Qué fue de la anciana que encerró al ladrón: cómo se lee, diez años después, “Más liviano que el aire”

0
340

 

Más liviano que el aire no ha dejado de estar presente”, dice el escritor Federico Jeanmaire una década después de haber ganado la 12ª edición del Premio Clarín de Novela con ese libro. Fue en la noche del 27 de octubre de 2009 y ahora, desde la casa de su madre en Baradero, sin computadora a mano y respondiendo desde el diminuto teclado de su celular, dice a Clarín que es una historia que “está siempre”. Y habrá que coincidir porque en octubre editorial Edhasa lanzará una edición especial para celebrar este décimo aniversario.

“Más liviano que el aire no ha dejado de estar presente”, dice el escritor Federico Jeanmaire. Foto Diego Waldmann.

“Más liviano que el aire no ha dejado de estar presente”, dice el escritor Federico Jeanmaire. Foto Diego Waldmann.

En 2009, Jeanmaire se quedó con el primer premio del certamen organizado por este diario y su recompensa de cien mil pesos gracias a un manuscrito titulado Más que se impuso entre otros 682 textos presentados. La historia aparecía firmada con el seudónimo «Dinamarca» y comenzaba con una situación insólita: una anciana de 93 años había sido asaltada en su casa por un chico de 14 pero logró encerrarlo en el baño y, desde afuera, quería contarle una historia antes de liberarlo. El jurado, presidido por el Premio Nobel de Literatura José Saramago, había calificado al libro como una tragicomedia negra, «desternillante y atroz», mientras Jeanmaire, emocionado, esa noche en el Malba había dicho: “A mí, lo que me interesa es lo solos que vivimos todos y lo difícil que nos resulta comunicarnos, y que es esa soledad lo que termina por generar violencia».

Ahora, entre mate y mate con su madre, dice sobre la vigencia de la novela: “Sospecho que tiene que ver con las dificultad de comunicarnos, de comprender al otro, de escucharlo. También con la violencia que pueden generar esas dificultades”. Sucede que Lita, la anciana protagonista de la historia, quiere contarle a Santi, el asaltante atrapado, la historia de su madre. “Me lo va a terminar agradeciendo –le dice al chico en la novela–. Y, quizás, hasta yo misma aprenda algo con usted. Sería raro, estoy demasiado vieja como para todavía tener algo que aprender de un muchacho. Pero, quién le dice, en una de esas”.

El escritor Federico Jeanmaire en 2009 cuando ganó el Premio Clarín Novela. / Marcelo Carroll y Roberto Ruiz.

El escritor Federico Jeanmaire en 2009 cuando ganó el Premio Clarín Novela. / Marcelo Carroll y Roberto Ruiz.

La nueva edición llevará un prólogo de Federico Jeanmaire titulado “Algo sobre la novela, un montón de años después”. A tono con la música de la novela, en ese texto el autor recupera el nacimiento de la historia y algunas situaciones personales (y bastante divertidas) que acompañaron la escritura.  Por ejemplo, cuenta: “La terminé de escribir en Baradero, en el jardín de la casa de mi madre”. Desde ese mismo lugar, ahora el escritor dice que no le cambiaría nada a Más liviano que el aire: “El escritor que soy ahora está trabajando en otras cuestiones. En otras obsesiones. Y no le cambiaría nada a la novela. Es la novela que quería escribir en aquel momento. Y la escribí con las herramientas que tenía en aquel momento. Creo que está bien así como está”, anota con los dedos sobre el celular.

Antes de esto, y antes del Premio Clarín, Jeanmaire estudió Literatura en la Universidad de Buenos Aires, donde dio clases en la cátedra de Literatura Argentina que encabezaba entonces la ensayista Beatriz Sarlo. Además, fue investigador en literatura española del Siglo de Oro, por lo que fue becado en 1990 por el Ministerio de Relaciones Exteriores de España para trabajar en la Sala de Manuscritos de la Biblioteca Nacional. Su libro Miguel, una biografía ficticia de Cervantes, fue finalista del Premio Herralde de Novela y publicada por la editorial Anagrama.

Betiana Blum caracterizada para interpretar a la anciana de "Más liviano que el aire", en 2011/ Fernando de la Orden

Betiana Blum caracterizada para interpretar a la anciana de «Más liviano que el aire», en 2011/ Fernando de la Orden

Sin embargo, todo cambió con la publicación de Más liviano que el aire, un libro que no ha dejado de acompañarlo. “Está siempre –escribe el autor a Clarín–. Porque se publica en algún país o porque lo han leído en una escuela y voy a hablar con los alumnos. Y cada una de esas cosas me hace pensar. Por ejemplo, tenía mucha ansiedad por saber cómo podían recibirla los lectores árabes. Se tradujo hace un año y se ha leído bastante. Me conmovió una lectora que escribió que la hizo llorar el final y que una novela que hace llorar al final es mala. No mala en el sentido de que no le haya gustado; mala simplemente porque hace el mal como algunos seres humanos”.

Para saber si la lectora tiene razón o no, si el desenlace es cruel o solo inesperado, habrá que volver a (o desembarcar en) la novela. Algo anticipa Jeanmaire en el prólogo: “Me faltaban las últimas páginas cuando llegué al pueblo. Con la idea de un final abierto. Pero se me fue de las manos. Lita no me dejó, se empecinó en terminarla como terminó. Y yo la dejé hacer, mis personajes siempre terminan por hacer lo que quieren, nunca los pude manejar”.

clarín.com.ar

Comentarios de Facebook

[fbcomments]

DEJAR UN COMENTARIO

Por favor ingresa tu comentario
Por favor ingresa tu nombre aquí