Podría ser “Hantavirus”.

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Los baraderenses, muy temprano, nuevamente nos conmovíamos al escuchar la noticia del fallecimiento de  Enzo Perea, un chico de tan sólo 11 años, por causas que aún se desconocen.

Durante toda la jornada, hubo muchas versiones y  rumores, acerca de cuales fueron los motivos, pues no existió  ningún comunicado oficial, por parte de la Dirección del Hospital Lino Piñeiro, que hiciera referencia a lo acontecido.

Según algunas fuentes, médicas,  consultadas, podríamos estar ante un caso de Hanta virus. Aunque para llegar a la certeza de un diagnóstico como el citado, demoraría varios días hasta obtener los resultados de análisis muy específicos.

Es importante conocer  algunos datos importantes acerca de ésta enfermedad.

¿Qué es el Hanta Virus?

El síndrome del Hantavirus es una enfermedad infecciosa aguda, habitualmente grave, producida por un virus que infecta a distinto tipos de roedores (ratas, ratones) que permanece en ellos de por vida sin provocarles ninguna enfermedad, y que puede llegar al organismo humano a través de la vías respiratorias o por medio de heridas.

¿Cómo se presenta la enfermedad?

En el ser humano se pueden producir dos enfermedades a causa de la infección por Hantavirus: el síndrome pulmonar, en el que se presenta fiebre y distréss respiratorio, o el síndrome renal, con fiebre hemorrágica, por la cual se ven afectados los riñones. Son frecuentes las cefaleas, dolor abdominal y dolor de ojos.

La sintomatología inicial parece la de una gripe, hasta que sobrevienen las dificultades respiratorias. Estos síntomas aparecen habitualmente entre una y dos semanas después de contraer la infección por contacto con los roedores. Los casos que se han consignado en la presente temporada afectaron todos al sistema respiratorio.

La enfermedad se desarrolla en dos etapas:

Período de Incubación:  “Puede llegar” a los 45 días (también puede ser menor). Aparece luego una fase que se manifiesta como un estado gripal que dura varios días, con el agregado de dolores musculares, tos, cansancio y vómitos, y no hay medicación que mejore el cuadro. Lo mejor es internar al paciente en esta etapa para establecer fehacientemente la presencia de la enfermedad.

Segunda Fase: Aparece una semana después, con dificultades respiratorias. El paciente debe ser derivado a Terapia Intensiva y es el momento crítico en donde el enfermo puede morir. Aproximadamente entre el 50 y el 60% de los infectados mueren; esto depende de cómo se desarrolle el virus en cada persona, relacionado con la calidad de las defensas del afectado.

Las vías de transmisión son:

A.- Inhalación de partículas virales suspendidas en el aire provenientes de excretas, orina y        saliva de ratones.

B.- Contacto directo con la orina (heridas en piel y mucosas).

C.- Mordedura de ratón (saliva).

D.- Contaminación de alimentos y agua.

E.- Se desconoce si es posible transmisión persona a persona.

En cuanto al riesgo del contagio, está demostrado que en nuestro país la posibilidad de contagio es baja, y se encuentra dentro de los parámetros mundiales (Dra. Delia Enría, directora del Instituto Miaztegui de Pergamino, La Nación 21/11/96).

Las poblaciones más expuestas o lábiles a contraer Hantavirus, según Steve Simpson, especialista en Hantavirus de la Universidad de Nuevo México, son los individuos de uno u otro sexo, de entre 11 y 69 años, y el promedio va entre los 30 y los 40 años.

El roedor convive con el virus sin contagiarse, como hemos dicho, y lo elimina en la orina, las heces y la saliva. Las personas se enferman al tomar contacto con las excretas del roedor a través de la boca, la nariz, los ojos o heridas. Pero el contagio se produce fundamentalmente por vía aerosílica (los aerosoles son partículas de polvo en suspensión) cuando el ser humano inhala los vapores desprendidos de las excretas del ratón, en los que está presente el virus. Estos aerosoles pueden ser residuos sólidos o microgotas de agua en el caso de pasto mojado.

También se puede producir contagio a través de mordeduras del ratón, o si los productos orgánicos del ratón contaminado toman contacto con lastimaduras en la piel de la persona, aunque estas formas son infrecuentes.

El contagio por vía aerosílica, que es la más probable, se da en lugares cerrados con presencia reciente de roedores.

Resulta improbable el contagio por esta vía en lugares abiertos y expuestos al viento. También hay consignados casos de contagio de personas dedicadas a la limpieza en áreas infectadas por roedores. El virus no sobrevive demasiado tiempo en contacto con el ambiente.

Hasta el momento no existe vacuna ni tratamiento.  El bajo número de casos dificulta el desarrollo de una vacuna, y hace poco atractiva la investigación de los laboratorios.

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