Raquel Papalardo: La rectora del «Mariano Acosta», es baraderense

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Raquel Papalardo, es rectora de la Escuela Normal Nº 2 “Mariano Acosta”. Profesora de Geografía desde hace 31  años trabaja en la escuela como docente y la semana pasada desato un gran debate al verse por Internet un video donde Raquel moja a los alumnos con una manguera, el Gobierno de Macri no quiere que continúe en el cargo, pero los alumnos, padres y colegas si.

Raquel Papalardo es de Baradero y hoy leímos una nota que dio al diario Critica de la Argentina, que nos pareció interesante, por tal motivo la hemos copiado textual para que conozcas a esta docente baraderense.

 

VIDA, INTIMIDAD Y HUMOR

Con la rectora Papalardo en su casa

Entró al Mariano Acosta en 1977 y tiene 57 años. Nació en Baradero y es profesora de Geografía. Es viuda y crió a los tres hijos de su marido.

 

“Soy muy mangueróloga”, se ríe Raquel Papalardo, rectora de la Escuela Normal Nº 2 “Mariano Acosta”. Es profesora de Geografía y fue cuestionada por manguerear a los alumnos de quinto año en el día de su despedida. “Fue un minuto”, minimiza Raquel, y cuenta que su conducción se caracteriza por poner el cuerpo. Por eso, ella se metió en el ritual de la despedida de quinto año, acordó las pautas, se rió y les dio la despedida a sus alumnos con un poco de agua. Pero el agua bendita trajo polémica.

“Mi gran preocupación era que no se resbalara nadie. Por el agua no me preocupe. De paso, lavaron el patio”, se ríe, se vuelve a reír, la mujer que nació hace 57 años en Baradero. En el Club de Regatas de su pueblo aprendió a nadar. Y también a remar. Aprendió a domar el agua y a divertirse en las tardes de travesuras empapadas. Raquel dirige una escuela, pero asume que tiene alma de niña y que de niña fue traviesa. Lleva el sello de las travesuras de pueblo. ¿Le gustaba el carnaval? “Me encantaba –afirma–. Nos reuníamos en casa y jugábamos chicos contra chicas. Una vez en el club agarré un fuentón y bañé a mis amigos. Pero ellos después me metieron en el barro y salí negra. Eso sí: cuando hago una broma me banco que me la hagan.”

Raquel fue a un colegio de monjas en Baradero. Intentó estudiar Geología en Buenos Aires y le fue mal. Volvió a aprender piano, pero no era su pasión. Y venció en su tercera vocación. Se metió en el profesorado de Geografía y encontró su lugar en el mundo. “Amo el aula”, dice. Entró al colegio Mariano Acosta en 1977. No militaba en ningún partido político y apenas escondía los fascículos de “El país de los argentinos” debajo de la cama. Después, se enamoró de la geopolítica en un curso del Centro de Militares Democráticos. Y completó su carrera con la Licenciatura en Geografía y una Diplomatura en Gestión Educativa en FLACSO.

Aunque su estilo de gestión no tiene definición académica, pero sí se encuentra en los modales de pueblo: es campechana. “Una se fue aggiornando y fue aprendiendo de la democratización de la escuela. Lo fundamental para que un chico aprenda es un buen vínculo en el aula. También hay que ser exigente y poner límites. A veces, la escuela es demasiado floja con los límites, y eso hay que mejorarlo porque tampoco tienen límites en la casa. Pero mi estilo no es ejercer la autoridad desde arriba. Los chicos me respetan porque ven mi presencia y mi trabajo. Yo soy de tirarme al piso en un ensayo de una obra de teatro a ver si hay un enchufe y no voy al baño privado, ni al de profesores, sino al de las chicas. No es malo bajar, ni estar entre los chicos, eso no es perder el respeto”, proclama el abecé de la pedagogía Raquel.

EL COLEGIO, SU VIDA. Para ella, su vida es el colegio. Y también hizo su vida a partir –y con– el colegio. En 1984 conoció a su marido Carlos Fredes en el mismo lugar donde conoció su pasión y donde reconoce su vida: el Mariano Acosta. Él era maestro y tenía tres hijos –Carolina, de 28, Facundo, de 34, y Florencia, de 37–. No pudieron tener hijos de la pareja. “Me hubiera encantado, pero no vinieron. Por eso, pude dedicarme tanto al trabajo, de las nueve de la mañana a las nueve de la noche”, suelta ella. Pero el maestro y la profesora sí tuvieron una vida juntos donde el colegio entraba en el departamento chiquito de Balvanera, tanto que él se quejaba porque la casa parecía una sucursal del Mariano Acosta cuando ella atendía llamadas a cualquier hora.

Desde 1998 a 2007 ella fue vicerrectora. El 2008 era el año de consagración de toda una carrera, pero se convirtió en el más triste de su vida. El 11 de enero, Carlos murió y a ella todavía los ojos se le hacen agua hablando de él, de cómo lo querían los chicos, de los homenajes y de su ausencia. Este año, su vida naufragó más de una vez. El 5 de julio también murió su mamá (Raquel Rosa) y el dolor siguió con el fallecimiento de dos primos y un tío. Apenas la sostuvieron el trabajo y algunos pocos rituales. Ya no cocina, pero sí riega –manguerea– sus flores todas las noches.

 

Nota y foto: Diario Critica de la Argentina

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11 COMENTARIOS

  1. Me parece que están haciendo mucho escombro con esto de la manguera,la critican y juzgan mal de más.Si los docentes pueden compartir las penas de los alumnos ¿porqué no pueden compartir sus alegrías?

    Los medios de capital deben estar sin noticias para querer embarrar a una docente por compartir un juego con sus alumnos.
    ¿no pasa nada en el país?

  2. HOY

    -La vieja y la manguera-
    (Tango)

    Hoy, que nos roban sin tener,
    cuando nos matan por matar,
    mientras nos mienten el ayer
    y el mañana está por ver.

    Hoy, que los valores se retuercen,
    en los dientes que los muerden
    afilados de poder.

    Pero hoy, todavía hoy,
    en esta vida y estos días,
    yo no dejo de creer
    voy buscando la dulzura
    toda risa se agradece
    como el pan y la ternura,
    el amor que es para siempre,
    y la palabra sin dobleces.

    Hoy, perdoname si me río
    de la vieja y la manguera,
    pero en este carnaval
    todo esta fuera de lugar,
    yo no sé si es la manera
    de aplacar las lindas fieras
    en el patio de la escuela
    empaparse las remeras.

    Hoy resulta que es lo mismo:
    La directora que un bombero.
    El general que un ordenanza.
    La vedette que un compañero.

    Hoy, me río…
    de vos por este lío
    y al reír también me río
    de nosotros y de mí…

    Pero hoy, todavía hoy,
    en esta vida y estos días,
    yo no dejo de creer
    voy buscando la dulzura
    toda risa se agradece
    como el pan y la ternura,
    el amor que es para siempre,
    y la palabra sin dobleces.

    Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
    http://www.plumaderecha.blogspot.com
    Estado Libre Asociado de Vicente López.

  3. Raquel:
    Es lógico que el gobierno de Macri te quiera fuera de la escuela por mojar los alumnos en un festejo. Ellos no necesitan competencia. Suficiente con el orín propio que vierten de manera permanente sobre los ciudadanos de Capital.

  4. lodelbeto: no confundás a la gente que bastante atrasados estamos culturalmente los argentinos. «Orin», como escribiste, significa herrumbre. Supongo que quisiste decir «orina».
    En cuento a lo concerniente a la señora Papalardo, que la quieren despedir de su cargo digo, es una abominación. En apariencia es una buena profesora, eso importa no la manguera.

  5. Macri no tiene incumbencia en este tema ,le puede no haber gustado la forma de festejar con lo9s alumnos,pero en todo caso,quienes actuarian de oficio serian los inspectores de la rama de educacion,y si asi lo consideraran a lo sumo le iniciarian un sumario pero despedir del cargo?…Tanto que se critican alos jovenes cuando encuentran una docente entregada con amor y dedicacion y con bu4en humor….no va?Qu4e Macri se ocupe de darles aumento a los docentes y baje la soberbia,la nariz parada.-Seguro Raquel que los alumnos te deben querer mucho,y si te llegan a hacer problemas saldran a reclamar por vos .-Yo te felicito que despues de 31 años de trabajo,mantengas intacta la capacidad de asombro y el buen humor.- Suerte en tu vida!

  6. Todo mi respeto y admiración hacia la profesora. Jamás conocí a una persona así.

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