Publicación Solicitada: Baradero y la cuarentena que propone Sanzio

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Por Esteban Hoffmann

El pasado viernes, el presidente Fernández, a modo de exposición, mostraba en filminas los “logros de los argentinos”,  mezclando increíblemente en gráficos mediciones de universos dispares con números muy pocos creíbles sobre los casos de sospechosos e infectados por la pandemia del coronavirus. Es llamativo que hablara de números un gobierno que se niega a implementar como medida el testeo masivo en los lugares de trabajo y en los barrios para poder tener un control más riguroso y concreto de cuál es verdadero mapa y cuáles son los focos de un virus que todos los días va cobrando vidas por la negligencia estatal y el estado precario de los sistemas de salud producto de un gran ajuste fiscal por parte del estado nacional, que ha destinado en más de una oportunidad recursos económicos para salir al rescate de los bancos y las grandes empresas.

Lo cierto es que las filminas de Alberto no hacen otra cosa poner de manifiesto que la política del Estado para resolver la crisis de la pandemia fue realmente pobre y que ésta no tiene ningún tipo de salida en los términos capitalistas, y cómo espera resolver dicha crisis la casta política que hoy propone un acuerdo nacional como dique de contención y se presenta ante las familias como los buenos de la política que trabajan de manera fraternal y cooperada en pos del bien común.

Lo real es que este acuerdo  nacional, que lleva puesta la firma de las entregadoras y arrastradas centrales sindicales, no es otra cosa que el salvataje una vez más de los intereses privados de los grupos capitalistas y los especuladores, que como en las crisis anteriores, son quienes salen como los grandes ganadores, mientras se pauperizan las condiciones de vida y de trabajo del conjunto de las familias obreras.

Empresarios como Paolo Rocca, de Techint, que despidió a 1450 trabajadores en Campana, o el mismísimo amigo de Moreno, el empresario Ricardo “Carne  para todos” Bruzzese, que arremetió primero con 240 despidos en su frigorífico, y que luego de ser asistido por el brazo represivo de Berni con una brutal represión a los obreros que fueron a defender sus fuentes de trabajo, volvió a mostrar su voluntad patronal de despedir y dejar en la calle a trabajadores, haciendo efectivos nuevos despidos, pero esta vez, y más grave aún, tocando a su organización interna, el cuerpo de delegados, han demostrado el carácter de clase del régimen político y los intereses sociales que representa tanto el  Estado como la clase dirigente, que sale en televisión a decirles “miserables” por despedir, pero cuando estos despiden, les envían la policía para descomprimir un conflicto a base gases y balas.

También las patronales de Mc Donald’s, Mostaza y Burguer King aprovechan el contexto de pandemia y confinamiento social para despedir y no asumir el pago de salarios a trabajadores;o, comolos supermercados como COTO, que al ritmo de coro con otras patronales rebajan los salarios de los trabajadores aludiendoa “problemas económicos”.

Pero este ataque en regla de las patronales no se limita al sector privado de la actividad sino que encuentra también un Estado que como buen pagador de las deudas que absorbieron los amigos de los diferentes gobiernos, descansa la presión fiscal sobre los trabajadores estatales, jubilados y docentes, como los 70 días sin pago de Arcioni a los estatales  en Chubut.

También es miserable el monto destinado a la emergencia familiar, las IFE, que con 10 mil pesos mensuales pretende alivianar la situación económica de millones de familias de trabajadores desocupados o trabajadores informales, a merced del nivel de filtros y trabas inauditos puestos por el Estado a los beneficiaros, que sólo buscan que el recurso sea lo más acotado posible.

Pero el cuadro general en el que se desenvuelve un confinamiento socialestá acompañado de una crisis económica de enormes proporciones, que choca violentamente con los planes originales de un elenco gobernante que demuestra día a día que está frente una improvisación cotidiana de medidas que tienden a endurecer la represión sobre los barrios más postergados mientras les va abriendo juego a las patronales para desarrollar despidos, rebajas salariales y suspensiones.

EL cuadro represivo para sostener el aislamiento se ha ido incrementando paulatinamente mientras recrudecen las tensiones entre los diferentes actores sociales.La represión en el frigorífico para hacer pasar los despidos no es un hecho aislado. El aparato represivo ha encontrado en los marcos de la cuarentena lavía libre para reprimir y llevar adelante diferentes prácticas hostiles a miles de trabajadores y trabajadoras de los barrios, con la excusa del “cuidado de la cuarentena”. Se haintensificado en este último tramo del aislamiento preventivo y social un número importante de denuncias de todo tipo y en varios lugares diferentes, desde la sospechosa muerte de una mujer que apareció ahorcada en una comisaria de Mendoza luego de que fueraaprehendida por “violar la cuarentena”hasta jóvenes de los barrios de La Matanza filmados por el personal policial mientras eran sometidos a humillaciones, lo que recuerda los tiempos más oscuros de la dictadura militar.

Frente a la situación de crisis agravada a nivel nacional, Baradero comienza a ser testigo de la brutalidad del Estado y de sus prácticas policiales. Una de las patronales locales, que ha salido el día lunes 14 a tocar los salarios de los trabajadores de la curtiembre de Donto, Campanera, el campeón de los pagos atrasados entre las patronales  más negreras, abonó el pago del 60% de los haberes del salario de sus trabajadores, lo que motivó un paro el día lunes por parte del sindicato  de curtidores, que además de denunciar la rebaja salarial que incumple el decreto nacional de prohibición de despidos, suspensiones y rebajas salariales, denuncia que la patronal no viene abonando desde hace meses las cargas sociales de sus trabajadores. Un atropello tras otro de parte de Campanera.

Mientras los trabajadores de Donto tomaban las medidas de fuerza, una trabajadora docente, en la comisaría local, fue violentada por un efectivo policial frente a sus superiores luego de que la ésta tuviera un accidente de tránsito mientras iba a buscar a sus hijos luego de realizar compras para el hogar. Según la policía, la docente no estaba cumpliendo la cuarentena. Los policías no le permitieron hacer su descargo y explicar que iba buscar a sus hijos, dado que el nivel de maltrato y el tono amenazante del policía en cuestión la hicieron romper en llanto, sufrir y temblar de miedo.

Este hecho, que conmovió a muchos baraderenses pero no a los representantes de la mesa sindical, que no se pronunciaron ni contra los despidos ni contra el maltrato recibido por la mujer nada más y nada menos que una comisaria, muestra el grado de complicidad de parte de las dirigencias oficialistas (entre ellas, los mismos sindicatos docentes como SUTEBA,FEB y UDOCba).Sanzio, un intendente del riñón sindical del SMATA, es parte de la misma mesa y es la dirección de la misma.Es por ello que la mesa sindical no ocupa ningún lugar de lucha contra los ataques patronales y los atropellos de la policía comunal sino, por el contrario, ocupa un rol pasivo y contenedor de la bronca. La mesa sindical se está encargando de dejar pasar todos los ataques del intendente local al conjunto de los trabajadores de la ciudad. Esos ataques no comenzaron ayer en una comisaria, ni tampoco en las puertas de una curtiembre sino que tienen un inicio en el decreto que prohibió el pase a planta de 45 trabajadores municipales, algunos de ellos despedidos, en el aumento de tasas de febrero y en un retraso de 3 meses en el pago de las horas extras a trabajadores que están trabajando de manera precaria y que están totalmente expuestos al coronavirus, como es el caso de los trabajadores y trabajadoras del hospital, que no son ni ser siquiera  testeados como medida básica y elemental para llevar un control y un resguardo.

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