Uso y abuso de antibióticos durante el invierno

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ABUSO DE ANTIBIÓTICOS Y RESISTENCIA BACTERIANA.

Bacterias que mutan ,y cuando se requiere de la protección de estos fármacos, su acción es cada vez más difícil , El problema, ya es mundial.

En un 50% de las consultas por enfermedades respiratorias infantiles se recetan sin ser necesarios.

Para mirarlas se necesita de microscopios, pero sus consecuencias son observables a simple vista: el aumento de bacterias resistentes a los tratamientos habituales con antibióticos está provocando cuadros respiratorios e infecciosos más graves, como neumonías, meningitis, tuberculosis y diarreas

Entre el 80 al 90% de las afecciones respiratorias infantiles durante los meses de invierno son de origen viral, por lo que no deberían ser tratadas con antibióticos.
Sin embargo, en un 50% de los casos se recurre a ellos sin ser necesario. Aunque a primera vista no hay efectos negativos, el abuso de estos medicamentos está generando un problema sanitario aún peor: la resistencia bacteriana, un nuevo peligro que amenaza con volvernos tolerantes a estos fármacos, dejándonos sin armas para cuando realmente se justifiquen. A principios de siglo, los males causados por bacterias lideraban las causas de muerte.
Neumonía y tuberculosis (TBC) sólo dejaron de cobrar víctimas fatales cuando aparecieron los antibióticos, en ese entonces denominados “balas mágicas”, por su capacidad de destruir al enemigo sin hacer daño. Lamentablemente, la popularidad de este medicamento fue tal que su uso masificado e indebido jugó en contra.

Los antibióticos son productos del metabolismo secundario de diversos microorganismos del suelo que participan en procesos ecológicos de competencia por nichos nutricionales y representan un ejemplo de diferenciación y especialización microbiana. Es obvio que los microorganismos productores de antibióticos también posean mecanismos de resistencia a los mismos antibióticos que producen. Paralelamente, en esta competencia dinámica, otros microorganismos han desarrollado sus propios mecanismos de resistencia o los han adquirido directamente de los microorganismos productores de antibióticos. La capacidad de producir antibióticos y los mecanismos de resistencia por parte de los microorganismos son, entonces, el resultado de un intenso proceso evolutivo ocurrido durante miles de millones de años en la naturaleza.

Desde su introducción como drogas hace unos sesenta años, los agentes quimioterapéuticos antimicrobianos, incluyendo antibióticos, algunos naturales y otros semisintéticos, y otros agentes sintéticos como las sulfonamidas y las quinolonas, han jugado un papel esencial, junto con medidas preventivas como la vacunación, en la disminución de la morbilidad  y la mortalidad causadas por las enfermedades infecciosas. Sin embargo, el amplio uso, mal uso y abuso de los antibióticos, no solamente en el tratamiento y la prevención de infecciones bacterianas en el ser humano, sino también en medicina veterinaria, como promotores de crecimiento en la producción animal y en agricultura, han ejercido una inmensa presión de selección para el surgimiento y la diseminación de los mecanismos de resistencia entre diversas poblaciones bacterianas.

La diseminación de estos mecanismos de resistencia no conoce barreras geográficas, biológicas ni sociales. Actualmente, la letalidad de muchas infecciones causadas por bacterias multirresistentes es similar a la observada antes de la introducción de los antibióticos como agentes terapéuticos y se ha acuñado, incluso, el concepto de ‘era post-antibiótica. La Organización Mundial de la Salud ha reconocido la situación de la pérdida de eficacia de los tratamientos con antibióticos y ha propuesto una estrategia global para enfrentar el problema.

Uno de los elementos fundamentales es el desarrollo de una estrategia de educación comunitaria, sobre el abuso de antibióticos y la automedicación.

Los antibióticos son drogas que se utilizan por indicación médica ante la presencia de cuadros de origen bacteriano, exigiendo la administración de una dosis adecuada, reglada y un tiempo de tratamiento pertinente al tipo de infección.

Los gérmenes, bacterias e incluso los virus tienen un metabolismo tal que dentro de su permanente división y crecimiento se van adaptando a estas moléculas antibióticas, y van generando un sistema enzimático que ya no se afecta con el medicamento. Eso pasa al estar en constante contacto con estos fármacos.
 Cuando se recurre a ellos en forma innecesaria, actúan sobre las bacterias que normalmente tenemos, se acostumbran, mutan y cuando se produce una infección por bacterias ya no responden. De ahí que ya no es extraño que males como la TBC, no se hayan podido erradicar e incluso rebroten con fuerza en los últimos años. (Actualmente mueren más personas de TBC que de sida en el mundo).
     También hay cepas intrahospitalarias, producto de tratamientos a pacientes graves, donde no hay posibilidad de aislar el germen, que es tratado empíricamente, lo que genera que toda la flora bacteriana del recinto se acostumbre al antibiótico y genere resistencia.

Tanto los médicos como los pacientes tienen responsabilidad en el uso excesivo de antibióticos.
  Los primeros, al ver que el cuadro se prolonga y con temor a la judicialización de su práctica, o frente a la presión de la pregunta: Dr No me va a recetar nada? recomienda su consumo para evitar una infección que pueda acarrear complicaciones o para evitar enfrentamientos con los pacientes que exigen la prescripción.
     Mientras que los pacientes no sienten que el tratamiento es adecuado si no le dan estos fármacos y justifican la consulta con su compra, acuden a la farmacia-generalmente son de venta libre-y les son expendidos sin ninguna dificultad por personas no entrenadas a realizar un correcto diagnóstico clínico.

En nuestro país la resistencia de gérmenes como en neumococo en la comunidad, ronda en un 30% para la penicilina y esto genera un impacto que puede crecer vertiginosamente si seguimos introduciendo antibióticos en forma indiscriminada en la comunidad.

 

Ante la presencia de síntomas como fiebre, decaimiento, dolor de garganta, tos, catarro, NO SE AUTOMEDIQUE, CONSULTE A SU MÉDICO Y SIGA SUS RECOMENDACIONES.

FRENTE A LA MAYORÍA DE ESTAS INFECCIONES RESPIRATORIAS, ES NECESARIO LA REEVALUACIÓN DEL PACIENTE-SEA NIÑO O ADULTO-A LAS 48-72 HORAS DE INICIADO EL CUADRO PARA EVALUAR LA NECESIDAD DE UN TRATAMIENTO ADECUADO Y OPORTUNO.

 

 

NO SE AUTOMEDIQUE.CONSULTE A SU MÉDICO.
NO SE AUTOMEDIQUE.CONSULTE A SU MÉDICO.

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