Tartamudez: informe para padres y maestros.

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Generalmente, se manifiesta entre los 2 y los 5 años; los padres son claves en el tratamiento.

Fabiola Czubaj

La tartamudez, como el resto de los problemas al hablar, suele ser objeto de burlas o chistes. Sin embargo, la prolongación de un sonido o la repetición de una palabra en una conversación son muy comunes. Pero en casi un millón de argentinos, esa alteración involuntaria de la fluidez del habla (disfluencia) es tan impredecible como angustiante durante las actividades diarias, como hablar por teléfono o pedir algo en un quiosco.

«Hay situaciones que una debe atravesar a diario y no puede evitar, a las que muchas veces tememos porque nos exponen con nuestra tartamudez, como presentarnos, hacerle un pedido a un delivery o en un restaurante, hablar en público, leer en voz alta? En fin, momentos de interacción con los otros, en los que el foco está puesto más en el habla», dijo vía e-mail desde su lugar de vacaciones María, una contadora de 28 años.

Aseguró que toda su vida fue «una chica que a veces se traba». Aunque su tartamudez es moderada, aclaró: «Me desgasta mentalmente el esfuerzo para que no se note». Hace 12 años, la disfluencia apareció de repente, cuando menos lo esperaba. «Estábamos en una clase de inglés leyendo un texto y a cada alumna nos tocaba un párrafo por turnos, según la disposición en el aula. Cuando me tocó a mí, me trabé en una palabra y todas mis compañeras se rieron. Fue una situación muy desagradable. Tenía 16 años», recordó. Enseguida, comenzó el tratamiento.

La tartamudez, que afecta a unas 840.000 personas (2% de la población), es un trastorno neurobiológico que se puede controlar. La mitad tiene algún familiar cercano (abuelos, tíos o padres) que también tartamudean y los varones son los más vulnerables (4 por cada mujer). «En la gran mayoría de los casos, la disfluencia aparece cuando los chicos empiezan a armar la palabra-frase, a comunicarse, es decir, entre los 2 y los 5 años», explicó la licenciada Mara Luque, fonoaudióloga especializada en tartamudez en las universidades de Iowa y Pensilvania (EE.UU.) y docente de ese trastorno en la carrera de fonoaudiología de la UBA.

A esa edad, la tartamudez tiene características que vale la pena identificar para consultar rápidamente con el pediatra y el fonoaudiólogo para confirmar o descartar el diagnóstico. «Es cíclica, lo que hace que los padres la noten un día o una semana, y que desaparezca para reaparecer al poco tiempo. Generalmente, son repeticiones de sonidos, sílabas o palabras, y sonidos tensos prolongados», precisó Luque, de la International Fluency Association y la Asociación Argentina de Tartamudez (www.aat.org.ar).

Se sabe, también, que las personas disfluentes no se traban cuando cantan o rezan, y que lo hacen muchísimo menos cuando están solos, le hablan a un animal o, por ejemplo, leen o hablan con otra persona al unísono. Es frecuente, también, asociar la tartamudez sólo con las repeticiones, como cuando un chico dice: «Quiero una g-g-g-galletita» o «Quiero una ga-ga-ga-galletita» o «Quiero-quiero-quiero-quiero una galletita». Sin embargo, hacer fuerza para avanzar en el habla sería un signo más grave que la repetición en sí.

«Muchos papás dicen: «Antes, mi hijo era tartamudo porque repetía; ahora no, porque hace fuerza con los ojos y lo soluciona». Pero esa tensión se empieza a acumular y aparecen los bloqueos [silencio antes de empezar a hablar] y las prolongaciones [«¿Co-o-o-ómo te llamás?»], hasta que, de repente, el sonido no sale y necesitan muecas o movimientos corporales, como un golpe con la mano o el pie, que los ayuda a destrabarse, cuando en realidad estamos en un paso mucho más avanzado de la enfermedad», detalló Luque, becaria de la Fundación Americana de la Tartamudez, una ONG que promueve la investigación científica, el trazado del mapa genético de la disfluencia.

Cuanto antes, mejor

Toda apunta a que, desde el momento en que aparece, lo mejor es actuar cuanto antes para revertir los síntomas. Según la especialista, es suficiente que un chico repita con tensión e incomodidad una o más veces un sonido, una sílaba o una palabra como para considerarlo un signo de alarma para la consulta.

Eso es lo que hicieron los papás de Bernardita, de 6 años. Con la participación de ambos y de la maestra en la escuela, el tratamiento dio excelentes resultados. «Aprendió a hablar más lento, a modular y a no ponerse nerviosa», relató Agustina, la mamá. Con su esposo, debieron aprender cómo dialogar con ella en la casa (ver infografía).

«Ahora no parece que tenga disfluencia», dijo Agustina. De hecho, el cambio en un año fue tan pronunciado que, en los primeros informes de primer grado, la maestra estaba preocupada porque no hablaba. «Pero, según el boletín de la semana pasada, Bernardita cambió totalmente su participación en clase», agregó.

Se estima que el 75% de los chicos disfluentes recuperaría el habla espontáneamente. Pero ¿cómo saber si un chico pertenece al 25% restante? «Por eso es tan importante la consulta fonoaudiológica, en la que se evalúan los factores de riesgo, la herencia, y se les dan a los padres pautas de vigilancia», dijo Luque.

SABÍAS QUE LA DISFLUENCIA…?

  • SE PUEDE PREVENIR ?
  • AFECTA A MUCHAS PERSONAS MUNDIALMENTE ?
  • SE TRATA DE LA FALTA DE HABLILIDAD PARA HABLAR CONTINUADO ?
  • SE PUEDE CONTROLAR ADECUADAMENTE ?
  • ESTÁ EN TODA LA SOCIEDAD SIN IMPORTAR LA CLASE SOCIAL
    O ECONÓMICA ?
  • AFECTA MÁS A HOMBRES QUE A MUJERES ?
  • ES POCO CONOCIDA POR LOS PEDIATRAS ?
  • ES UN TEMA DEL QUE SÍ SE HABLA ?
  • DISMINUYE SI LAS PERSONAS QUE ESCUCHAN AYUDAN ADECUADAMENTE ?
  • NO ES EMOCIONAL ?
SI LA SOCIEDAD SE CONCIENTIZA PODEMOS LOGRAR HABLAR CADA VEZ MÁS DEL TEMA, DISMINUIR LAS BURLAS EN LA FAMILIA Y COLEGIO, QUE LOS PEDIATRAS DERIVEN A FONOAUDIÓLOGAS ESPECIALISTAS, QUE LOS DOCENTES ESTÉN INFORMADOS, QUE LOS PAPÁS ESTÉN ATENTOS AL HABLA DE SUS HIJOS.

Información para docentes

La fluidez es una función propia del lenguaje que tiene su máximo desarrollo entre los 2 y 5 años. La tartamudez es una alteración de la fluidez normal del lenguaje. El niño involuntariamente hace “saltitos” al hablar y repite sílabas, partes de palabra, palabras, frases. Cuando un niño realiza estos “saltitos” decimos que presenta una disfluencia del habla. Pero la disfluencia no es solamente el repetir palabras. A veces, hay chicos que hacen esfuerzo para hablar, se ponen colorados, les sale la voz finita o disfónica, hacen gestos o movimientos con la cabeza y/o el cuerpo acompañando lo que dicen, cierran los ojitos o fruncen las cejas cuando hablan, presentan evidente incomodidad al hablar, hacen prolongaciones de sonidos (“yooooo fui a jugar a la plaza”), presentan tensión en la cara o en el cuerpo, hacen bloqueos prefonatorios o toman aire antes de empezar a hablar.

¿Cuál es la causa de la tartamudez?:

La tartamudez no puede sintetizarse a un problema emocional como se dice generalmente. No es de causa psicológica. Los especialistas afirman hoy que hay factores genéticos que pueden predisponer a tartamudear y que ellos interactúan con los factores del medio. No hay categorías convencionales que logren etiquetar a la tartamudez como algo orgánico, funcional, psicológico o neurológico. Son muchos los factores que, combinados, llevan a la tartamudez. El problema emocional surge por convivir con la tartamudez, es su consecuencia y no su causa.

Esta dificultad se produce por una incoordinación de los músculos del habla en presencia de cierta demanda externa.

El niño que tartamudea en la escuela:

Muchos estudios a lo largo del tiempo han demostrado que el “traumatismo escolar” es la causa más frecuente para la fijación del síntoma de tartamudez y para aumentar todas sus complejas manifestaciones.

Los disfluentes adultos a menudo cuentan con dolor algunas de sus experiencias en la escuela tales como: las burlas de sus compañeros, la incomprensión de algún maestro que les ponía baja nota en lectura por tartamudear al leer, momentos de vergüenza o humillación al pasar al frente y no poder decir su lección porque su maestro no le daba el tiempo necesario para hacerlo.

Por otra parte es normal que los docentes, frente a un niño disfluente, sientan ansiedad, incomodidad, irritación, angustia, deseos de sobreprotección o que lo apuren para hablar, le terminen la frase por él o le den indicaciones para hablar mejor. Es importante que analicen sus sentimientos.

Frecuentemente los docentes se preguntan qué actitud deben tomar cuando tienen en su aula un niño disfluente. Por ejemplo…

¿Cómo debo tratarlo?

¿Qué puedo hacer para facilitar la comunicación con él?

¿Qué debo hacer si los demás niños se burlan de él?

El conocimiento de esta dificultad y la comprensión por parte del maestro son suficientes para que el niño disfluente se sienta cómodo y contenido dentro del ámbito escolar.

El niño de jardín y pre-escolar:

El comienzo de la tartamudez ocurre en un 80% de los casos entre los 2 y los 5 años de edad y éste es gradual, aunque también puede ser repentino. En este período (entre lo 2 y los 5 años), el niño atraviesa un proceso difícil ya que está desarrollando habilidades del lenguaje muy complejas. Los “saltitos” o repeticiones son normales (disfluencias típicas) si no se acompañan de esfuerzo o incomodidad al hablar (gestos-tensión).

Es común escuchar en el habla de los niños pre-escolares estas disfluencias típicas tales como: pero pero; yo yo; cua-cuando; que que fue; pu-pu-puedo; el de los el de los; etc. Pero a veces, frente a una exigencia del medio, algunos niños intentan evitar estos “saltitos” y por eso se esfuerzan para hablar, para que el mensaje sea contínuo. Este esfuerzo genera tensión en los músculos del habla y del cuerpo en general. El aumento de tensión aumenta la disfluencia. Las disfluencias acompañadas por tensión dejan de ser típicas y se convierten en disfluencias atípicas.

Es muy importante el papel de los docentes en el descubrimiento de este problema. Los niños pasan muchas horas en la escuela y a veces son los maestros los primeros en notar esta dificultad y en llamar la atención de los padres. El docente puede indicarle a los padres que realicen una consulta con un profesional especializado cuanto antes. Cuando un niño tiene disfluencias atípicas “lo peor que se puede hacer es esperar”, ya que cuanto antes se interviene desde el momento del comienzo del síntoma, mejor será el resultado del tratamiento.

Algunos consejos para el docente:

Saber escuchar al niño disfluente sin apurarlo.

Darle tiempo para hablar, para que pueda expresar cómodamente su mensaje.

No interrumpirlo cuando habla ni dejar que él interrumpa a los demás. Respetar los turnos para hablar.

Formularle preguntas de a una por vez y sólo las necesarias.

Modificar su propio lenguaje para no acelerar y evitar ritmos vertiginosos en la sala.

Explicar a los otros nenes que muchos chicos hacen “saltitos” al hablar y que como todos somos buenos amigos, le vamos a dar mucho tiempo para hablar, para que hablen más cómodos y seguros.

Hacerle notar todo lo que hace bien.

Hablarle con frases cortas y con un lenguaje fácil, es decir, adecuado para su edad.

No decirle: “pará, volvé a empezar”, “no te apures”, “hablá despacio”. Las indicaciones de este tipo aumentan la tensión.

Comunicarse con él no solo verbalmente: acariciarlo, mirarlo, tocarlo, aceptarle juegos no verbales.

Prestar atención al lenguaje de los niños en general, escucharlos hablar. A veces la disfluencia pasa inadvertida en la escuela porque el niño disfluente no habla o habla poco.

El niño en edad escolar:

Los niños disfluentes en este grupo de edad no solo repiten, prolongan sonidos marcadamente o se tensan al hablar, sino que además desarrollan toda una serie de actitudes para evitar los bloqueos. Las actitudes son las estrategias que utiliza la persona disfluente para evitar situaciones de lenguaje temidas. Por ejemplo: si el niño sabe que se va a trabar al leer, evita leer en voz alta; si va a comprar a un negocio, deja que otro pida por él; si sabe que determinada persona de su familia o la escuela le hace aumentar sus bloqueos, evita hablar con esa persona; etc.

Estos niños necesitan ayuda. Es importante que el docente hable con el niño en privado y le explique que es su maestro y que su tartamudez no lo molesta, que quiere que hable para saber cómo se siente, piensa y qué cosas le interesan. Al hablarle de esta forma él sabrá que su maestro lo entiende y acepta su disfluencia.

Más consejos para el docente:

Tener presente que la tartamudez no afecta la capacidad intelectual de las personas. Que un niño sea disfluente no significa que no esté capacitado para aprender.

El niño no debe evitar tartamudear. Debe tartamudear lo más natural y cómodamente posible y con la menor tensión. Si evita tartamudear, el autoestima es influenciado por el problema de comunicación y esto desencadena actitudes viciosas.

No estimularlo a que realice ningún artificio para evitar los bloqueos: golpear con los pies, chasquear los dedos, respirar profundo, etc. Esto lleva a “nutrir” los bloqueos.

Darle todo el tiempo para hablar y descubrir que la ansiedad es nuestra al esperar que termine.

Valorizar el contenido sobre la forma, demostrando mucho interés en lo que dice y no en cómo lo dice.

No realizar observaciones o correcciones en el lenguaje.

No interrumpir su mensaje. No completar lo que dice o terminarle la frase.

Escucharlo relajadamente sin crítica ni juicio.

Destacar los aspectos valiosos de su personalidad frente a los demás compañeros.

Estimularlo para que participe en discusiones y tareas grupales. Propicia la cooperación.

No evaluar todo el tiempo su comportamiento verbal. No demostrarle que estamos pendiente de sus bloqueos.

Dar soporte y comprensión dentro del aula.

Favorecer los juegos teatrales y que adopte distintos roles.

No obligarlo a actuar en las fiestas escolares, pero sí estimularlo a que lo haga. Hacerle ver que él también puede participar como todos sus compañeros. Esto aumenta mucho su autoestima. Preguntarle si quiere participar.

El niño que tartamudea se vuelve muy sensible a lo que “lee” en la cara de quien lo escucha: no poner caras extrañas ni mostrar ansiedad.

Poder preguntarle: “¿cómo puedo ayudarte?”.

Aceptarlo y quererlo así, no es enfermo, ni deficiente, ni nervioso. Los bloqueos retroceden cuando la comunicación es esencial y se siente aceptado y cómodo.

Respondiendo preguntas en clase:

Mientras el docente hace preguntas en clase, puede facilitar ciertas cosas para el niño que tartamudea:

Inicialmente, hasta que se ajuste a la clase, hacerle sólo preguntas que puedan ser contestadas en pocas palabras.

Si va a hacer preguntas a cada niño de la clase, no establecer un orden fila por fila y procurar que el niño disfluente sea de los primeros en contestar, ya que la tensión y preocupación se incrementan mientras espera su turno.

Indicarle a todos los alumnos que tendrán tanto tiempo como requieran para contestar sus preguntas, no exigirles una respuesta inmediata. La situación de examen aumenta la tensión.

Burlas y bromas:

Las burlas pueden ser muy dolorosas para el niño que tartamudea y deben ser eliminadas tanto como sea factible, ya que éstas paralizan, tensionan, llenan de resentimiento y tristeza. Se debe hablar a los alumnos con naturalidad de esta dificultad y de otras que todos tenemos, y solicitar al grupo ayuda de todos para todos. Explicarles que a todos nos hacen sentir mal las burlas. Tratar de alentar la aceptación y el respeto por el otro. Castigarlos por sus burlas no ayuda.

Algunos comentarios finales:

Uno de los objetivos que persigue la A.A.T. es el de aumentar la información sobre este tema en la población en general. Este folleto pretende acercar nuestro conocimiento a los docentes, quienes tienen sin duda un rol muy importante en la vida de todos los niños. “La tartamudez es una dificultad que compensamos entre todos”. Por eso será muy valioso que podamos trabajar todos juntos: profesionales, docentes, personas que tartamudean y padres de niños que tartamudean. La Asociación Argentina de Tartamudez nos brinda un espacio para que esto sea factible.

«DERECHOS DEL NIÑO QUE TARTAMUDEA EN LA ESCUELA»

  1. Derecho a hablar y tartamudear
  2. Derecho a ser escuchado
  3. Derecho a no ser burlado o discriminado
  4. Derecho a ser integrado
  5. Derecho a tener una maestra que tenga información sobre tartamudez
  6. Derecho a tener tiempo para hablar
  7. Derecho a no ser interrumpido
  8. Derecho a que nadie lo mire en forma extraña
  9. Derecho a no ser presionado ni apurado para hablar
  10. Derecho a ser evaluado por lo que sabe y no por lo que dice
  11. Derecho a que nadie le termine la frase ni hable por él
  12. Derecho a quedarse callado o hablar menos
  13. Derecho a no ser corregido
  14. Derecho a no ser exigido para que hable bien
  15. Derecho a no recibir indicaciones mientras habla
  16. Derecho a no ser castigado por su habla disfluente
  17. Derecho a que la maestra cuide su autoestima y autovaloración
  18. Derecho a que la escuela integre todas las diferencias
  19. Derecho a leer con otro compañero
  20. Derecho a leer en voz alta delante de sus compañeros y ser escuchado
  21. Derecho a hablar con sus compañeros sobre su dificultad si así lo desea
  22. Derecho a hablar por teléfono con “saltitos”
  23. Derecho a elegir participar en fiestas escolares de cualquier tipo
  24. Derecho a no ser presionado ni afectiva ni intelectualmente
  25. Derecho a recibir el mismo trato que cualquier niño
  26. Derecho a no ser considerado tonto o incapaz
  27. Derecho a recibir tratamiento
  28. Derecho a que se respete en el colegio el equilibrio entre su capacidad
    y demanda intelectual
  29. Derecho a que el tema de la tartamudez sea hablado con naturalidad
    dentro y fuera del colegio
  30. Derecho a llevar al colegio información sobre el Año del Niño que Tartamudea
  31. Derecho a informar a los otros niños
  32. Derecho a hablar por micrófono
  33. Derecho a hablar con otros niños disfluentes del colegio
  34. Derecho a formar grupos escolares que incluyan esta y otras diferencias
  35. Derecho a sentirse seguro y cómo en la escuela


EXTRAÍDOS DEL LIBRO «TARTAMUDEZ: UNA DISFLUENCIA CON CUERPO Y ALMA» BEATRIZ TOUZET

Asociación Argentina de Tartamudez
Ferrari 286 Capital Federal.

*Secretaría:
Tel. 4857-6541 – Sábados de 11 a 14 hs
Cel. 15-6575-4497 (lunes a viernes)

[email protected]

Fuente: Intramed Noticias y Asociación Argentina  de Tartamudez. www.aat.org.ar/

 

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5 COMENTARIOS

  1. muy bena la nota es necesario tratar de difundir mas este tema uno q esta pasando por esto se da cuenta de la desinformacion en los docentes y en casi todo el ambito q al niño lo rodea yo aprendi muchas cosas desde q la doctora de mi hijo me dijo como actuar. tambien es muy dificil por q lamentetablemente alguien tartamudo es causa de risa o de gracias a nosotros nos paso y de a poco en su ambito tratamos de evitarlo la verdad felicito a quien tuvo idea de poner este articulo

  2. Gracias.Te aconsejo que visites la pagina de la asociación Argentina de tartamudez que cuenta con valioso material para lectura para padres, niños y educadores.
    Los pediatras sólo podemos orientar, tratar de contener a las madres y a los niños, pero el niño debe ser evaluado por una fonoaudióloga quien debe pautar junto a los responsables de la educación los pasos a seguir para su mejor adaptación a la escuela/jardín . Un saludo.
    la Página es http://www.aat.org.ar/ y al pie del artículo tenes mail y teléfonos para consultas.

  3. me pone feliz que alla paginas como esta, que la gente conosca que existe este problema, que se pongan en nuestro lugar y que nos den nuestro espacio.
    desde los tres que soy tartamuda…
    lo que mas teme un tartamudo es ala umillacion de cada día
    hace un nos dia me puse a pensar a que me iva a dedicar, me encantaria ser abogada me entristece mucho que la tartamudez sea un obstaculo…

  4. Mel, la tartamudez es una disfluencia en el lenguaje, que como todo proceso crónico, debés aprender a convivir con ella y manejarla, tartamudez no es sinónimo de discapacidad, ni de bajo nivel intelectual, ni de trastorno cerebral alguno; puedo entender tus obstáculos frente a una sociedad que no tolera imperfecciones, pero tengo la suerte de conocer muchos maestros, profesores, músicos, actores, que se paran frente a todos y ese obstáculo queda muy pequeño al lado de lo que dan. sé lo que se sufre, sé de los miedos, no dejes de elegir lo que te gusta por esto, deberías pedir ayuda profesional, no estás enferma MEl!!! Adelante!!! contacta con la asociación http://www.aat.org.ar
    Quienes humillan, quienes se ríen de los otros, son pobres personas.

  5. Hola es para contarles que tengo a mi hijo Valentino con 19 años y tiene tartamudez desde hace 4 años cuando a el en 3ª año de la escuela secundaria le hicieron un buling por lo que no hablaba bien y alli busco dejar la escuela mintiendome diciendo que iba y no lo hacia y se iba a caminar por el horario 4 horas y asi quedo libre y decidio dejar el secundario con buenas notas el se pone nervioso cuando habla frente a otra persona estando hace 2 años con fonoaudiologa que lo llevo muy bien pero el no practicaba los ejerciocios y una piscologa que no lo llevo bien y dejo.Quiero que este año haga algo por el que de este problema el se averguenza y se busca aislar de la gente y no estar con nadie.Por favor quisiera que le brindaran la ayuda necesaria para que el busque salir.Gracias su mama Geraldine esperando respuesta lo antes posible.

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