sexualidad responsable y aborto en adolescentes

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APRENDAMOS A RESPETAR LA VIDA. APRENDAMOS A QUERERNOS. APRENDAMOS A CUIDARNOS. PARA  PODER PRACTICAR Y DISFRUTAR DE UNA SEXUALIDAD RESPONSABLE, HAY QUE ESTAR PREPARADOS

El amor que sentimos por algo es fruto del conocimiento que de ese algo tengamos y se acrecienta conforme nuestro saber se torna más seguro»
                                                                                    (Leonardo da Vinci)

Infinidad de estudios han demostrado la asociación, casi obligada, entre maternidad adolescente, aborto, marginalidad y falta de educación. Pero un flamante estudio de la Universidad Kennedy —pese a lo relativo de la muestra— revela otra tendencia: el embarazo temprano y la interrupción voluntaria del mismo aparece, también, en sectores socioeconómicos medios, donde no pueden argumentarse problemas económicos ni carencia de información.

Los resultados de una encuesta realizada sobre una muestra de 300 chicas de clase media de Capital Federal arrojan que el 15% de las adolescentes de clase media que ya han sido madres o están cursando actualmente un embarazo han tenido un aborto previo. El dato cuestiona las conclusiones de siempre y obliga a un nuevo debate sobre el tema, sobre todo porque la investigación también revela que el 90% de estas jóvenes, a pesar de haber pasado por un episodio tan traumático como es la decisión de frenar un embarazo, no usó ningún método anticonceptivo al reiniciar su vida sexual.
el 90% de estas  chicas no había usado métodos anticonceptivos al reiniciar su vida sexual. Este dato es muy alarmante: uno tendería a pensar que, habiendo pasado por una experiencia tan terrible y teniendo acceso a la información, el uso de anticonceptivos es casi obvio. Y no es así», agregó.

Lo que más llamó la atención de los profesionales es que la mayoría de las madres y de las chicas embarazadas reconoció haber tenido acceso a información sobre anticoncepción. «Esto demuestra que la información, por sí sola, no resulta suficiente. Creemos que es porque permanece a un nivel intelectual, y que la clave es la diferencia entre información y formación: esta última tiene que ver con la imitación de valores, con el ejemplo; de esa manera, se inserta en la personalidad y se manifiesta en la conducta»

Según el especialista, el descuido y la repetición de un embarazo en quienes disponen de información sobre salud sexual se explican, también, en las particularidades de la mentalidad del adolescente. «En esa edad —dice—, los actos están muy teñidos por la desidealización, la necesidad de separarse de los padres, de llevar la contra y de llamar la atención. Por eso hay que tener en cuenta quién transmite y de qué manera. Y por eso es más importante formar que informar».
El tema no es menor. En el país nacen, cada año, más de 110.000 bebés de mamás que tienen entre 10 y 19 años. Representan casi el 17% del total de nacimientos, cuando la media internacional alcanza el 5%. Estaba claro que la educación sexual resultaba insuficiente; ahora, parece que también está siendo ineficaz. Y que algo de ese saber, de ese mensaje, debe llegar a algún rincón más allá de lo intelectual para que el deseo de cuidarse, de quererse y hasta de no autodestruirse, se instale como es debido.

En la actualidad investigaciones citan las secuelas emocionales del aborto en adolescentes como pesadillas, culpa, tristeza, entre otros. Todo este conjunto de síntomas algunos autores lo denominan como el Síndrome Post Aborto. (Schnake, 2000).

Cabe además mencionar el grado de disposición que marcan las estadísticas hacia suicidios, depresión y estrés en mujeres que han vivido abortos en su adolescencia. (Reardon, 1993)

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

El aborto ha sido practicado desde que empezó a organizarse la sociedad. Una revisión histórica revela que las leyes sobre el aborto han sido promulgadas con el propósito esencial de preservar la estructura de la sociedad. El feto fue considerado como algo que no tenía derecho, y que podía amenazar algunos valores sociales definidos. Los antiguos griegos creían que el feto no tenía alma. Platón menciona el incesto y la excesiva edad de los padres como indicadores del aborto. Se establecía que si el incesto había sido consumado, debían prescribirse «órdenes estrictas» para prevenir que el embrión saliera a la luz. Aristóteles sugirió incluso que el aborto debía practicarse cuando se tenía ya una cantidad razonable de hijos. Parece que muchas sociedades primitivas consideraban el aborto desde varias perspectivas. Las condiciones aceptables para inducir al aborto oscilaban desde el miedo al alumbramiento, hasta el embarazo como consecuencia del rapto o la maternidad impura. Evidentemente el aborto fue sancionado en aras de mantener el equilibrio de la sociedad. De modo gradual las razones sociales abrieron camino a las indicaciones médicas, que hicieron aceptable el aborto cuando el feto produjese una enfermedad en la madre o agravase ésta; la tecnología médica introdujo nuevos problemas, y las indicaciones médicas para el aborto se fueron limitando a algunos casos graves de enfermedades, y al mismo tiempo, el aborto provocado se hizo un procedimiento más seguro. Sin embargo, el aborto provocado es un tema que cala en todos los aspectos de las relaciones humanas y llega al fondo de la estructura de la sociedad. Como materia de discusión es difícil comentar sobre él; sin sentar las bases propias y personales, llega a ser un tema político social, religioso, moral, legal, médico, etcétera. En la conducta médica habitual la intención es preservar la vida y al mismo tiempo mejorar su calidad, sin embargo, realizar un aborto implica destruir una vida humana. Es por ello que algunos médicos y personal de la salud pueden negarse a presenciar o a participar en la realización y asesoramiento de los servicios de abortos.
Las angustias más candentes en torno al aborto parecen gravitar sobre tres aspectos fundamentales:
– Hasta qué punto nos pertenece la vida. 
– La mujer como individuo, ¿tiene derecho a controlar su cuerpo? 
– Qué consecuencias psicológicas tiene el aborto, si es que las tiene. Esto último haría referencia al impacto emocional del aborto en la vida de la mujer y los efectos de un embarazo no deseado. 

Por todo ello la práctica del aborto tiene detractores y partidarios y acaso toda la polémica gira en torno a estos 3 puntos candentes, y aún hoy día no se ha llegado a un acuerdo en todos los países e inclusive hay discrepancias dentro de una misma nación. En 1973 en los Estados Unidos se trataron de regular en todo el país leyes en cuanto al uso o no del aborto, y no se llegó a una unanimidad de criterios, los acápites más importantes fueron: 
– Durante el primer trimestre del embarazo, el derecho del aborto es una cuestión de la mujer y del médico que la atiende, el interés estatal es que no haya interferencia en esta relación personal. 
– Para los restantes meses del embarazo, el estado regula los procedimientos, en el sentido de que sean razonables para la salud de la mujer, obligando por ello a que las personas que intervengan en esta operación sean profesionales provistos de medios necesarios. 

COMPORTAMIENTO A NIVEL MUNDIAL
Cada año ocurren por lo menos cinco millones de abortos provocados entre las mujeres de 15 a 19 años. Debido a que en muchos países el aborto no está permitido por la ley, las adolescentes con frecuencia se someten a procedimientos inadecuados por parte de personas no capacitadas. Como resultado, las adolescentes constituyen un significativo y desproporcionado porcentaje de las muertes e incapacidades que causa el aborto en condiciones de riesgo. Los adolescentes por lo general cuentan con poca información sobre los temas de reproducción y sexualidad y poco acceso a los servicios de salud reproductiva y planificación familiar.

En Sri Lanka una tercera parte de los jóvenes entre los 16 y 24 años de edad no sabía la duración de un embarazo normal y menos del 5% había hablado sobre salud reproductiva con sus padres.

En muchos países en desarrollo la condición de la mujer en la sociedad está determinada por el matrimonio y la maternidad. Los adolescentes con frecuencia se casan temprano; en más de 50 países se permite el matrimonio a los 16 años o menos, y en siete de estos se permite a los 12 años de edad. Incluso las novias más jóvenes se ven presionadas inmediatamente a demostrar que son fértiles. A nivel mundial la mayoría de las personas se inician sexualmente durante la adolescencia. Las tasas más altas se encuentran en el África Subsahariana: en siete de estos países más de la mitad de las jóvenes entre los 15 y 19 años ha tenido relaciones sexuales. 

Millones de adolescentes son madres. En el África Subsahariana más de la mitad de las mujeres dan a luz antes de los 20 años de edad. En América Latina y el Caribe esta cifra disminuye a una tercera parte. 

En comparación con otros países industrializados, los Estados Unidos tiene las tasas más altas de embarazos, abortos y nacimientos entre los adolescentes, a pesar de que los demás países tienen tasas de actividad sexual similares o mayores.

El caso de Rusia es un buen ejemplo. En este país, la tasa de fecundidad actual es de 1,2 hijos por mujer, a pesar de que el acceso a métodos anticonceptivos es bastante limitado. Esta baja tasa de fecundidad está asociada a una tasa de aborto que está entre las más elevadas del mundo. A lo largo de su vida reproductiva, una mujer rusa experimenta un promedio de 2,5 abortos, aunque esta cifra supone una reducción con respecto al promedio de 4,5 abortos que se registraba hace 20 años .

Una ampliación del acceso a los servicios de planificación familiar contribuiría a evitar los embarazos no deseados y a reducir el recurso al aborto, una práctica que comporta importantes riesgos para la salud de la mujer. Datos referidos a Hungría para un periodo de 30 años demuestran que el recurso al aborto disminuye a medida que aumenta la utilización de anticonceptivos. La misma correlación se observa en Corea del Sur, Rusia y Kazakhstán, donde la tasa de aborto ha experimentado una reducción importante en la década de los 90, coincidiendo con la expansión de los servicios de planificación familiar. Un estudio reciente que compara dos distritos de Bangladesh también muestra que la tasa de aborto es inferior en el distrito que cuenta con un programa de planificación familiar más eficaz .
CONCEPTO DE ADOLESCENCIA
La OMS define como adolescencia al «período de la vida en el cual el individuo adquiere la capacidad reproductiva, transita los patrones psicológicos de la niñez a la adultez y consolida la independencia socio – económica» y fija sus límites entre los 10 y 20 años. 
Es considerada como un periodo de la vida libre de problemas de salud pero, desde el punto de vista de los cuidados de la salud reproductiva, el adolescente es, en muchos aspectos, un caso especial 

1.- Adolescencia Temprana (10 a 13 años) 
Biológicamente, es el periodo peripuberal, con grandes cambios corporales y funcionales como la menarquía. 
Psicológicamente el adolescente comienza a perder interés por los padres e inicia amistades básicamente con individuos del mismo sexo. 
Intelectualmente aumentan sus habilidades cognitivas y sus fantasías; no controla sus impulsos y se plantea metas vocacionales irreales. 
Personalmente se preocupa mucho por sus cambios corporales con grandes incertidumbres por su apariencia física. 

2. – Adolescencia media (14 a 16 años) 
Es la adolescencia propiamente dicha; cuando ha completado prácticamente su crecimiento y desarrollo somático. Psicológicamente es el período de máxima relación con sus pares, compartiendo valores propios y conflictos con sus padres. 
Para muchos, es la edad promedio de inicio de experiencia y actividad sexual; se sienten invulnerables y asumen conductas omnipotentes casi siempre generadoras de riesgo. 
Muy preocupados por apariencia física, pretenden poseer un cuerpo más atractivo y se manifiestan fascinados con la moda. 

3. – Adolescencia tardía (17 a 19 años) 
Casi no se presentan cambios físicos y aceptan su imagen corporal; se acercan nuevamente a sus padres y sus valores presentan una perspectiva más adulta; adquieren mayor importancia las relaciones íntimas y el grupo de pares va perdiendo jerarquía; desarrollan su propio sistema de valores con metas vocacionales reales. 
Es importante conocer las características de estas etapas de la adolescencia, por las que todos pasan con sus variaciones individuales y culturales, para interpretar actitudes y comprender a los adolescentes especialmente durante un embarazo sabiendo que: «una adolescente que se embaraza se comportará como corresponde al momento de la vida que está transitando, sin madurar a etapas posteriores por el simple hecho de estar embarazada; son adolescentes embarazadas y no embarazadas muy jóvenes». 

LA FAMILIA COMO INSTITUCIÓN FUNDAMENTAL DE LA SOCIEDAD FRENTE AL ABORTO
La familia como institución básica de la sociedad se basa en las relaciones de afecto y consanguinidad entre sus miembros, y sus funciones principales son la reproducción, la economía y educación de sus hijos a través de la transmisión de la experiencia histórico social y de los valores de la cultura a los nuevos miembros, así como las tradiciones y normas de la vida social. La influencia familiar es fundamental en la determinación del comportamiento sexual de sus miembros y sobre todo de los más jóvenes. A través de la comunicación familiar se transmiten valores, concepciones, acciones y comportamientos sobre sexualidad. En investigaciones realizadas con grupos de adolescentes y jóvenes se ha podido comprobar que el carácter repetitivo del aborto se produce entre otras cosas, por la incompleta transmisión de funciones y valores sexuales en el proceso de comunicación familiar. Se ha demostrado que tanto en los núcleos familiares como en las familias extendidas, en pocas ocasiones se orienta a las hijas sobre cuestiones referidas a la sexualidad, de la misma manera los padres resultan incapaces de crear responsabilidades en los hijos desde pequeños, ante el enfrentamiento de problemas que impliquen la toma de decisiones serias como el aborto. La madre resulta ser la principal fuente de conocimientos sexuales para la hija dentro de la familia y el padre quien impone límites y respeto, por tanto la persona menos confiable para hablar sobre estos temas. Por otra parte, la interrelación madre -hija abortista en el marco de la familia se observa permeada por problemas de desconfianza, desconocimiento de conflictos emocionales, falta de solidaridad e insatisfacción con los vínculos establecidos. 

El grupo escolar en el que se desenvuelve el adolescente ejerce gran influencia, y su conducta va a estar altamente influenciada por la opinión del grupo a la hora de tomar decisiones y acometer una tarea; además este constituye una vía de transmisión de normas comportamientos y valores, que en ocasiones es más influyente que la propia familia. La actividad sexual en los adolescentes se ha convertido en una norma; la mayoría considera que es necesario realizarla -como si fuera una moda-, y así tratan de buscar aceptación del grupo. Resultados de algunas investigaciones muestran que la mayoría de las abortistas son estudiantes o tienen aspiraciones de continuar sus estudios, señalando esta causa como motivo del aborto. Retrasar el deseo de tener un hijo en una adolescente escolar es adecuado, pero no es apropiado tener que recurrir al aborto. Se refuerza la necesidad de encaminar un serio trabajo de promoción de salud con los grupos escolares. Si se analiza al adolescente como individuo, tenemos que la adolescencia es la etapa de transición durante la cual el niño se transforma en adulto. En este período se producen aceleradamente cambios físicos y psíquicos. Aparecen y se desarrollan los caracteres sexuales secundarios y se producen cambios en los órganos genitales. En los países desarrollados, existe una tendencia a la reducción de la edad menárquica. Este proceso provoca el despertar temprano de necesidades sexuales sobre todo biológicas, y el arribo a la primera relación sexual precozmente, generalmente sin suficiente preparación para afrontar de manera responsable y consecuente esta experiencia. 

La maduración social por su parte se ha ido haciendo más compleja, o sea la persona adquiere el desarrollo pleno de la adultez a mayor edad e invierte un promedio de años de escolaridad mayor para lograr una preparación científica y técnica adecuada al momento que vivimos. Así el factor biológico repercute en el problema de la sexualidad por el hecho objetivo de que a edades mas tempranas ya los adolescentes están capacitados para fecundar sin tener el desarrollo y la madurez necesarios desde el punto de vista biológico para desarrollar un embarazo óptimo, ni un desarrollo social adecuado para enfrentar la maternidad y la educación de un hijo. 

En esta etapa del desarrollo también se producen cambios psicológicos que permitirán la formación de la personalidad en su plenitud. Se desarrollan y consolidan importantes formaciones psicológicas como la concepción moral del mundo, con todo un sistema de conceptos, criterios y opiniones propios acerca de la vida y las relaciones humanas y también se profundiza el concepto de sí mismo. Es un momento propicio para contribuir a formar valores, comportamientos, actitudes sexuales, adecuada autoestima, responsabilidad e independencia. La influencia de la familia, el grupo, las instituciones educacionales, el sistema de salud y la sociedad en general a través de todos sus medios de influencia ejercen su papel en la formación de estos importantes eslabones de la personalidad del adolescente. Estudios realizados con adolescentes abortistas evidencian superficialidad en el conocimiento de métodos anticonceptivos, el establecimiento de relaciones de pareja simultáneas y fortuitas -obligadas a acudir al aborto ante una relación de pareja inestable-, reincidencia en esta práctica; la mayoría no tienen hijos -no usan este método ante el deseo de reducir el tamaño de la familia o de espaciar el nacimiento entre los hijos- y acuden al aborto para no enfrentar la responsabilidad de tenerlos. Más de la mitad son muchachas solteras que tienen similares ritmos de actividad sexual que sus congéneres casadas, y por tanto expuestas al mismo riesgo de embarazarse, presencia de economía familiar desequilibrada y valores inadecuados acerca del papel de la mujer y la madre soltera. El desarrollo de recursos personales que constituyen factores protectores ante la presencia de riesgos para la salud, abre un interesante campo de trabajo de promoción de salud con adolescentes. La investigación de factores protectores y resilientes contribuye a identificar los elementos que hacen al individuo resistente a las adversidades y encamina el trabajo desde posiciones favorables para la salud. Finalmente consideramos, que las acciones de promoción de salud que favorezcan la conducta sexual responsable, que pretendan disminuir el embarazo y el aborto en la adolescencia requieren responsabilidades y esfuerzos compartidos entre los individuos, las familias, las organizaciones sociales, el sistema de salud y el sistema educacional. 

Los programas de promoción de salud deben promover cambios en los niveles individual, grupal y social. Todos son componentes de un sistema de factores determinantes de la salud, y no tener en cuenta este aspecto conduce a soluciones parciales, o a dejar el problema en similares condiciones. 

Dentro de los factores potenciales de riesgo de embarazo en las adolescentes se incluyen:
· Las salidas tempranas (las citas a la edad de 12 años están relacionadas con una posibilidad del 91% de tener relaciones sexuales antes de los 19 años y las citas a la edad de 13 se asocian con una probabilidad del 56% de actividad sexual durante la adolescencia). 
· El consumo de alcohol u otras drogas, incluyendo los productos del tabaco. 
· La deserción escolar. 
· La falta de grupos de apoyo o tener pocos amigos. 
· La falta de participación en actividades escolares, familiares o comunitarias. 
· La percepción baja o nula de oportunidades para el éxito personal. 
· La vida en comunidades o la asistencia a escuelas en donde la procreación a una edad temprana es común y vista como norma y no como un tema de preocupación. 
· Crecer en condiciones de pobreza. 
· Haber sido víctimas de abuso sexual. 
· Ser hija de una madre que tuvo su primer parto a una edad de 19 o siendo aún más joven. 

ASPECTOS BIOETICOS
Generalmente, a la azarosa circunstancia del embarazo indeseado, producto de la negligencia o la ignorancia, se le suele agregar, no con poca frecuencia, la decisión autónoma o impuesta de un aborto provocado farmacológico o instrumental, con los consecuentes riesgos gineco-quirúrgico, psicoafectivo y legal . Entendemos por aborto, sencillamente, la interrupción de un embarazo. Luego se le agregarán las calidades de deseado o no y de auto o hétero inducido. 
Esta crítica situación está entrecruzada por diversas variables a tener en cuenta en el momento de su abordaje.
1- Los marcos morales de la embarazada, del responsable del embarazo y en el caso de la adolescencia, de las familias parentales involucradas, 
2- Las características vinculares de estas familias,
3- Los aspectos bioéticos de los momentos de la intervención médica, 
4-Las legislaciones reguladoras de las prácticas abortivas de cada país, 
5- los valores morales del profesional de la salud que lo habilitarán o no a efectuar la práctica (en el caso en que éste intervenga, ya que el aborto puede autopracticarse o ser llevado adelante por personas ajenas a las ciencias de la salud). 
6- Diversas conceptualizaciones de la Salud Pública, que casi siempre producen colisión entre el principio de autonomía y el bien público, vinculado al principio de justicia sanitaria.

Al respecto se pueden señalar dos antiguas reglas deontológicas que le marcan al profesional de la salud la prohibición de practicar o inducir abortos: a) el juramento hipocrático, de 400 años a. de C. que reza: «Así mismo no administraré a una mujer un pesario abortivo …» y b) el juramento de Asaph del s. VI, que prescribe: «no daréis poción alguna a mujer embarazada por adulterio para hacerla abortar». Por el contrario, desde posturas más teleológicas o sociales, a) en los Consejos de Esculapio, del s. II, se lee: «…pero dudarás si es acertado hacer que sigan viviendo hombres atacados de un mal incurable, niños enfermizos que ninguna probabilidad tienen de ser felices y que transmitirán sus tristes vidas a seres que será más miserables aún… y b) la Declaración sobre maltrato y abandono de niños, de Singapur, 1984, recomienda en su art. 9, que «el médico debe participar en todos los niveles de la prevención proporcionando consejo pre y postnatal a la familia, identificando los problemas de formación del niño y aconsejando sobre planificación familiar y control de la natalidad».

La Bioética es una disciplina derivada de la filosofía, precisamente de la ética, que estudia «la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y la atención de la salud, en la medida en que dicha conducta es examinada a la luz de los principios y valores morales», y «que tiene como finalidad la regulación de los posibles desmadres, abusos y deslices de todo acto humano que altere irreversiblemente los procesos de la vida». Si atendemos al último párrafo notaremos que el aborto es un capítulo destacado de esta disciplina. Más aún si lo acotamos en la adolescencia, ya que desde el punto de vista bioético, las características propias de esta etapa evolutiva son la de un mundo moral incompletamente estructurado condicionante del grado de autonomía que torna dilemático el respeto de este principio, lo que redefine la modalidad de la relación médico paciente y la manutención de la confidencialidad del profesional y la confiabilidad de la paciente frente a un tema vinculado frecuentemente con el delito, como lo es el aborto para ciertas jurisprudencias. Como todo quehacer regulador, la bioética, aparenta tener connotaciones limitantes o prohibitivas que pueden generar antipatías, pero solo hará recomendaciones surgidas de la reflexión racional expuestas a través de un discurso argumentativo de validez lógica.

Ante esta cruda realidad, la medida más saludable pasa por  estar informados, concurrir al médico antes del inicio de las relaciones sexuales, utilizar preservativo siempre para prevenir enfermedades de transmisión sexual, aparte del método anticonceptivo indicado exclusivamente por un médico quien detallará las formas de usos y las precauciones del mismo .

POR UNA SEXUALIDAD RESPONSABLE, ES TAREA DE LAS FAMILIAS UN ASESORAMIENTO INTEGRAL Y DE LA EDUCACIÓN INSISTIR EN ESTE CAMPO, HAY QUE INVOLUCRAR A LOS JÓVENES EN ESTOS TEMAS POR DEMÁS DE RELEVANTES PARA SU PROPIO CUIDADO Y EL DE LOS DEMÁS.

LA MEJOR MANERA DE PREVENIR EL EMBARAZO NO DESEADO ES INFORMÁNDOTE

FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS “ Dr. SALVADOR ALLENDE “

AUTOR: 
Dra. Marilyn Hernández Sánchez. Dra. Odalys Teresa Sarmiento Rodríguez. Dra. Rayza Leyva Freyre Especialistas de I Grado en MGI.

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2 COMENTARIOS

  1. perfecta la informacion y el video, ideal para q los adolescentes compartan y discutan con sus padres.Si la informacion sale desde casa evitaremos embarazos no deseados y sus consecuencias.

  2. es una información muy acertada creo que esta etapa de la vida es para conocernos así mismos y alcanzar una madures para poder enfrentarnos ala vida, siendo adolescentes es difícil hacer eso y es mas difícil con una vida mas que debemos proteger.

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