Profundo Dolor, en el Adiós de Andrés Martín

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El pasado Martes en horas de la tarde, se inhumaron  en el cementerio parque “Portal de Paz”,  los restos de Andrés Martín, de tan sólo 21 años.

Con un profundo dolor, sus familiares, amigo y vecinos de la ciudad acompañaron sus restos a la última morada.

Andrés Martín había desaparecido el 21 de septiembre luego de concurrir al baile de la primavera en el Club Atlético Baradero, lugar en el cual había sido visto por última vez.

Luego de 43 días de intensa búsqueda, en las primeras horas de la tarde del lunes 3, se produjo el hallazgo, en profundidades del río Baradero,  en la zona cercana a la planta fabril de la empresa Atanor, del vehiculo, Fiat Espacio 147, en el cual, en su  interior se encontró el cuerpo sin vida de Andrés.

Si bien esa zona había sido  rastrillada en varias oportunidades sin resultados positivos, según se pudo saber,  esto se debía a que el vehiculo estaba ubicado de tal manera que complicaba la localización.

Héctor Martínez, superintendente del Interior,  de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, manifestó que: “Se trata de un cuerpo sin vida, con un estado de descomposición compatible con el tiempo de desaparición.” En relación a las características físicas del joven, indicó: “Es coincidente: no obstante hay indicios que nos llevan a la conclusión de que no se trataría de un hecho doloso».

Inmediatamente, con un profundo dolor,  el  tío,  confirmaría que el cuerpo hallado era el de Andrés.
El cuerpo fue examinado en el lugar por el médico de la policía y remitido a la morgue judicial de San Nicolás para la autopsia.
En el examen post-mortem no se encontraron rastros ni evidencias que cambien las sospechas que se consideraron desde un principio. No se hallaron traumas en el cuerpo del joven. Para la justicia, avalando los dichos de sus familiares, no caben dudas que se trató de un suicidio. La causa es investigada por la UFI Nº 3 a cargo de la Dra. Helena Terreno.

   

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1 COMENTARIO

  1. NUNCA ES TRISTE LA VERDAD
    Lo que no tiene es remedio

    Hace mas de veinte años, vi. por primera vez la película “Testigo en peligro”.
    Al final, y contrariamente a lo que yo esperaba, Harrison Ford no se queda en el pueblo. Se va.
    Recuerdo que me quede mirando como se alejaba, pensando que en algún momento se arrepentiría y volvería. Pero nunca vuelve y la película termina. De haber podido le hubiera cambiado el final, pero era imposible.
    Con el tiempo la volví a ver dos o tres veces más. Por supuesto que siempre terminaba igual, pero ya no me molestaba tanto. Sabia como terminaba y me había acostumbrado a eso.
    Que no nos pase lo mismo, porque este final es infinitamente peor, terrible y doloroso. Porque este es real.
    Y, lamentablemente, tampoco podemos cambiarlo.
    Pero si podemos, cada uno desde nuestro lugar, cambiar otras cosas.
    Porque a esta no me gustaría verla de nuevo.

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