Ningún niño nace delincuente

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Para el coordinador del Foro por los Derechos de la Niñez, Adolfo Aguirre, no se puede juzgar a un chico que carece de todos los derechos. Antes, dijo, debe terminarse con la desigualdad social.

 Los pibes que cometen delito no son un fenómeno de la naturaleza. Son el resultado de una estrategia de desigualdad social impuesta en el país desde hace algunas décadas, según explicó a Prensared, Adolfo Aguirre, coordinador del Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y la Juventud de la provincia de Buenos Aires. El Foro es un encuentro de numerosas organizaciones sociales que trabajan por los derechos humanos de la infancia y el fin de la criminalización de los chicos víctimas de la exclusión.

 “Ningún niño nace delincuente”, afirmó Aguirre al rechazar el proyecto que impulsa el gobierno nacional para bajar de 16 a 14 años la edad de imputabilidad, luego de que en un intento de asalto, un muchacho de catorce años asesinara de nueve balazos a Daniel Capristo, un vecino de Valentín Alsina.

 La reducción de la edad para que los chicos que cometen delitos puedan ser juzgados también es defendida por juristas progresistas como el integrante de la Corte Suprema de Justicia, Eugenio Zaffaroni y en Córdoba, la directora del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Sociales y Penales (Inecip), Patricia Coopola. Para la experta cordobesa, el proyecto implica un sistema de garantías cuya ausencia condena a los chicos a la decisión inquisitorial de los jueces.

 

 Adolfo Aguirre, militante de la Asociación de Trabajadores del Estado y secretario de Asuntos Internacionales de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), reclamó un shock contra la desigualdad, que priva de todos sus derechos a los jóvenes a quienes se pretende juzgar con la nueva ley. “Ya van dos generaciones de chicos que no conocen el empleo”, recordó.

 Ex legislador provincial por el Frepaso (Frente País Solidario), en diálogo telefónico con este medio, el dirigente sostuvo que el proyecto del Ejecutivo “apunta centralmente a un reclamo de distintos sectores que fueron gestores de la desigualdad” y advirtió que con esta iniciativa se defiende la idea de que un chico pobre es inferior a uno rico. Un retraso hasta científico, señaló.

-¿Cómo evalúa el proyecto de ley del gobierno, de bajar la edad de imputabilidad a los 14 años?

 

 -Es una hipocresía. Voceros de la justicia, de la academia, de las transnacionales, pretenden plantear que esto es un fenómeno que nace del vientre de una madre. Pero no se trata de un fenómeno de la naturaleza. Durante muchísimos años se ha planteado una estrategia de desigualdad; pensada y diseñada, con correlato en un proceso de transferencia de lo que era una sociedad de derechos, de pleno empleo, a una sociedad restringida.

-Juristas progresistas como Eugenio Zaffaroni, defensores de esa baja, aseguran que dará garantías a los chicos que delinquen, ahora expuestos a la arbitrariedad de los jueces.

-Insisto, eso es hipócrita. Sólo permitirá acceder a un procedimiento justo. Se toman como ejemplo países de pleno empleo, donde los chicos son imputables desde los catorce años, pero se trata de chicos con todos los derechos. Al ser chicos que tienen todo lo que se necesita para la vida, se considera su nivel de maduración, en un nivel de igualdad. Pero en Argentina no se puede analizar la maduración de un chico para el cual no están vigentes todos los derechos. Entonces resulta que a más desigualdad, más peligroso es. Yo respeto a los juristas, a los pensadores que sostienen la idea, pero da bronca el pensamiento político que se pone del lado de lo que es más exitoso mediáticamente. Porque no es cierto que toda la sociedad aplaude esta legislación. Es mentira, y lo demostramos el año pasado cuando más de 15.000 personas marchamos en Buenos Aires. Hay mucha gente que quiere ir por algo más completo frente al problema de la niñez.

-Quienes defienden la baja, sostienen también que el chico de 14 años es responsable y que no juzgarlo condena a la impunidad a la víctima.

-El basamento para bajar la imputabilidad, es la maduración del niño. Entonces, démosle pasaporte, la posibilidad de que se compre un auto… Todos los derechos. Si es responsable, que lo sea para todo…

-En defensa de esta iniciativa se dice asimismo que los chicos que cometen delito dejarán de estar indefinidamente detenidos en institutos…

-Un procedimiento justo no alcanza. La lucha por la desigualdad debiera ir en paralelo con la ley que busca un mejor procedimiento. El poder judicial también sostuvo en 1919 el sistema de patronato, que es de la era de cromagnon. Ahora son expertos mediáticos en derechos a la niñez, cuando en realidad, están defendiendo que por venir de la pobreza, se es inferior que quien viene de la riqueza. Eso es un retraso hasta en la ciencia.

-¿Cómo es lo del patronato?

-El patronato se creó para controlar a una niñez que quería leer, progresar. Se creó para controlar a los hijos de los anarquistas… Partía hasta de una idea de análisis de las razas. Nuestra oposición a la baja de la edad es una construcción que venimos haciendo en todos estos años, con un nosotros que está en la sociedad. Nos movemos expresando una sucesión del pensamiento construido a lo largo de todo el siglo pasado, desde la aparición de las mejores ideas de confrontación con el pensamiento de la desigualdad, desde las mutuales… Ése es el fondo de lo que queremos debatir frente a ese problema.

-¿El del gobierno es un proyecto oportunista, en vísperas de elecciones?

-Apunta centralmente a un reclamo de distintos sectores que fueron gestores de la desigualdad. Promueven el estigma de que desde la desigualdad salen los principales actores de la inseguridad que supuestamente percibe el resto de la sociedad. En los countries, en los barrios privados, en los principales sectores de concentración de riqueza donde está el pensamiento delirante de la propiedad privada, se defienden contra quien quisiera avanzar en un planteo de igualdad.

-¿En el Foro por los Derechos de la Niñez, la Adolescencia y la Juventud es unánime el rechazo a la baja de la edad?

-No. Hay quienes coinciden con la opinión de Zaffaroni. Pero mayoritariamente, nos oponemos.

-¿Cómo será la oposición al proyecto del oficialismo en el Congreso de la Nación?

-Trabajamos un nivel de alianzas. Tenemos a Claudio Lozano, quien ha sido promotor del debate de distribución de la riqueza. Seguramente en el Frente para la Victoria habrá alguno que siempre estuvo en esta cantera de pensamiento… a no ser que lo obliguen a votar en otra dirección.

-¿Usted piensa que la desigualdad y no la pobreza es el origen del delito juvenil?

-Para nosotros, la desigualdad tiene una capacidad de daño superior a la de la pobreza. En la historia de nuestro país, frente a la pobreza hemos tenido la dignidad de organizarnos comunitariamente. Desde una visión de comunidad, de la misma manera que los inmigrantes creaban sociedades de socorros mutuos con la idea de ahorrar dinero para socorrer a quien lo necesitara. De ahí nace un pensamiento maravilloso, nacen los sindicatos, ese principio de solidaridad que dio origen a las obras sociales… Una maravilla.

-¿Qué plantea hacer entonces frente a este nuevo intento de bajar la edad?

– Hace tiempo que hemos decidido separar el delito de la situación de la niñez en la Argentina. Tendríamos que plantear un seguro para todos los menores de dieciocho años que están en el desempleo. Delinear las mejores políticas para la niñez en todos los distritos. Hablan de los mayores de catorce, pero todas las etapas son importantes. Es muy importante el tema educativo, el tema de familia… No puede ser que solamente veamos el tema del delito; que desde ahí sea planteado el problema de la niñez.

-¿Qué se necesita?

-Una voluntad política que plantee el fin de la desigualdad. Eso estaría en relación con el lineamiento científico y académico que explica cómo hay crecimiento delictivo en aquellas sociedades en que la brecha de la desigualdad es bien notable, como el caso de la Argentina. El punto es trabajar una ofensiva, un shock respecto de la desigualdad que se viene construyendo desde el ‘76. Ningún niño nace delincuente. No se conoce ninguna estadística de niños fabricantes de armas o narcotraficantes. Si ahora bajamos la edad de imputabilidad y nos quedamos allí, dentro de unos años vamos a estar discutiendo cómo bajarla a doce años.

En cambio, se necesita una fuerte ofensiva contra la desigualdad, convocar a la Federación Argentina de Municipios, por su relación cercana con la gente, para delinear una fuerte estrategia. Será la propia sociedad la que va a salvar a la niñez en Argentina. Claro que eso implica una fuerte disputa porque hay sectores que saben bien qué tipo de persona quieren. Una persona desesperanzada con el futuro. Eso me raya la cabeza. Tengo el sueño de reconstruir la relación intergeneracional, que ahí es por donde nos mataron. Condenaron a la niñez, y a los viejos los sacaron de la actividad productiva, no sirven. Ya van dos generaciones de chicos que no conocen el empleo. Con patrones de consumo que no son de nuestra cultura.

 

Escrito por Mónica Ambort (PRENSARED)    

Fuente: www.nortedelbermejo.com.ar

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1 COMENTARIO

  1. Un niño nace con un potencial increíble, de acuerdo de lo que se alimente luego, tanto nutricional como educacional y socialemente se va formando su modelo de adulto..claro está que hoy el camino es de ripio y hay que sortear demasiadas dificultades para obtener un claro modelo, y su potencial lamentablemente queda desvastado según su suerte.
    Esto es verdad y cruel, por ello habría que apuntar al fortalecimiento humano desde la niñez, pero desde las familias, empezando por una sexualidad responsable, un embarazo deseado, trabajo digno y posibilidades de educación en equidad!!!!!!!!!

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