Soledad, la epidemia menos pensada

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Paradoja de las paradojas: en la época de la híper comunicación, la conexión infinita a través de Internet, la proliferación de redes sociales y apps de todo tipo, y el millón de amigos de alcance inmediato viralización mediante, la soledad se ha convertido en la nueva epidemia. A tal punto que el Foro Económico Mundial (WEF, su sigla en inglés) la incluyó este año entre las tres grandes amenazas para la economía global, junto con el clima extremo y las vulnerabilidades económicas alrededor del planeta.

Frecuentemente asociada con los mayores, algunos resultados sorprenden: según estudios realizados en diferentes países, entre el 30% y el 40% de los adultos jóvenes se siente siempre o frecuentemente solo o dejado de lado. Una encuesta online de la BBC sobre 55 mil personas en todo el mundo el año pasado determinó que los niveles de soledad eran más altos en la franja de 16 a 24 años.Y un relevamiento del gobierno de Japón, citado en una nota del WEF, sobre hikikomori (la tendencia a recluirse en la casa, sin contacto social) mostró que eran 541 mil quienes lo hacían en el segmento de 15 a 39 años, duplicando lo registrado en 2010. Los expertos ponen el acento en la diferencia entre vivir solo y sentirse solo, el eje de la cuestión, que además se agudiza en las Fiestas. En muchos casos ambas situaciones van de la mano; en otros tantos, no. Sobre las consecuencias de la soledad en la salud física y mental, asimilan el riesgo de muerte prematura, en los casos de aislamiento prolongado, al de la obesidad, la contaminación del aire o a fumar 15 cigarrillos diarios.

El sitio Intramed da cuenta de un trabajo publicado en la revista Ageing Research Reviews que revisó más de 2.500 artículos relacionados con la vinculación entre demencia y soledad no deseada y evalúa ocho investigaciones al respecto.“Estos estudios sumaban a 21.525 participantes mayores de 65 años procedentes de América, Asia y Europa. Ninguno de estos individuos tenía demencia al inicio del estudio. Los resultados mostraron que la soledad no deseada se asocia con un mayor riesgo de demencia”, concluyeron los autores. Un cálculo asegura que en 2011, los trastornos mentales en Europa implicaron un costo de un billón de dólares. Responsable de una investigación presentada en 2018 en el congreso anual de Enfermería de la Sociedad Europea de Cardiología, Anne Vingaard Christensen resumió: “La soledad es un fuerte predictor de muerte prematura, peor salud mental y menor calidad de vida en pacientes con enfermedad cardiovascular, y un predictor mucho más fuerte que vivir solo, tanto en hombres como en mujeres”.

La magnitud del flagelo ha dado origen a respuestas e iniciativas de distinta índole, tanto públicas como privadas. El año pasado el Reino Unido le dio status oficial a la problemática al crear nada menos que el Ministerio de la Soledad: se calcula que son 9 millones de personas las afectadas, el 13,7% de la población total del país. También allí nació, en 2012 y de la mano de Esther Rantzen, The Silver Line, una línea telefónica de 24 horas que atiende, aconseja y acompaña a los mayores que se sienten solos; hoy recibe unas 10 mil llamadas por semana. Otras propuestas son bastante más heterodoxas. Hay emprendimientos que ofrecen el alquiler de amigos, como Rent a Friend, o el que creó Takanobu Nishimoto en Japón y que por 10 dólares la hora permite alquilar online a un hombre que ofrece a quienes lo deseen un oído atento, acompañamiento para ir a tomar una copa o la compañía que brindaría un hijo, a gente de todas las edades. Otros, como The People Walker, fundado por Chuck McCarthy en Estados Unidos tres años atrás, cobra por pasear acompañado. También allí, Sidewalk Talk es una iniciativa de la psicoterapeuta Tracy Ruble, que un día se apoltronó en la calle junto a unos amigos y unas cuantas sillas vacías para que quienes tuvieran ganas se sentaran a conversar con ellos. Cuatro años después, la idea, cuyo objetivo primordial es escuchar al otro y conectar con él, funciona en 50 ciudades de 12 países.

Semejante cantidad de iniciativas, a lo largo y ancho del planeta, brinda apenas una dimensión de la magnitud creciente del problema. La avalancha de estudios y comprobaciones acerca de sus consecuencias, aporta otra. Cada vez más comunicados, estamos todos cada vez más solos.

clarín.com.ar

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