su arma reglamentaria y por su suerte, en esa oportunidad, no ocurrió una desgracia. Tuvo como destino la zona rural. Y regresó con Franzoia, cuando Gómez dejó su cargo.

Intentaron ocultar la responsabilidad policial pero no pudieron. Kapp fue separado de la fuerza y condenado a prisión perpetua, una sentencia que se amplió con un tercio por ser funcionario público y así sumó 33 años de prisión.

Sobre el excomisario se inició una investigación por encubrimiento, que involucra a dos policías más. Al fiscal de San Pedro, Marcelo Manso, no le gustó para nada que quisieran pasarlo por encima. Fueron condenados pero todavía siguen libres.

Pasaron ocho años del caso de gatillo fácil que conmocionó a toda la comunidad y tuvo su difusión nacional. Y para quienes ejercitan la memoria, febrero no es solo música y festival. Sino que también invita a la reflexión para que las aberraciones no ocurran nunca más.

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