UNA TRAGEDIA:Lo ocurrido con Andrés Martín nos afecta a todos

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Será necesario, a partir de la tragedia que envuelve a Andrés Martín y los suyos, que nos replanteemos una serie de cuestiones. Muchas ocurren a nuestro lado y sólo sabemos de ellas por los comentarios que en ciertos casos los propios hijos hacen a sus padres o, como en este caso, cuando es demasiado tarde para remediarlo.

De una vez por todas hay que decir lo que hace rato ha dejado de ser un secreto y es que la droga se ha constituido en un serio problema para buena parte de la juventud de nuestra ciudad.

Ante tamaña evidencia, los mayores no hacemos más que exclamar alguna palabra de las usuales en estos casos, pedir que se haga algo, sin precisar quién es el destinatario de nuestro reclamo o, en la mayoría de los casos, pensar para nuestro fuero íntimo que el problema es de los otros y, por lo tanto, sean también los otros quienes se ocupen de resolverlo.

Comencemos por darnos cuenta que el problema no es de los otros sino que es de todos y que aquellos que aún no han sido alcanzados por él, deben saber que, a este ritmo de crecimiento del flagelo, tarde o temprano y de alguna manera, lo padecerán.

En cuanto a decir palabras como ¡qué barbaridad!, ¡esto no puede ser! ¡La cosa no da para más! y otras frases por el estilo, todos sabemos que no sirven nada más que para gastar saliva. Lo importante es la acción y precisamente, tenemos que saber qué hacer.

En principio hay que reclamar a las autoridades para que en Baradero haya un combate decidido contra la droga o que directamente alguien se dedique a combatirla ya que pareciera que esa batalla es de las que está siempre por librarse pero jamás llega el día en que comience.

También los mayores de nuestra ciudad deben comprometerse un poco más; la noche de Baradero está despoblada de padres, los jóvenes son así dueños y señores de todos los ámbitos y actúan totalmente desinhibidos a causa de esa notoria ausencia. Pautas culturales que las personas grandes han ido adoptando, convirtieron al hogar en su ámbito predilecto y la calle y la noche de Baradero son patrimonio exclusivo de los jóvenes. Habrá que pensar y evaluar, si la presencia de los mayores en los lugares de esparcimiento público pueda ser de alguna utilidad. Hay ejemplos para observar y adoptar y además sociólogos expertos para opinar al respecto.

No somos nosotros los indicados para decir qué es lo que debe hacerse, solamente podemos, como ahora, plantearnos alguna inquietud que deben recoger quienes se identifican como nuestros dirigentes. Solamente de algo estamos seguros y es que, si no queremos lamentar otros casos como el de Andrés, lo único que no debemos hacer es permanecer como hasta ahora: indiferentes y pasivos.

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1 COMENTARIO

  1. Coincido totalmente con las expresiones de Gabriel Moretti.
    La calle fue desalojando a los mayores, y no solo la calle, los sitios de reunion, como pubs, restaurantes o las plazas, lenta pero insistentemente, se transformo en ambitos exclusivos de los adolescentes.Y no es de ahora. Ocurre desde hace unos 20 años o mas. Claro, lentamente.
    Y no se trata de que los padres se transformen en continuos vigiladores y controladores, sino de evitar los excesos con la presencia de adultos , familias, policias, todos ayudando para cuidar amorosamente a los que comienzan sus salidas del hogar.
    Lo de Andres, debe ser un hito en la sociedad baraderense. Como hacer.? No lo se, porque de saberlo ya hubiese enviado como ciudadana un proyecto al municipio.
    Pero seria deseable que los responsables de gobernar la provincia primero, luego por zona, finalmente por municipio y familia, acepten y tomen conciencia de la gravedad del asunto. Y dentro de la ley, en compromiso compartido, reviertan las costumbres y el descontrol que afecta especialmente a los jovenes.
    Hay miles de formas para encarar proyectos… claro, que se necesita inversion. Y no se si la comuna dispone de recursos suficientes.
    Pero es cuestion no solo de un analisis paralizante, sino de acciones conjuntas, seriamente enfocadas, cumpliendo, y haciendo cumplir estrictas leyes.
    No quiero ver a nadie en la calle bebiendo alcohol en cualquier dosis, por minima que sea, No me gusta ver a los jovenes sentados en las veredas haciendo nada. Un pueblo crece y se desarrolla en la medida en que su juventud, tiene metas, proyectos de vida, expectativas de progreso via estudio y esfuerzo. Trabajos comunales, clubes atestados de deporistas, premios a los mejores estudiantes, a las acciones destacadas, oficios bien remunerados, una vida digna.
    Cuando llegaran a colmarse de militantes, las casas del pueblo, las unidades basicas (no se que nombre tienen ahora, pero no importa), los comites, los ateneos.?.
    Mientras mantengamos viva la esperanza en los mayores y se deposite en los jovenes, estos responderan en forma directamente proporcional.
    Demosle oportunidades.
    Yo tambien necesito creer que todo ira mejor. Quiero confiar.

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